En esta noticia

En una ciudad donde salir a comer es casi un ritual, el principal desafío para los restaurantes es encontrar un diferencial que les permita destacarse y conquistar el paladar de los argentinos.

En este escenario, La Dolfina Polo Café abrió sus puertas en el Palacio Alcorta en un local donde la gastronomía dialoga con el espíritu el universo del polo. El amplio restaurante está ambientado con cuadros que remiten al mundo de los caballos y otros detalles como cascos y monturas que refuerzan la identidad del espacio.

Un encuentro entre lo urbano y lo ecuestre.
Un encuentro entre lo urbano y lo ecuestre.Gacetilla de prensa

Un restaurante donde la gastronomía se encuentra con el universo del polo

La propuesta busca trasladar al entorno urbano los valores asociados al polo, como la tradición, la elegancia y la cultura del encuentro. Más que un restaurante, el espacio fue concebido para acompañar distintos momentos del día, desde un desayuno o un café de media mañana hasta un almuerzo de trabajo, una merienda o una cena.

El local, ubicado sobre Avenida Presidente Figueroa Alcorta 3301, se distribuye en tres sectores: una terraza con vista a la avenida, un amplio salón organizado alrededor de una barra central y espacios privados y semiprivados destinados a reuniones o encuentros sociales.

Gacetilla de prensa.

La ambientación refuerza esa identidad con una combinación de maderas, cueros, piedras y textiles naturales, junto con cuadros, monturas y otros objetos vinculados al mundo ecuestre. El resultado es un ambiente sobrio y cálido que busca recrear el espíritu de los clubes de polo sin resignar una impronta contemporánea.

Un menú que reversiona los clásicos porteños

La cocina de La Dolfina Polo Café parte de una premisa sencilla: reinterpretar clásicos argentinos mediante técnicas contemporáneas, sin alterar la esencia del producto. Fondos de cocción elaborados durante horas, cocciones precisas sobre las brasas y materias primas seleccionadas son algunos de los recursos que atraviesan la propuesta.

Para la noche, la carta propone piqueos para acompañar los tragos de autor como tablas de quesos, langostinos tostados y trucha curada. Quienes busquen las clásicas entradas porteñas, podrán disfrutar de empanadas fritas, provoleta (acompañada de morrones asados y orégano) o mollejas fritas con yema curada, ajíes en vinagre, rúcula y fondo de carne que realza el sabor de la achura.

Uno de los emblemas de La Dolfina Polo Café es el ojo de bife demiglace. Tras una cocción intensa sobre las brasas, el corte llega a la mesa acompañado por un fondo de carne elaborado durante largas horas de cocción, una preparación que concentra los sabores y realza la intensidad y profundidad del sabor de la carne. El resultado es un plato en el que la costra dorada y caramelizada del ojo de bife contrasta con la textura sedosa y la profundidad de la salsa, sin perder el protagonismo del producto.

Ojo de bife demiglace.
Ojo de bife demiglace.Gacetilla de prensa.

Entre las especialidades de la casa también sobresale la milanesa de bife de chorizo, elaborada con un corte tierno y jugoso, envuelto en un rebozado dorado y crocante. Se sirve con tres dips que aportan perfiles de sabor bien diferenciados: un alioli de ajos confitados, una mostaza clásica que suma un delicado toque ácido y una salsa picante pensada para quienes buscan llevar la experiencia un paso más allá.

Milanesa con dips.
Milanesa con dips.Gacetilla de prensa.

La propuesta de principales también incluye un abanico de clásicos argentinos, desde un pastel de papa hasta canelones de hongos gratinados y una pesca del día servida con láminas de papines, manteca, alcaparras y eneldo, una combinación que respeta el protagonismo del pescado.

El ambiente amplio, con una iluminación tenue y una estética que combina elegancia y calidez, invita a extender la sobremesa sin apuros. Para el cierre, la carta propone una selección de postres clásicos, entre ellos el flan con dulce de leche y crema, duraznos en almíbar, mousse de chocolate y frutas marinadas en néctar, opciones pensadas para acompañar el café y extender la experiencia alrededor de la mesa.