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La minería convencional ha sido una de las protagonistas de la macroeconomía argentina en los dos últimos años, pero ahora se suma a la agenda empresaria y política el interés por las llamadas “tierras raras”, minerales que son clave para el desarrollo tecnológico actual y próximo.

En el país ya se detectó yacimientos ricos en al menos tres de los 17 minerales que llaman la atención de los inversores: neodimio, praseodimio y lantano.

Sin embargo, esos y otros que podrían hallarse en lugares tan diversos como Santiago del Estero o la plataforma continental submarina, aun no han sido explotados.

Lo que aún no hizo el privado lo están haciendo los Estados. Hace pocos días, Argentina se sumó a la “Pax Silica”, un club de países que encabezan los Estados Unidos para asegurarse la cooperación de las naciones en la extracción y refinamiento de estos materiales. El gesto es no solo económico, sino también geopolítico.

“La Pax Silica funciona poniendo un capital inicial para dar una garantía grandes inversiones privadas. Es para desriskear y que luego pueda entrar la inversión privada. Así se aseguran cadena de suministros de minerales críticos”, explicó el especialista en geociencias Ignacio Rovira.

En la actualidad, el principal actor en el mercado de las tierras raras es China, integrante del bloque de los BRICS junto a Rusia, ambos decididos a encabezar la agenda de la minería desde su punto de vista no-occidental.

Argentina, además de firmar la Pax Silica, busca hacer de esos minerales un activo estratégico y existen proyectos parlamentarios en ese sentido, inclusive los que buscan su inclusión en el RIGI para fomentar su explotación con incentivos de gran escala.

Qué son las tierras raras y para qué sirven

Contrario a lo que sugiere su nombre, las tierras raras no son especialmente escasas en la corteza terrestre, pero sí es extremadamente complejo y costoso encontrarlas en concentraciones económicamente viables y separarlas de forma pura debido a sus propiedades químicas similares.

Este grupo está compuesto por 17 elementos químicos: los 15 lantánidos de la tabla periódica, más el escandio y el itrio. En Argentina, los informes técnicos del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) destacan la presencia de elementos clave como el neodimio, praseodimio y lantano.

Los que se hallan en Argentina son componentes fundamentales para la fabricación de imanes permanentes de alta potencia, que sirven particularmente para construir los motores de los vehículos eléctricos de última generación, generadores de energía eólica, teléfonos celulares, cristales ópticos de precisión y los sistemas de guía en la industria de defensa.

Ese punto fue el que puso el tema en discusión. Hace algunos años, la generala del Comando Sur estadounidense, Laura Richardson, había declarado la importancia que revestían esos recursos argentinos y sudamericanos para su país.

Laura Richardson, ex jefa del Comando Sur de EE. UU.
Laura Richardson, ex jefa del Comando Sur de EE. UU.

Empresas, operaciones activas y comercio mundial

A la fecha, en Argentina no existe minería activa ni explotación industrial de tierras raras. Toda la actividad actual se reduce a la investigación y la exploración inicial.

“Lo que se conoce hasta ahora es que Argentina no tiene grandes leyes minerales. Es decir, no es top como puede ser China o Brasil, que es un actor que está picando en punta. ¿Eso quiere decir que podría no funcionar? No, quiere decir que no hay tanto o que no se exploró tanto", señaló Rovira.

Una explicación es que el clima no es tan favorable a la acumulación de tierras raras: “En China están cerca del sur este, con temperaturas más cálidas o Brasil. Eso hace que la erosión en el caso argentino no sea tan clara. Son motivos geológicos. Pero eso no quiere decir que no tengas que buscar, hacer la tarea”, añadió.

Históricamente, la mayor parte de los estudios de prospección se realizaron entre las décadas de 1950 y 1970.

Hasta hace poco, toda la atención estaba puesta en el litio, pero la explosión de la inteligencia artificial y el auge de la electromovilidad cambiaron la ecuación y ahora los ojos están puestos en nuevos horizontes.

En años recientes, el interés privado se ha reactivado mediante solicitudes de análisis de factibilidad en arenas mineras (como ocurre en San Juan), pero no hay empresas —sean de capitales nacionales o extranjeros— que administren minas productivas de tierras raras en suelo argentino.

Mientras tanto, el mercado global alcanzó las 380 kilotoneladas, de las que unas 270 pertenecen a la producción china. El segundo lugar lo ocupa Estados Unidos con 45 kilotoneladas, seguido por Australia y Tailandia con 13 kilotoneladas cada uno.

Pero China controla, además, un eslabón crítico como son las etapas de refinamiento y separación química, donde procesa casi la totalidad de las tierras raras del planeta, lo que le otorga un poder de fijación de precios y restricciones comerciales sustancial.

Las "tierras raras", aunque asociadas a la minería, no sólo se ubican en la cordillera argentina, sino en provincias como Santiago del Estero o en la plataforma continental submarina
Las "tierras raras", aunque asociadas a la minería, no sólo se ubican en la cordillera argentina, sino en provincias como Santiago del Estero o en la plataforma continental submarina

Informes globales de mercado como Future Market Report valuaron el mercado de tierras raras en aproximadamente 12.400 millones de dólares, con proyecciones de duplicarse hacia la próxima década debido a la electromovilidad.

En qué provincias están las tierras raras argentinas

De acuerdo con un informe técnico detallado por el SEGEMAR, Argentina cuenta con un volumen estimado de 190.395 toneladas de recursos de tierras raras identificados, con un potencial geológico total que los analistas estiman en hasta 3,3 millones de toneladas.

En el departamento sanjuanino de Valle Fértil se detectaron mineralizaciones no evaluadas en formaciones de pegmatitas.

En San Luis, Córdoba y Santiago del Estero hay zonas con antecedentes de prospección mineralógica, es decir, la etapa inicial de la exploración minera, enfocada en la búsqueda técnica y superficial de minerales o anomalías geológicas aprovechables.

La región más desarrollada es la Puna, donde sobresale el complejo Ra, Isis y Osiris, en Susques (Jujuy), rico en monacita, un mineral que concentra lantano, cerio y neodimio.

En la provincia de Buenos Aires, particularmente en las zonas de Barker y Villa Cacique, se identificaron arcillas ferruginosas que concentran tierras raras pesadas, precisamente uno de los recursos más buscados por las industrias occidentales.

El segundo grupo corresponde a los depósitos secundarios, considerados en muchos casos más sencillos de explotar porque los minerales ya fueron concentrados naturalmente en arenas o arcillas durante miles de años. Allí aparecen San Luis y Córdoba, con importantes placeres de monacita y xenotima.

Río Negro también integra ese mapa gracias a depósitos asociados a apatitas en Sierra Grande.

Por último, en la Plataforma Continental Argentina hay presencia en arenas negras y sedimentos marinos, pero esos recursos hoy son costosos de obtener y constituyen, más que nada, son un activo futuro.