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Las apuestas del mercado apuntan actualmente a una probabilidad del 66% de que los tipos se mantengan inalterados en el rango del 3,5% al 3,75%, aunque hay algo menos de una probabilidad de uno entre tres de que el banco central opte por incrementar los costes de financiación.

Qué esperan los bancos de inversión y como impactará en el mercado.

Nueva reunión de la Fed

La Reserva Federal de Estados Unidos celebrará esta semana una de las reuniones de política monetaria más relevantes del año.

Será el segundo encuentro que dirigirá el flamante presidente de la Fed, Kevin Warsh, a la vez que dicha reunión llega en un contexto en el que el mercado volvió a poner en duda el rumbo de las tasas de interés, tras el repunte reciente de la inflación esperado por la escalada del conflicto en Oriente Medio y la fuerte volatilidad del petróleo.

La decisión de tasas de la Fed se conocerá este miércoles.

Si bien el escenario base continúa siendo que la Fed mantenga la tasa de referencia en el rango de entre 3,50% y 3,75%, el grado de incertidumbre es considerablemente mayor que en reuniones anteriores.

Actualmente la tasa se encuentra en el rango de 3,5% y 3,75%, nivel que se mantiene desde diciembre pasado.

La Fed ha recortado las tasas de interés desde niveles de 5,5%, los cuales habían sido alcanzados luego del ciclo agresivo de suba de tasas post pandemia.

Gracias a que la inflación cedió, la Fed inició un ciclo de relajación monetaria, aunque las presiones inflacionarias por los aranceles y la guerra en Medio Oriente frenaron el ciclo bajista en las tasas.

Las probabilidades implícitas en el CME FedWatch muestran que cerca de dos tercios del mercado esperan que no haya cambios en la reunión de esta semana.

Para esta reunión el mercado continúa descontando que la Reserva Federal mantendrá sin cambios la tasa de interés en la reunión del 29 de julio, asignando una probabilidad del 64,2% al rango actual de 3,50% a 3,75% y un 35,8% a una suba de 25 puntos básicos hasta 3,75% a 4,00%.

Un mes atrás, los inversores asignaban cerca de un 70% de probabilidad a que la Fed mantuviera las tasas sin cambios, porcentaje que incluso llegó a superar el 74% una semana antes.

No obstante, el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el fuerte repunte que registró el precio del petróleo llevaron al mercado a incrementar las apuestas a favor de una postura más restrictiva por parte del banco central.

El Brent llegó a operar cerca de los u$s100 por barril durante el pico de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, alimentando el temor a interrupciones en el suministro mundial de crudo.

Aunque posteriormente los precios retrocedieron con el anuncio de una tregua y volvieron a ubicarse por debajo de los u$s90, el episodio reabrió el debate sobre la persistencia de las presiones inflacionarias.

Hacia las reuniones siguientes, las expectativas comienzan a desplazarse gradualmente hacia un escenario de política monetaria más contractiva.

Para septiembre, la probabilidad de mantener la tasa actual cae al 19,9%, mientras que el escenario más probable pasa a ser una tasa de 3,75% a 4,00% (55,4%) e incluso aparece una posibilidad relevante de un nuevo incremento hasta 4,00%-4,25% (24,7%).

A medida que avanza el calendario, el mercado consolida la expectativa de tasas más elevadas durante un período prolongado.

Para las reuniones de fines de 2026 y durante buena parte de 2027, el rango con mayor probabilidad pasa a ser 4,00% a 4,25%, aunque también gana terreno la posibilidad de que la tasa alcance 4,25% a 4,50% e incluso niveles superiores.

Más allá de la decisión de esta semana, la atención estará concentrada en el mensaje que transmita Warsh durante la conferencia de prensa posterior.

Los inversores intentarán determinar si la Fed considera que el reciente episodio de volatilidad del petróleo constituye un riesgo transitorio o el inicio de una nueva etapa de mayores presiones inflacionarias.

La respuesta a esa pregunta será determinante para las expectativas sobre la política monetaria durante el segundo semestre.

Si bien el escenario base sigue siendo el mantenimiento de las tasas, el mercado reconoce que el margen para nuevos movimientos se amplió y que la evolución de la inflación volverá a convertirse en la principal variable que definirá el rumbo de la Reserva Federal.

Los analistas de Balanz alertaron que el caso para una suba en la tasa de política monetaria de la Reserva Federal parece estar solidificándose con la presión en el precio del petróleo y una inflación que nunca terminó de converger al 2%.

Desde la compañía remarcaron que el mercado está descontando una suba de 25pbs en la tasa de la Fed para septiembre próximo y otra de misma magnitud para marzo del 2027.

“El próximo miércoles, la Fed tendrá su reunión de julio, para la cual el mercado le asigna una probabilidad de 36% a una suba de 25pbs, con lo que sería una sorpresa que la Fed decidiera mover la tasa de política monetaria esta semana. Sin embargo, la atención va a estar en el comunicado y en lo que vaya a decir su presidente, Kevin Warsh, en conferencia de prensa”, afirmaron desde Balanz.

Si bien el mercado debate sobre una posible suba de tasas en esta reunión, lo que queda descontado es que la Fed moverá la tasa al alza antes de fin de año.

Esto quedó en evidencia con el rally en los rendimientos de EEUU y en el que toda la curva soberana de EEUU subió con fuerza en las ultimas semanas, tocando máximos multianuales.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, resaltó que el mercado esta viendo subas de tasas en el mediano plazo, generando prsiones en el mercado de bonos.

“La lectura dominante es que el nuevo encarecimiento del crudo pone en riesgo de reversión el alivio que había mostrado el dato de inflación de EEUU de junio pasado, sosteniendo las expectativas de subas de tasas de la Fed hacia el cuatro trimestre de 2026, con el mercado descontando una suba de 25pbs para septiembre y un 72% de una segunda para diciembre”, detalló Franco.

En esa línea, advierte que las tasas se ven presionadas, con la tasa a 10 años de EEUU tocando 4,70%, máximos desde enero de 2025.

Qué esperan los bancos de inversión

El consenso entre los principales bancos de inversión es que la Reserva Federal mantendrá sin cambios la tasa de interés en la reunión del 29 de julio, aunque todos coinciden en que la incertidumbre es mucho mayor que en encuentros anteriores debido al conflicto en Oriente Medio, la volatilidad del petróleo y el tono más agresivo del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh.

En Goldman Sachs consideran que la decisión de esta semana es una de las más difíciles de anticipar de los últimos años.

Si bien mantienen como escenario central que las tasas permanezcan sin cambios, reconocen que el balance de riesgos se volvió menos claro y que el comunicado podría adoptar un tono más agresivo.

Los analistas del banco, encabezados por David Mericle, sostienen que la desaceleración de la inflación observada en junio juega a favor de mantener el statu quo. Además, recuerdan que históricamente la Reserva Federal evita sorprender al mercado con aumentos de tasas cuando no fueron preparados previamente mediante su comunicación.

No obstante, el banco no descarta que aparezcan votos disidentes dentro del comité a favor de una suba de tasas, reflejando la preocupación por el impacto que podría tener un nuevo episodio de encarecimiento de la energía sobre la inflación.

De cualquier manera, los últimos datos macro permiten especular con que la Fed no necesita subir las tasas de interés.

La inflación apuntó a la baja mientras que el desempleo se moderó, por lo que el mercado vio menos necesidad de que la Fed se torne mas contrativa en la política monetaria.

En base a ello, el banco Citi espera que la Fed mantenga los tipos estables, argumentando que una inflación subyacente de junio más suave de lo esperado y una desaceleración del crecimiento del empleo hacen difícil justificar un endurecimiento de la política monetaria después de que los funcionarios optaran por no subir los tipos en junio.

En ese sentido, Citi cree que las recientes señales de enfriamiento de la inflación y la moderación de las condiciones del mercado laboral mantendrán a los responsables de la política monetaria en pausa.

El banco espera que cualquier decisión de mantener los tipos inalterados, a pesar de las disidencias de tono restrictivo de algunos funcionarios, sea interpretada como moderada por los inversores, lo que reduciría los rendimientos del Tesoro y debilitaría el dólar estadounidense.

El banco espera múltiples disidencias por parte de los responsables de la política monetaria que favorecen tipos más altos, siendo probable que la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, y la presidenta de la Fed de Dallas, Lorie Logan, voten a favor de una subida. Más de dos votos disidentes, señaló Citi, serían interpretados como una señal más fuerte de endurecimiento monetario.

Citi considera que mantener los tipos inalterados probablemente sería visto como un resultado moderado, empujando a la baja los rendimientos del Tesoro y el dólar estadounidense.

Finalmente, Bank of America también espera que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés en su reunión de julio, y advirtió en una nota publicada el martes que una subida sorpresa rompería con décadas de precedente.

El argumento central de la visión de BofA es que “la historia dice que la Fed no sorprende con subidas de tipos hawkish”. Según los datos de futuros sobre los fondos federales desde 1994, afirma la firma, la Fed nunca ha subido los tipos con menos del 60% de probabilidad descontada de antemano.

Un movimiento esta semana sería “sin precedentes”, adelantaría las subidas de 2026 desde aproximadamente 45 puntos básicos hasta cerca de 60 puntos básicos, y “establecería la credibilidad de Warsh en materia de independencia e inflación”, señaló BofA.