Las monedas exportadoras de petróleo se apreciación gracias al rally que tuvo el crudo en el último tiempo, pero el peso argentino no logra acompañas la tendencia.
Qué factores pesan sobre el peso argentino y qué importancia tiene el petróleo sobre la moneda y el riesgo país.
La carrera de las monedas
El rally del petróleo a partir de la guerra en Medio Oriente sigue provocando un cambio en las tendencias de las monedas a nivel global.
En términos generales, se evidencia como los países que están más bien vinculados a la exportación de petróleo muestran una tendencia de mayor fortaleza en sus monedas, mientras que aquellas económicas más bien importadoras de petróleo tienden a tener una peor performance.
A nivel emergente, se destaca la fortaleza del peso colombiano, con una apreciación de 17% este año el cual es exportador de petróleo, con su compañía insignia, Ecopetrol.
A la hora de explicar la fortaleza del peso colombiano no solo se da por el rally del petróleo sino también por factores políticos, con una victoria del partido de derecha y más promercado que cambio las perspectivas del país.
El peso colombiano le sigue el real brasilero, con una apreciación del 3,3%, también exportador de petróleo con Petrobras a la cabeza.
Se incluyen también el peso mexicano, que se aprecia 3% este año.
A nivel global también se destaca Noruega, con la corona apreciándose 4,4%, siendo Noruega un país exportador de crudo.
También se incluye el naira nigeriano, dado que Nigeria es el mayor productor de petróleo de África y depende fuertemente de las exportaciones de crudo.
El Tenge de Kazajistán se aprecia 6% ya que dicho país también es un importante exportador de crudo hacia Europa y China.
El rublo ruso se aprecia 1% este año, también favorecido por la suba del crudo.

El peso no acompaña
En el caso de la Argentina, y a diferencia de lo que ocurría los primeros meses de la guerra cuando el peso se apreciaba, en este caso no logra acompañar la tendencia de las demás monedas exportadoras de crudo.
Este año el peso se devalúa 3,5% y no logra mostrar una tendencia de apreciación.
Si bien el peso argentino podría verse beneficiado del rally del crudo, la depreciación de la moneda refleja el proceso de flexibilización cambiaria dentro del nuevo esquema de flotación administrada, aunque el peso se mantiene con un desempeño intermedio respecto de otros mercados emergentes.
En esta oportunidad, el peso no pudo acompañar la tendencia de apreciación como exportador de energía que sí había mostrado los primeros meses de la guerra.
El mercado en su momento observaba que los flujos futuros de divisas provenientes de la exportación de petróleo y energía podrían beneficiar al país, provocando una apreciación del peso.
Sin embargo, en esta oportunidad, el dólar subió en Argentina y se acomodo en niveles cercanos a los $1500, cuando a comienzo de año lo hacía en niveles de $1400.

Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, remarcó que la solvencia del sector externo se viene dando más allá del precio del petróleo.
Según resaltó Benitez, los primeros meses del año mostraron que las exportaciones crecieron algo más de 24% y de ese total 14,2% se explicó por mayor volumen (cantidades exportadas) y que menos del 9% fue por efecto precios.
A su vez, agrega que cuando se analizan las importaciones, la dinámica es la opuesta.
Las mismas cayeron casi 4% en el primer semestre, con 6% de aumento de precios, pero casi 10% de caída en cantidades.
“Como primera conclusión podemos decir que el excedente comercial y su aporte al equilibrio cambiario no depende del precio del petróleo, tiene peso propio. Más allá de eso, si el precio de exportación sube, el impacto neto es positivo y ayuda a la acumulación de reservas del BCRA”, indicó.

Por otro lado, destacó que un segundo factor para analizar es la incidencia sobre los flujos de inversiones.
“El recrudecimiento del conflicto bélico aumentó el atractivo de proyectos de petróleo y gas alejados de la zona geopolíticamente inestable. Esto ya estaba presente desde principio de año, pero el recrudecimiento reciente deja claro que cualquier acuerdo de cese al fuego inicialmente va a lucir inestable”, dijo.
Dada esta situación y el rally del crudo, el economista jefe de Grupo ST, afirma que aumenta la potencial demanda de petróleo y GLP producidos en vaca Muerta y eso, junto a una mayor rentabilidad de las empresas dados los precios actuales, mejora el potencial de financiamiento de esos proyectos.
Volatilidad del petróleo e impacto local
El petróleo atravesó semanas de extrema volatilidad.
El Brent llegó a superar los u$s 110 por barril impulsado por la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el temor a interrupciones en el suministro global, especialmente por los riesgos sobre el Estrecho de Ormuz, una vía por donde transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de crudo.
Ese escenario llevó al mercado a incorporar una importante prima de riesgo geopolítico, ante la posibilidad de que se restringiera la oferta global de energía.
Sin embargo, en las últimas ruedas el panorama cambió abruptamente.
Los precios del petróleo volvieron a caer debajo de los u$s 90, tocando su nivel más bajo en una semana, después de que Estados Unidos e Irán suspendieran los ataques durante el fin de semana tras dos semanas de bombardeos.
Tal pausa en las hostilidades generó esperanzas de una solución diplomática que redujera la tensión y permitiera la reanudación del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz.
Los futuros del crudo Brent (LCOc1) cayeron 5,85 dólares, es decir, un 6%, hasta los u$s 91 por barril. Anteriormente, habían llegado a caer hasta un 9,5%, situándose en 87,55 dólares por barril.
El crudo West Texas Intermediate (WTI) estadounidense cotiza a u$s 84,33 por barril, con un descenso de 5,6%, y tras haber caído hasta un 8% durante la jornada. Ambos contratos cotizaban al inicio de la sesión en sus niveles más bajos desde el 20 de julio.

El hecho de que el petróleo se haya disparado genera temores inflacionarios a nivel global, provocando una suba del dólar en el mundo y un rally en las tasas de interés.
Esto representa un riesgo para los emergentes en general, incluidos la Argentina.
Las tasas en EEUU se dispararon a máximos de más de un año, mientras que el dólar volvió a cotizar en niveles de mayo de 2025.
Esto hizo que el resto de las monedas globales se devalúen, dentro del cual el peso argentino acompañó la tendencia.
Las monedas que pudieron evitar tal escenario son las que estuvieron mas vinculadas a la exportación de crudo, y/o aquellas que tuvieron algún factor domestico que les permitió mantener su apreciación.
Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, comentó que por el momento, el peso se vio afectado al igual que el resto de las monedas emergentes, reflejando que el mercado ve la volatilidad global como un riesgo.
A su vez, resalta que la volatilidad global podría incrementar la presión sobre el tipo de cambio, a pesar de que la suba del crudo podría favorecer a la Argentina dado su condición de exportador de energía.
“Aunque podría ser positivo para el peso en relación a otras monedas emergentes, por ser Argentina un país exportador neto de petróleo, creemos que la volatilidad internacional es un riesgo, ya que dificulta la vuelta a los mercados internacionales de deuda, algo que creemos será clave para la dinámica del peso. Si bien esperamos que el BCRA continúe acumulando reservas, el acceso del Tesoro al mercado internacional quitaría presión sobre el mercado cambiario”, consideró.

Matías Ballestrín, jefe de Inversiones de Banco Piano, alerta que la suba en el precio de petróleo en general no es una buena noticia para la Argentina.
“Si bien aún no se ve que este generando inflación estructural, todo evento que presione sobre precios tiende a poner más rígida la visión de tasa de la Fed y eso puede revertir flujos. Ahora bien, en el caso particular de Argentina donde la suba en el precio de petróleo favorece a Vaca Muerta la cosa es algo distinta, ya juega a favor del flujo de dólares en el corto plazo”, advirtió.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, explicó que la suba del precio del petróleo tiene dos efectos para la Argentina, dentro de los cuales uno positivo y otro negativo.
“Del lado positivo, al ser un país exportador de energía, un petróleo más caro mejora los ingresos por exportaciones, genera un mayor ingreso de divisas y favorece la llegada de inversiones al sector, lo que contribuye a fortalecer el peso”, dijo.
A su vez, y desde el lado negativo, Lazzati resalta que un precio internacional más alto del petróleo termina trasladándose al valor de los combustibles, lo que puede demorar el proceso de desaceleración de la inflación.
“Si bien hoy la inflación núcleo continúa mostrando una tendencia a la baja, este contexto podría hacer que esa reducción sea más lenta. De todos modos, habrá que ver cuánto tiempo se mantiene el petróleo en estos niveles. Actualmente ronda los u$s 100 por barril, en un contexto en el que varios países, como Estados Unidos y Europa, están utilizando parte de sus reservas estratégicas para moderar la presión sobre los precios”, estimó.
Rally de tasas e impacto local
Durante las últimas semanas, el avance de los rendimientos de los bonos del tesoro americano subió con fuerza y a máximos desde finales de 2024.
Dicha suba se debió a distintos factores, entre los cuales se destaca una combinación de datos de inflación más persistentes, un mercado laboral que continúa mostrando resiliencia y el fuerte salto del precio del petróleo provocado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Estos factores llevaron al mercado a incrementar las probabilidades de que la Fed mantenga las tasas elevadas e incluso evalúe una nueva suba antes de fin de año, impulsando especialmente a los rendimientos de corto plazo.
Si bien la reciente baja del petróleo moderó parcialmente esas expectativas, la tasa a dos años continúa cerca de sus máximos del año, reflejando que los inversores siguen anticipando una política monetaria restrictiva hasta que exista mayor evidencia de una desaceleración sostenida de la inflación.
Por lo tanto, dicho movimiento implica un factor de riesgo para los emergentes en general y para la Argentina en particular.

Benítez advierte que un factor clave a analizar es el impacto inflacionario derivado de este nuevo shock petrolero.
“Junto con la suba del petróleo se ha dado un aumento en las expectativas inflacionarias en el mundo, una suba de las tasas largas en EEUU y un aumento de la probabilidad de que la Fed avance pronto con subas en sus tasas cortas. Todo esto ha generado un nuevo ciclo de apreciación del dólar, pero también aumento en el precio de commodities agropecuarios, que requieren de fertilizantes derivados del petróleo”, advirtió Benitez.
De esta manera, el economista jefe de Grupo ST, alerta que para la Argentina esto implica un aumento de la tasa libre de riesgo y aumento del Riesgo País (se ha dado en varios emergentes).
“Se encarece el financiamiento y se demora la posibilidad de acceder al mercado de capitales en el exterior, algo que se debería evitar en este contexto de alta volatilidad”, afirmó.
A todo ello, Benítez también le suma la existencia de mayores presiones sobre el tipo de cambio doméstico.
“Implica también algo más de presión sobre el Peso, que ha replicado los movimientos de Real o peso chileno en estos contextos. Los movimientos recientes del tipo de cambio en el mercado local no pueden analizarse sin tener en cuenta justamente lo que sucede con el dólar a nivel global y cómo esos efectos han impactado en todas las monedas regionales. Vemos como muy saludable que el tipo de cambio local acompañe esos procesos y funcione como un factor de absorción de esos shocks”, sostuvo.















