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El mercado comenzó a mirar a los minerales críticos como una de las grandes puertas hacia el futuro. No se trata solamente de materias primas utilizadas en la industria, sino de recursos necesarios para desarrollar algunas de las tecnologías y sectores que tendrán mayor protagonismo en los próximos años.
“Los minerales críticos son recursos necesarios para sectores importantes como energía, tecnología, defensa, transporte e infraestructura”, explicó Nicolás Parreira, asesor financiero y director financiero de Grupo Sigma. Según el especialista, su relevancia creció porque están ligados a la electrificación, baterías, inteligencia artificial, centros de datos y nuevas redes eléctricas.
Esta combinación de demanda creciente y una oferta que no puede reaccionar con la misma velocidad convirtió a estos recursos en un tema cada vez más observado por los inversores.
Qué minerales críticos mira el mercado
Dentro del amplio universo de minerales considerados estratégicos, hay tres grupos que actualmente concentran buena parte de la atención del mercado: cobre, litio y tierras raras.
“El cobre es prácticamente el metal base de toda la electrificación. Cada vez que se amplía una red eléctrica, se instala una planta de energía renovable o se construye infraestructura digital, hay cobre. Y como la electrificación no va a frenar, el cobre tiene un piso de demanda muy sólido”, señaló Parreira.

El litio es otro de los recursos estratégicos, ya que constituye uno de los principales componentes de las baterías. Por eso, su demanda está estrechamente vinculada con la expansión de los vehículos eléctricos y con la creciente necesidad de almacenar la energía generada a partir de fuentes renovables.
El tercer grupo que, según el especialista, está ganando protagonismo es el de las tierras raras, en particular aquellas utilizadas para fabricar imanes permanentes, como el neodimio, el praseodimio, el disprosio y el terbio.
Estos materiales son utilizados en motores eléctricos, turbinas eólicas, sistemas de robótica y determinados equipos de defensa. Su importancia estratégica radica, además, en que no existen alternativas sencillas para reemplazarlos en algunas de estas aplicaciones.

También aparecen el grafito y el níquel, utilizados en baterías y materiales avanzados. Sin embargo, según el especialista, presentan un panorama más volátil debido a factores como los cambios tecnológicos, la concentración de la oferta y la aparición de proyectos puntuales capaces de modificar el equilibrio del mercado.
Por qué aumenta el interés de los inversores
El atractivo de los minerales críticos no se explica únicamente por las aplicaciones que tienen. “El interés aparece porque la demanda está creciendo mucho más rápido que la oferta”, explica Parreira.
Como ejemplo, el especialista explica que una mina no puede comenzar a producir de un día para otro. El desarrollo de un proyecto requiere capital, infraestructura y permisos, y puede extenderse durante varios años. Según Parreira, dependiendo del país y de las características del proyecto, una nueva mina puede tardar entre siete y 16 años en entrar en producción.
Por eso, aunque los precios aumenten, la producción no necesariamente puede responder de inmediato.

Del otro lado, la demanda puede acelerarse mucho más rápido cuando aparece una nueva aplicación o aumenta la inversión en determinados sectores. Los vehículos eléctricos, los centros de datos, la inteligencia artificial y el almacenamiento energético son algunos de los factores que pueden modificar rápidamente las necesidades de materias primas.
“Entonces tenés tres cosas juntas: demanda elástica y acelerada, oferta rígida y lenta, y un efecto látigo que amplifica todo. Eso es lo que explica por qué estos minerales están en el centro de la atención hoy”, explicó Parreira.
El llamado efecto látigo se produce cuando las empresas anticipan que podría existir escasez y comienzan a sobrecomprar materiales o a asegurarse contratos de largo plazo. De esta manera, la demanda que percibe el mercado puede terminar siendo todavía mayor que la necesidad inmediata de consumo.
Además, la concentración geográfica de la producción y el procesamiento agrega un componente geopolítico. Un cambio regulatorio, un conflicto comercial, un problema logístico o una interrupción de la producción en un país puede repercutir sobre toda la cadena de suministro.
Cómo invertir en minerales críticos desde Argentina
Para un inversor argentino que quiera posicionarse en esta tendencia existen diferentes alternativas. Una de las más accesibles son los Cedears de compañías mineras internacionales, que permiten operar desde el mercado local.
Entre las empresas que, según Parreira, permiten obtener exposición a este sector se encuentran BHP (BHP), Rio Tinto (RIO), Freeport-McMoRan (FCX), MP Materials (MP) y Lithium Americas (LAC).

Cada una tiene una exposición diferente. Lithium Americas está vinculada con el litio; MP Materials, con tierras raras e imanes permanentes; mientras que Freeport-McMoRan tiene una fuerte exposición al cobre.
Otra alternativa son los Cedears de ETFs, que permiten invertir en una canasta de compañías en lugar de concentrar el riesgo en una sola empresa. Entre ellos se encuentra COPX, un fondo que reúne empresas vinculadas con la minería de cobre.
En el mercado accionario argentino no existe una acción pura que permita obtener exposición directa al litio, las tierras raras o los imanes permanentes. Sí hay empresas que tienen vínculos indirectos con el desarrollo de estos sectores.
Entre ellas se encuentra YPF (YPFD), por su relación con Y-TEC e YPF Litio. También aparecen compañías energéticas como Edenor (EDN), Pampa Energía (PAMP), Central Puerto (CEPU) y Transener (TRAN), ya que el desarrollo de nuevos proyectos mineros requiere infraestructura de generación, distribución y transporte de electricidad.
“Aun así, la forma más directa de acceder a esta temática desde Argentina sigue siendo mediante CEDEARs, ETFs o acciones internacionales, evitando concentrarse en un solo mineral o proyecto”, concluyó el especialista.
Qué riesgos tienen estas inversiones
A pesar de las perspectivas de crecimiento, invertir en minerales críticos no está exento de riesgos. “El principal riesgo es la volatilidad del sector”, explica Parreira.
Los precios de estas materias primas pueden verse afectados por el ciclo económico, las decisiones de los gobiernos, los cambios tecnológicos, la aparición de nuevos proyectos y las variaciones en la oferta.
Además, existe el riesgo de que los precios elevados terminen generando una respuesta de la oferta que reduzca el atractivo de la inversión. “Si los precios suben mucho, pueden aparecer nuevos proyectos, más reciclaje, sustitutos tecnológicos o mayor producción. Esto podría limitar la suba de precios”, explicó Parreira.
Por eso, el especialista considera que se trata de una temática más adecuada para inversores agresivos o, en una proporción menor, para inversores moderados con un horizonte de mediano o largo plazo y capacidad para tolerar fuertes movimientos de precios.
“No lo tomaría como una posición principal para perfiles conservadores. Lo veo más como una exposición secundaria dentro de una cartera diversificada”, concluyó Parreira.
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