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La temporada de balances que por estos días desvela a Wall Street está dejando una señal cada vez más clara y es que los inversores van más allá del frío número de las ganancias a la hora de evaluar el desempeño de una acción.
Boeing acaba de dar uno de los ejemplos más contundentes. La compañía redujo su pérdida neta de u$s 5.340 millones a apenas u$s 116 millones en un año y generó u$s 464 millones de flujo de caja libre durante el tercer trimestre, por encima de los u$s 325 millones que esperaba el mercado.
Pero sus acciones se desplomaron cerca de 11%, tocaron un mínimo de 52 semanas y tuvieron su peor rueda desde abril de 2025. La razón estuvo menos en lo que Boeing hizo durante el trimestre que en lo que dijo sobre los próximos años.
La recuperación de la producción del 737 está tardando más de lo previsto, la compañía redujo sus objetivos de entregas y también recortó sus expectativas de generación de caja.
Boeing: buenos números, pero una recuperación que se demora
Los ingresos de Boeing aumentaron 4% interanual hasta u$s 24.190 millones, aunque quedaron ligeramente por debajo de los u$s 24.370 millones que esperaba Wall Street.
La pérdida neta, sin embargo, mostró una mejora enorme: pasó de u$s 5.340 millones a u$s 116 millones.
El flujo de caja libre también fue mejor de lo previsto. Boeing generó u$s 464 millones durante el trimestre, frente a los u$s 325 millones que esperaba el mercado.
Pero hubo una cifra que no tiene que ver con el desempeño económico y financiero (al menos no directamente) y terminó pesando más que todas las anteriores. Se trata de un número eminentemente productivo y que se traduce en cuántos aviones construye la empresa.
El fabricante esperaba acelerar el ritmo de producción de su modelo estrella, pero ahora estima que estabilizarse en 47 aviones por mes llevará hasta comienzos de 2027. También redujo su objetivo de entregas del 737 para este año a entre 375 y 400 aviones, frente al rango anterior de 400 a 450.
La escasez de motores y los problemas de la cadena de suministros siguen limitando la capacidad de Boeing para convertir su enorme cartera de pedidos en aviones entregados.
La compañía tiene un backlog récord de u$s 745.000 millones, impulsado por más de 6.300 aviones comerciales y nuevos contratos de defensa. No le falta demanda. Le cuesta producir al ritmo que el mercado esperaba.
El mercado también bajó la vara sobre el flujo de caja
La otra señal que recibió Wall Street fue financiera. Boeing espera generar alrededor de u$s 2.000 millones de flujo de caja libre durante 2026 y alcanzar los u$s 10.000 millones en 2029.
El segundo objetivo puede parecer elevado, pero quedó por debajo de los u$s 12.500 millones que proyectaba previamente el consenso de Wall Street.
La compañía cerró septiembre con unos u$s 20.700 millones en efectivo y valores negociables y una deuda consolidada de u$s 45.900 millones. La deuda neta, de u$s 25.200 millones, mejoró frente a los u$s 30.400 millones de un año atrás.
Boeing acumuló un déficit neto de flujo de caja de unos u$s 359 millones en los primeros nueve meses del año. Para alcanzar su objetivo anual de u$s 2.000 millones, deberá generar alrededor de u$s 2.360 millones durante el cuarto trimestre.
Xylem: cuando el problema está en la guía
La empresa de tecnología para el sector del agua Xylem cayó cerca de 14% el martes y terminó en mínimos de 52 semanas después de presentar sus resultados.
Su trimestre tampoco fue un desastre. La compañía obtuvo una ganancia ajustada de u$s 1,44 por acción, apenas por debajo de los u$s 1,45 que esperaba el mercado. Los ingresos fueron de unos u$s 2.200 millones y los pedidos crecieron 10% en términos orgánicos.
Pero Xylem redujo su previsión de ingresos para todo 2026 desde unos u$s 9.200 millones a u$s 8.950 millones y recortó su estimación de ganancias ajustadas por acción desde un rango de u$s 5,55-$5,70 a u$s 5,40-$5,45.
La compañía explicó que algunos clientes están adoptando una actitud más cautelosa y que el calendario de determinados proyectos afectó las ventas.
Para el mercado, entonces, el problema no fue solamente el resultado del trimestre. Fue que el futuro inmediato quedó por debajo de lo que ya estaba previsto en el precio de la acción.
Comfort Systems: ni siquiera superar al consenso garantiza una suba
Hay un caso todavía más interesante porque muestra el otro extremo. Comfort Systems USA presentó resultados muy por encima de las expectativas y, aun así, sus acciones cayeron.
La compañía informó ganancias ajustadas de u$s 13,91 por acción, frente a los u$s 12,85 esperados, mientras sus ingresos crecieron 54% interanual hasta u$s 3.770 millones. El backlog llegó a un récord de u$s 17.800 millones.
Sin embargo, los márgenes se redujeron y aparecieron dudas sobre cuánto tiempo puede sostenerse el crecimiento extraordinario vinculado con la construcción de infraestructura para centros de datos y el boom de la inteligencia artificial. Las acciones llegaron a caer cerca de 12%.
La empresa hizo lo que se esperaba de ella y algo más. Pero el mercado ya esperaba mucho.

Por Lucas González Monte
Redactor de Audiencias Members
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