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Durante los últimos años, la inteligencia artificial concentró buena parte de la atención de Wall Street, del mundo y de los argentinos que invierten en Cedear.

Sin embargo, mientras los inversores siguen de cerca a Nvidia, la posible salida a la bolsa de OpenAI y los grandes desarrolladores de infraestructura tecnológica, comienza a emerger otra temática con potencial de crecimiento estructural: la industria global de drones.

Lejos de tratarse únicamente de pequeños dispositivos voladores para fotografía o entretenimiento, los drones se están convirtiendo en una pieza central de las estrategias de defensa, seguridad, inteligencia artificial y automatización a nivel global.

La tendencia ya empezó a reflejarse en los mercados financieros. Y es que cada vez más compañías vinculadas al desarrollo de drones, sistemas autónomos, sensores, software de inteligencia artificial y defensa contra drones, valga la redundancia, captan la atención de los inversores institucionales.

Y lo más relevante para los argentinos es que una de las empresas que aparece entre las favoritas de los analistas ya cuenta con Cedear y puede adquirirse desde el mercado local.

Una industria que mueve miles de millones

Según datos citados por Research for Traders, el mercado civil global de drones podría pasar de u$s 44.000 millones en 2026 a aproximadamente u$s 83.000 millones en 2035. Se trata de un crecimiento que excluye el negocio militar, los sistemas antidrones y otras aplicaciones vinculadas a defensa, por lo que el tamaño potencial del sector es considerablemente mayor.

El principal cambio de los últimos años es que los drones dejaron de ser una tecnología de nicho para transformarse en una herramienta estratégica.

Los conflictos militares recientes demostraron que pueden ejecutar tareas de vigilancia, reconocimiento, guerra electrónica e incluso ataques de precisión a una fracción del costo de los sistemas tradicionales. Como consecuencia, los presupuestos militares destinados a autonomía y sistemas no tripulados continúan creciendo en Estados Unidos, Europa y Asia.

Al mismo tiempo, el avance de la inteligencia artificial está permitiendo que estos sistemas operen con niveles crecientes de autonomía, coordinen misiones complejas y procesen información en tiempo real, ampliando todavía más su potencial económico.

La apuesta ya no son solamente los drones

Uno de los puntos más interesantes del informe es que la oportunidad de inversión va mucho más allá de los fabricantes.

El ecosistema incluye compañías dedicadas al desarrollo de software de autonomía, inteligencia artificial, sensores, comunicaciones, infraestructura tecnológica y sistemas de defensa contra drones.

En otras palabras, la industria está atravesando una transformación similar a la observada en el boom de la inteligencia artificial. El valor comienza a desplazarse desde el hardware hacia el software y los servicios asociados.

Por ese motivo, los analistas consideran que las mayores oportunidades podrían surgir tanto de fabricantes de drones militares como de empresas especializadas en inteligencia artificial aplicada a sistemas autónomos o protección de infraestructura crítica.

Las acciones que sigue Wall Street

Dentro del universo analizado aparecen varios nombres que hoy concentran el interés del mercado.

Entre las compañías más consolidadas figuran AeroVironment y Kratos Defense, dos empresas estadounidenses con fuerte exposición al crecimiento del gasto militar y los sistemas autónomos utilizados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Ambas presentan potenciales de suba superiores al 50% según estimaciones recopiladas por LSEG.

También aparecen compañías de crecimiento mucho más agresivo como Red Cat Holdings, especializada en drones tácticos, y Palladyne AI, enfocada exclusivamente en software e inteligencia artificial para sistemas autónomos. En estos casos, las proyecciones de crecimiento de ingresos para 2026 superan ampliamente el 100%, aunque acompañadas por mayores riesgos operativos.

El Cedear que permite subirse a la tendencia

Para los inversores argentinos el acceso directo al sector todavía es limitado. Sin embargo, el informe destaca que Ondas Holdings (ONDS) ya cotiza en el mercado local mediante CEDEAR con ratio 2 a 1, convirtiéndose en una de las pocas alternativas disponibles para capturar esta tendencia desde Argentina.

La compañía desarrolla soluciones autónomas para defensa, seguridad, vigilancia e infraestructura crítica. Durante el primer trimestre de 2026 registró ingresos récord y mostró un crecimiento superior al 1.000% interanual, impulsado por la expansión de sus negocios vinculados a drones autónomos y sistemas de monitoreo inteligente.

Según los datos recopilados por Research for Traders, el consenso de mercado proyecta para Ondas un crecimiento de ingresos cercano al 308% durante 2026 y un potencial de suba de casi 50% respecto de los precios actuales.

De manera indirecta, los inversores también pueden participar de esta tendencia a través de grandes contratistas de defensa como Boeing (BA) y RTX Corporation (RTX), compañías que desarrollan plataformas, sistemas, sensores y tecnologías vinculadas al crecimiento de los sistemas no tripulados y la modernización de la defensa.

Defensa, IA y autonomía: el próximo gran tema de inversión

Más allá de los nombres puntuales, la tesis central del informe apunta a una transformación estructural.

La combinación de mayores presupuestos militares, inteligencia artificial, automatización y seguridad nacional está impulsando el desarrollo de una nueva generación de empresas vinculadas a sistemas autónomos.

Así como Nvidia se convirtió en uno de los principales símbolos del auge de la inteligencia artificial, Wall Street comienza a mirar cada vez más de cerca a las compañías que podrían liderar el crecimiento de la economía de los drones durante la próxima década.