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El momento en que se compra una acción puede ser tan importante como la empresa que se elige. En particular, los días previos a la presentación de un balance suelen concentrar la atención de los inversores, que buscan anticiparse a los resultados y aprovechar una posible suba de precios.
Sin embargo, la estrategia también puede jugar en contra, ya que incluso una compañía que muestra buenos números puede registrar una caída en el mercado.
La clave está en distinguir entre invertir en un negocio con perspectivas favorables y apostar a cómo reaccionará la cotización ante un anuncio puntual. Aunque ambos movimientos pueden estar relacionados, no necesariamente conducen al mismo resultado.
En diálogo con El Cronista, Nahuel Bernués, asesor financiero y fundador de Quaestus Advisory, explica qué conviene evaluar antes de comprar una acción cerca de la fecha de un balance, qué indicadores pueden ayudar a tomar una decisión y cómo reducir la exposición a movimientos bruscos del mercado.
¿Conviene comprar una acción antes de que la empresa presente su balance?
Comprar una acción justo antes de la publicación de sus resultados implica asumir el riesgo de que el precio pueda experimentar una variación importante en una sola rueda, incluso cuando las perspectivas de la compañía parecen favorables.
“En general, comprar justo antes del balance se parece bastante a tirar una moneda al aire: el precio puede reaccionar fuerte en un solo día y nadie sabe de antemano para qué lado”, advierte Bernués.

El problema es que la cotización no depende únicamente de los resultados que presente la empresa, sino también de las expectativas que el mercado tenía antes del anuncio. Por eso, anticiparse puede resultar una estrategia difícil para quienes buscan obtener una ganancia rápida a partir de la publicación.
El especialista distingue esta operación de una inversión con un horizonte de largo plazo. Cuando una persona conoce el negocio, entiende sus perspectivas y considera que la compañía tiene potencial de crecimiento, un balance trimestral representa apenas una parte de la información que utiliza para sostener su decisión.
En ese sentido, comprar antes de los resultados puede tener lógica para quien ya evaluó la empresa y está dispuesto a mantener la posición pese a una reacción negativa del mercado. En cambio, entrar exclusivamente con la expectativa de que el anuncio provoque una suba implica exponerse a un movimiento que no puede anticiparse con certeza.
Qué indicadores hay que mirar antes de invertir
Antes de comprar una acción, el primer paso es conocer qué espera el mercado de la empresa y qué resultados anticipó la propia compañía. Estas referencias permiten evaluar si el precio actual ya contempla un escenario de crecimiento o si todavía existe margen para una sorpresa positiva.

Uno de los conceptos relevantes es el guidance, es decir, las proyecciones que la empresa comunica sobre su desempeño futuro. A partir de allí, el asesor recomienda revisar otros indicadores, como ventas, márgenes y ganancias, el nivel de deuda, la generación de caja y la valuación.
Por último, recomienda compararla con empresas del mismo sector y evaluar datos macro, tasas y la situación de la industria.
El análisis conjunto de estas variables permite ir más allá de la expectativa de una buena presentación de resultados. Una empresa puede aumentar sus ventas, por ejemplo, pero perder rentabilidad si sus costos crecen más rápido. También puede mostrar ganancias y, al mismo tiempo, tener dificultades para generar efectivo o afrontar sus deudas.
Por eso, la decisión no debería depender de un solo indicador ni de una estimación aislada, sino de la relación entre los resultados, las perspectivas futuras y el precio que el mercado ya está dispuesto a pagar.
Por qué una acción puede caer incluso si la empresa presenta buenos resultados
Una de las situaciones que más desconcierta a los inversores es que una compañía anuncie un aumento de sus ganancias y, aun así, su cotización caiga. “Esto ocurre porque el mercado no compara contra el pasado, compara contra lo que esperaba. Si los resultados son buenos pero menores a lo esperado, el precio puede caer”, explica Bernués.
En otras palabras, una empresa puede mejorar sus números respecto del año anterior y decepcionar a los inversores si el crecimiento queda por debajo de las estimaciones. En ese escenario, la publicación del balance puede provocar una corrección de la cotización.

También puede suceder que el mercado ya haya anticipado los buenos resultados y que la acción haya subido durante las semanas previas. Cuando finalmente se confirma esa expectativa, algunos inversores optan por vender para tomar ganancias, lo que puede presionar el precio a la baja.
Otra variable importante son las perspectivas que comunica la compañía. Un trimestre positivo puede perder atractivo si la empresa anticipa una desaceleración de las ventas, menores márgenes o un escenario más complejo para los próximos meses.
Por último, es necesario distinguir entre las ganancias que provienen de la actividad habitual y aquellas que responden a acontecimientos extraordinarios. La venta de un activo, por ejemplo, puede elevar el resultado de un período sin que eso implique una mejora permanente del negocio.
Por eso, para interpretar un balance no alcanza con mirar si las ganancias aumentaron. También hay que analizar qué las impulsó, cómo se comparan con las previsiones y qué espera la empresa para los próximos trimestres.
Qué estrategias permiten reducir el riesgo antes de un balance
“La más simple es esperar el balance y decidir con la información sobre la mesa”, sostiene el asesor financiero. De esa manera, el inversor puede evaluar los datos concretos y la orientación que ofrece la compañía para el futuro.
Sin embargo, esta estrategia también tiene un costo: si el balance supera las expectativas, la acción puede subir antes de que el inversor llegue a comprarla. Esperar, por lo tanto, no garantiza un mejor precio, pero permite decidir con más información.

“Si igual se quiere entrar antes, conviene hacerlo de a partes y no con todo el capital de una vez, o que esa posición tenga un peso acotado dentro de la cartera”, recomienda Bernués.
Otra herramienta es la diversificación entre empresas y sectores. Si una cartera depende demasiado de una sola compañía, un balance negativo puede tener un efecto significativo en su rendimiento. En cambio, distribuir las inversiones ayuda a evitar que un único anuncio determine el resultado global.
El asesor también destaca la importancia de definir de antemano cuánto dinero se está dispuesto a perder y qué hacer si la cotización evoluciona en sentido contrario al esperado. Tener un plan previo ayuda a evitar decisiones impulsivas cuando el mercado reacciona con fuerza.

Por Rosario Sabato
Redactora de Audiencias Members
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