En esta noticia
- La nueva etapa de la apuesta por la Argentina
- YPF, la apuesta principal
- Pampa Energía: bajo endeudamiento y exposición a Vaca Muerta
- TGS, la apuesta por la infraestructura
- MSU Energy: más rendimiento, pero también más riesgo
- Por qué BofA prefiere empresas antes que bancos
- El riesgo que todavía condiciona la inversión
Argentina ofrece algunos de los rendimientos más altos del mercado corporativo latinoamericano, pero la oportunidad ya no pasa por comprar cualquier activo local, escribió el Bank of America (BofA) en su último informe sobre créditos corporativos de mercados emergentes.
Y es que, con los spreads más comprimidos y buena parte de la recuperación incorporada en los precios, el banco considera que los inversores deberán ser mucho más selectivos durante la segunda mitad del año.
El banco estadounidense sostiene que la Argentina es el mercado con mayor “carry de América Latina”, aunque recomienda abandonar las apuestas generalizadas por el país y “concentrarse en empresas con ingresos en moneda dura, balances sólidos y una trayectoria visible de reducción del endeudamiento”.
La estrategia de BofA tiene un claro sesgo sectorial: energía e infraestructura. Dentro de ese universo, el banco destaca cuatro nombres:
- YPF,
- Pampa Energía,
- Transportadora de Gas del Sur (TGS)
- MSU Energy.

La nueva etapa de la apuesta por la Argentina
El punto de partida de Bank of America es que los bonos corporativos argentinos todavía ofrecen rendimientos elevados frente a otros mercados de la región. Sin embargo, esa prima ya no justifica comprar indiscriminadamente.
La entidad recomienda priorizar compañías que reúnan tres condiciones:
- generación de ingresos en dólares;
- desapalancamiento comprobable;
- catalizadores operativos capaces de mejorar el flujo de caja.
La lectura implica un cambio respecto de la primera fase del rally argentino. En aquel momento, la baja del riesgo país y la expectativa de normalización económica impulsaron prácticamente a todo el universo de activos.
Ahora, con valuaciones más exigentes, la selección individual de créditos gana peso frente a la apuesta macro.
BofA incluso aclara que la asignación por país debería ser secundaria frente al análisis de cada emisor.
Y eso, traducido al idioma del mercado es que ya no alcanza con comprar Argentina, sino que hay que elegir qué Argentina comprar.

YPF, la apuesta principal
YPF aparece como la obligación negociable preferida del banco para capturar el crecimiento del sector energético argentino.
La petrolera cuenta con dos motores centrales. El primero es la mejora esperada del EBITDA de su negocio de exploración y producción, favorecido por el avance de Vaca Muerta. El segundo es el aumento futuro de los volúmenes de exportación que permitiría el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
El oleoducto busca ampliar significativamente la capacidad para transportar crudo desde la formación neuquina hasta la costa de Río Negro, reduciendo uno de los principales cuellos de botella que enfrenta actualmente el sector.
Para los acreedores, el crecimiento de las exportaciones supone una mejora estructural: más ingresos en dólares, mayor capacidad para atender vencimientos y menor dependencia de las condiciones del mercado local.
Pampa Energía: bajo endeudamiento y exposición a Vaca Muerta
El segundo nombre destacado es Pampa Energía. BofA valora su posición integrada dentro del mercado energético, su liquidez y el bajo nivel de apalancamiento.
La compañía combina generación eléctrica, producción de gas y petróleo, y participaciones estratégicas en infraestructura. Entre sus principales catalizadores aparece el desarrollo de Rincón de Aranda, uno de sus activos de petróleo no convencional en Vaca Muerta.
La entidad considera que esa expansión puede fortalecer la generación de caja y aumentar progresivamente la participación de los ingresos dolarizados dentro del negocio.
Pampa también ofrece una ventaja defensiva: llega al nuevo ciclo de inversiones con un balance más sólido que otros emisores de alto rendimiento de la región. Esto le permite financiar proyectos sin deteriorar excesivamente sus métricas crediticias.

TGS, la apuesta por la infraestructura
Transportadora de Gas del Sur es el tercer nombre elegido.
Su atractivo no depende solamente de la producción de hidrocarburos, sino de la infraestructura necesaria para transportar y procesar el aumento de la oferta proveniente de Vaca Muerta.
A medida que la producción de gas crece, también aumenta la necesidad de ampliar gasoductos, plantas de procesamiento y sistemas de evacuación. TGS queda posicionada como uno de los vehículos corporativos para capturar ese proceso.
Desde la perspectiva crediticia, el negocio de transporte ofrece mayor previsibilidad que la producción directa: contratos de largo plazo, activos estratégicos y barreras de entrada elevadas. La contracara es la exposición regulatoria, especialmente en los segmentos cuyos ingresos dependen de tarifas locales.
Por ese motivo, la tesis de BofA se apoya principalmente en la expansión de las actividades vinculadas a Vaca Muerta y en el crecimiento de los flujos en moneda dura.
MSU Energy: más rendimiento, pero también más riesgo
MSU Energy completa el grupo de compañías seleccionadas.
A diferencia de YPF, Pampa o TGS, sus bonos ofrecen una alternativa de mayor carry dentro del universo energético argentino. Bank of America considera que ese rendimiento está acompañado por una mejora gradual del apalancamiento.
La compañía opera centrales de generación eléctrica y atravesó en los últimos años un proceso de expansión financiado parcialmente con deuda.
La clave para los inversores pasa ahora por la capacidad de convertir esas inversiones en flujo de caja y reducir progresivamente el peso de sus obligaciones financieras.
Es una apuesta con más riesgo relativo, pero también con mayor potencial de retorno si la mejora de sus métricas crediticias continúa.
Por qué BofA prefiere empresas antes que bancos
La selección también revela qué sectores evita el banco.
BofA muestra mayor cautela frente a las entidades financieras argentinas porque sus ingresos continúan denominados principalmente en pesos.
Eso las deja más expuestas a la evolución de la economía doméstica, el tipo de cambio, las tasas locales y las decisiones regulatorias.
Las compañías energéticas elegidas, en cambio, poseen ingresos dolarizados o activos cuyo valor está estrechamente vinculado con el mercado internacional.
La distinción es central para los inversores de deuda. Una empresa puede operar en Argentina, pero presentar un riesgo crediticio considerablemente menor si exporta, cobra en dólares o posee activos estratégicos capaces de generar divisas.

El riesgo que todavía condiciona la inversión
La visión constructiva no supone que BofA ignore los riesgos argentinos.
El informe advierte que la disciplina de valuación será cada vez más importante. Después de la fuerte recuperación de los bonos, nuevas subas dependerán menos de la mejora general del país y más de la capacidad de cada compañía para aumentar su flujo de caja y reducir deuda.
Entre los principales riesgos aparecen:
- un deterioro del escenario político o macroeconómico;
- restricciones para acceder al mercado cambiario y pagar deuda;
- un aumento del gasto de capital que debilite el flujo de caja;
- menor acceso al financiamiento internacional;
- una corrección de los precios internacionales de la energía.
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