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Mientras el mercado ofrece cada vez más alternativas para hacer rendir los ahorros, desde fondos comunes de inversión hasta acciones, bonos, Cedears y criptomonedas, cada vez más personas dan sus primeros pasos como inversores.
La posibilidad de obtener rendimientos superiores a los de las opciones más tradicionales atrae a miles de ahorristas que buscan construir capital en el largo plazo. Sin embargo, empezar a invertir no es tan sencillo como elegir un activo y esperar que suba de precio.
La falta de experiencia suele llevar a cometer errores que pueden costar mucho dinero. En algunos casos, las pérdidas son transitorias, pero en otros, se transforman en daños permanentes para la cartera.
Según Nahuel Bernués, asesor financiero y fundador de Quaestus Advisory, la mayoría de los errores no están relacionados con elegir mal una acción o una inversión puntual, sino con fallas de estrategia, planificación y manejo del riesgo.
¿Cuáles son los errores más comunes al invertir por primera vez?
Aunque existen varias formas de perder dinero en el mercado, Bernués identifica cinco errores que suelen repetirse entre quienes recién comienzan:
- Invertir el fondo de emergencia.
- Comprar por miedo a quedarse afuera de una oportunidad.
- Concentrar demasiado la cartera.
- Ignorar los costos de operar.
- Utilizar dinero prestado para invertir.

El primero consiste en destinar a inversiones dinero que debería permanecer disponible para afrontar imprevistos. “Si aparece un gasto, vas a tener que vender cuando toque, aunque sea el peor momento del mercado”, explica el especialista.
Otro error frecuente es el llamado FOMO (Fear Of Missing Out), una conducta que lleva a comprar una acción o una criptomoneda simplemente porque subió y todo el mundo habla de ellas. Según Bernués, este comportamiento suele estar acompañado por otro problema: intentar adivinar cuál es el mejor momento para entrar o salir del mercado.
La falta de diversificación también aparece entre los errores más habituales. Muchos inversores principiantes apuestan gran parte de su dinero a un único activo o un solo sector. El riesgo es que un error de análisis termine impactando sobre una porción demasiado grande de la cartera.
A esto se suma un aspecto que suele pasar desapercibido: los costos. Comisiones, derechos de mercado y diferencias entre precios de compra y venta pueden parecer montos insignificantes en cada operación, pero su efecto acumulado puede deteriorar significativamente la rentabilidad. “Parecen chicos, pero son un peaje que se paga en cada operación”, sostiene Bernués.
Por último, advierte sobre el apalancamiento, es decir, invertir utilizando dinero prestado. Aunque esta estrategia puede potenciar las ganancias y agrandar las pérdidas.
Cuánto dinero pueden costarle estos errores a un inversor
Para dimensionar el impacto de estas decisiones, Bernués propuso el caso de una persona que dispone de u$s 1000 para invertir.
Si utiliza su fondo de emergencia para comprar un activo que luego cae 20%, su capital se reducirá a u$s 800. Mientras no venda, esa pérdida podría ser transitoria. Sin embargo, si surge un gasto inesperado y necesita retirar el dinero, deberá convalidar una pérdida de u$s 200.

El FOMO puede resultar todavía más costoso. Si un inversor compra un activo después de una fuerte suba y luego ese instrumento corrige un 40%, los u$s 1000 iniciales pasarán a ser u$s 600. Además, recuperar el capital perdido requerirá una suba cercana al 67%, una muestra de que las caídas suelen ser mucho más difíciles de compensar de lo que parece.
La concentración también puede agrandar considerablemente los errores. Si alguien coloca los u$s 1000 en una sola acción y ésta baja 50%, perderá u$s 500. En cambio, si esa misma posición representara apenas el 10% de una cartera diversificada, el impacto se reduciría a u$s 50.
Los costos operativos son menos visibles, pero no por eso menos importantes. Según el especialista, una sucesión de compras y ventas con costos del 1% por operación puede consumir cerca del 18% del capital en un año. Sobre una cartera de u$s 1000, esto equivale a alrededor de u$s 180.
El caso más extremo es el del apalancamiento. Si una persona aporta u$s 1000 propios y toma otros u$s 1000 prestados para invertir u$s 2000, una caída del 25% provocará una pérdida de u$s 500. En la práctica, habrá perdido la mitad de su capital inicial, sin contar los intereses del préstamo. Con caídas mayores, incluso podría perder todo su dinero o, según el instrumento, terminar endeudado.
Cómo evitar perder dinero al invertir
Para Bernués, la mejor manera de reducir riesgos es establecer un proceso de inversión claro antes de comenzar a operar.
El primer paso consiste en separar un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos en instrumentos de bajo riesgo y alta liquidez, como fondos money market o cauciones bursátiles. “Rinde menos, pero te evita vender en el peor momento”, explica.

A partir de ahí, recomienda definir cuál es el objetivo de la inversión y cuándo se necesitará el dinero. Ese horizonte temporal permite determinar qué activos son adecuados y cuáles no.
También considera fundamental realizar con honestidad el test de perfil de inversor y respetar sus resultados, además de conocer en detalle todos los costos que cobra el bróker y compararlos con otras alternativas disponibles.
En materia de diversificación, su recomendación es que ninguna posición individual represente más del 5% o 10% de la cartera. De esta manera, un error de análisis difícilmente tenga consecuencias graves sobre el patrimonio total.
Otra sugerencia es invertir de manera gradual mediante aportes periódicos, en lugar de intentar encontrar el momento perfecto para ingresar al mercado. Aunque esta estrategia no siempre maximiza las ganancias, ayuda a reducir el riesgo de entrar en un pico de precios.
Respecto del apalancamiento, Bernués recomienda evitarlo durante las primeras etapas como inversor. Según explicó, es una herramienta que debería quedar reservada para quienes ya cuentan con experiencia, respaldo financiero y una comprensión profunda de los movimientos que puede experimentar una cartera.
Por último, aconseja revisar la cartera con una frecuencia definida, por ejemplo cada tres meses, y evitar tomar decisiones impulsivas en función de noticias o movimientos de corto plazo. “Cuando el proceso es claro, las decisiones dejan de depender de la emoción del momento”, concluyó.

Por Rosario Sabato
Redactora de Audiencias Members
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