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Molinos Río de la Plata, la alimenticia controlada por la familia Perez Companc, vuelve a salir de compras. La compañía acordó la adquisición del 100% de Grupo Ayudín, propietario de reconocidas marcas de productos de limpieza. Con esta operación, la empresa ingresará por primera vez a un mercado en el que buscaba desembarcar desde hace más de dos años.
El acuerdo fue alcanzado con Apex Capital y Superior Brands, actuales dueños del grupo, e incluye las operaciones de la compañía en la Argentina, Uruguay y Paraguay.
La adquisición comprende marcas como Ayudín, Poett, Trenet, Mortimer y Selton, entre otras, con presencia en las categorías de lavandinas, limpiadores, quitamanchas, insecticidas y repelentes.
La compra también incluye dos fábricas, ubicadas en las provincias de Buenos Aires y San Juan y un centro de distribución.
La operación fue informada este miércoles a la Comisión Nacional de Valores (CNV). El cierre está previsto para las próximas semanas. Por el momento, las compañías no informaron el monto de la transacción.
“Con mucho entusiasmo quiero compartir que la adquisición de Grupo Ayudín representa un paso estratégico muy importante para el plan de crecimiento y el largo plazo de Molinos”, afirmó Agustín Llanos, CEO de Molinos Río de la Plata.

Molinos se quedó con una de las empresas más buscadas del consumo masivo
La adquisición pone fin a un proceso de venta que había despertado el interés de algunos de los principales grupos de consumo masivo del país. Molinos y Newsan aparecieron entre los primeros interesados en quedarse con los activos de Grupo Ayudín, que Apex Capital había puesto en venta apenas dos años después de comprarlos.
Newsan venía ampliando su presencia en el consumo masivo desde 2024, cuando compró los activos locales de Procter & Gamble (P&G). Desde entonces, el grupo de la familia Cherñajovsky incorporó nuevas marcas y categorías, con el objetivo de llevar su división de consumo masivo a una facturación anual de u$s 1000 millones.
Dreamco también había reconocido que Grupo Ayudín podía representar una oportunidad de adquisición, aunque aclaró que no estaba avanzando en una operación.
“No en este momento. Sin embargo siempre estamos analizando oportunidades de adquisición o fusión con grupos con negocios complementarios y este podría ser un potencial caso dado su portafolio de marcas y las amplias sinergias operativas que habría”, había señalado Roberto Bellatti, CEO de Dreamco, ante una consulta de El Cronista.
La compañía, presidida por Jonathan Gerszberg, había avanzado con la incorporación de Plusbelle y Zorro, seguida por la compra de Ariel, Ace y Magistral a P&G.

Molinos también venía preparando su ingreso al mercado de productos de limpieza. En 2024 modificó su estatuto para habilitarse a operar en categorías de cuidado e higiene personal, limpieza del hogar y alimentos para mascotas. Ese mismo año participó del proceso de venta de los activos locales de P&G, que finalmente quedaron en manos de Newsan.
La compra de Grupo Ayudín le permitirá ingresar a esas categorías con marcas que ya tienen una participación importante en el mercado y una estructura industrial y comercial en funcionamiento.
Según fuentes del sector consultadas anteriormente por El Cronista, Ayudín concentra entre el 67% y el 70% del mercado argentino de lavandinas. La compañía también tiene presencia en limpiadores perfumados, quitamanchas, desinfección y otros productos para el hogar.
“Molinos ya tiene la distribución, la relación con el canal y la llegada a los principales retailers. Si suma homecare, optimiza una estructura que ya existe y además gana peso en la negociación con las cadenas”, había explicado una fuente del sector durante el proceso de venta.
En las primeras etapas de la operación, las ofertas no vinculantes se habían ubicado por debajo de los u$s 100 millones, según fuentes del mercado. Sin embargo, el precio finalmente acordado entre Molinos y los vendedores no fue informado.

Un año de compras para los Perez Companc
Esta adquisición se suma a otras tres operaciones que Molinos anunció durante los últimos meses. La compañía, presidida por Luis Perez Companc, viene ampliando su cartera de marcas.
La primera compra se conoció a comienzos de junio, cuando acordó quedarse con las operaciones de NotCo en la Argentina y Uruguay, hasta entonces en manos de la foodtech chilena fundada por Matías Muchnick.
NotCo había desembarcado en el país en 2021, en pleno crecimiento de los alimentos elaborados a base de ingredientes vegetales. Con la operación, Molinos incorporó productos como NotMayo, NotBurger y NotMilk, entre otros.

Semanas después, Molinos compró Bodega Etchart a Pernod Ricard. Fundada en 1850 y ubicada en Cafayate, es una de las bodegas más tradicionales de Salta y elabora vinos bajo las marcas Etchart y Cafayate.
La adquisición significó además el desembarco del grupo en los Valles Calchaquíes. Hasta ese momento, su presencia vitivinícola estaba concentrada en Mendoza, con Nieto Senetiner, Cadus, Ruca Malen y una participación del 50% en Viña Cobos.

La tercera operación fue la adquisición de un complejo industrial en Tucumán, que marcó el ingreso de la compañía a la categoría de galletitas.
La planta pertenecía a Complejo Alimenticio San Salvador (CASS), de la familia Luque, y está ubicada en Banda del Río Salí. Funciona desde 2011, ocupa unas 41 hectáreas y tiene dos líneas con capacidad para producir 3300 toneladas de galletitas por mes.
Dentro del mismo predio funciona además un molino harinero, que procesa hasta 430 toneladas de trigo por día, y 10 silos para almacenar cereal.
El establecimiento será entregado en noviembre, una vez cumplidas las condiciones previstas para el cierre de la operación. El acuerdo contempla además el traspaso del personal que actualmente trabaja en la fábrica.
Desde esas instalaciones, Molinos podrá producir galletitas crackers, dulces, rellenas y bizcochos. Según pudo saber El Cronista, la compañía desarrollará esta nueva categoría a través de sus marcas y buscará llevar la producción al exterior.
En paralelo, la alimenticia también comenzó a desprenderse de activos que ya no considera estratégicos. A comienzos de septiembre, acordó transferir a Grupo Elementa parte del complejo Santa Clara, en Rosario, y dejar las actividades de acopio, molienda y refinación de oleaginosas.
Sin embargo, seguirá presente en el predio. Conservará la fábrica de envasado y sus marcas de aceites, mientras que Elementa se hará cargo del resto de las instalaciones. El nuevo dueño anunció una inversión de u$s 100 millones para recuperar y ampliar la capacidad productiva.

Por Micaela Mura
Redactora de Negocios
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