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La salida a bolsa de SpaceX promete convertirse en uno de los eventos financieros más importantes de la década.
La empresa fundada por Elon Musk llega al mercado con una combinación difícil de igualar: liderazgo en lanzamientos espaciales, una red satelital global a través de Starlink, exposición directa al boom de la inteligencia artificial y proyectos que incluyen desde centros de datos orbitales hasta la colonización de Marte.
Sin embargo, mientras buena parte de Wall Street celebra la operación, una de las firmas de análisis más respetadas del mundo envió una advertencia que, más allá de buscar enfriar el entusiasmo de los inversores, intenta llevar cierta luz para que los inversores no caigan en el Fear Of Missing Out (FOMO) o miedo a perderse algo en castellano.
Morningstar, la reconocida firma independiente de research financiero que sigue miles de acciones, fondos y ETFs a nivel global, considera que SpaceX vale menos de la mitad de su precio de salida a bolsa.
La advertencia no implica que SpaceX sea una mala empresa. De hecho, Morningstar la considera probablemente “la compañía mejor posicionada del mundo para capitalizar algunas de las tendencias tecnológicas más ambiciosas de las próximas décadas”.
El problema, según dice en su publicación, es el precio que los inversores están dispuestos a pagar hoy por ese futuro.

La diferencia entre una gran empresa y una gran inversión
Según Morningstar, el valor razonable de SpaceX se ubica en torno a los u$s 63 por acción, frente a un precio de colocación de u$s 135. La brecha es enorme e implica que el papel estaría con una prima superior al 100% respecto de su valor intrínseco estimado.
La explicación detrás de esa diferencia es que el mercado no solo valora los negocios actuales de SpaceX, como Starlink o los lanzamientos espaciales. También asigna valor a una larga lista de proyectos que todavía no existen comercialmente.
Entre ellos aparecen centros de datos en órbita para inteligencia artificial, nuevas generaciones de cohetes totalmente reutilizables, infraestructura espacial avanzada e incluso proyectos vinculados a la exploración lunar y de Marte.
Morningstar considera que algunos de esos desarrollos podrían convertirse en negocios gigantescos. Sin embargo, también recuerda que ninguno de ellos está probado.
Por eso, la firma concluye que gran parte del precio actual refleja expectativas “extraordinariamente optimistas” sobre acontecimientos que podrían tardar años en materializarse o directamente no ocurrir.
El riesgo del FOMO
La advertencia resulta especialmente relevante para los inversores minoristas. El fenómeno conocido como FOMO suele aparecer cuando una empresa concentra la atención del mercado y genera la sensación de que quien no compra inmediatamente perderá una oportunidad única.
SpaceX reúne todos los ingredientes para provocar ese comportamiento. Está liderada por Elon Musk. Participa en sectores “de moda” como inteligencia artificial, infraestructura tecnológica y economía espacial.
Además, llega al mercado en un momento en el que los inversores vuelven a mostrar apetito por las historias de crecimiento.
Sin embargo, la experiencia histórica muestra que la euforia inicial no siempre se traduce en buenos resultados para quienes compran en el debut bursátil.

Lo que enseñan las IPO tecnológicas
Un análisis de IPOs tecnológicas de los últimos años muestra un patrón que suele repetirse. En una publicación hecha en sus redes sociales, el socio de Research for Traders, Gustavo Neffa, lo expone con claridad.
Empresas como Meta, Uber, Coinbase, Robinhood, Rivian, Lyft o Pinterest registraron caídas superiores al 50% desde sus máximos iniciales durante su primer año como compañías cotizantes. A eso se suma que la corrección promedio de las empresas fue de aproximadamente 55%.
Incluso compañías que posteriormente se transformaron en grandes ganadoras para los accionistas atravesaron fuertes desplomes antes de consolidar sus modelos de negocio y justificar sus valuaciones. Meta llegó a caer más de 50% tras su salida a bolsa.
En diálogo con El Cronista Neffa explicó que las valuaciones a las cuales va a salir SpaceX y “básicamente por la cantidad de dinero que busca recaudar y por el precio estimado de la acción, que se ubica en torno a los u$s 135, aunque todavía puede modificarse, SpaceX saldría al mercado con una valuación extremadamente exigente”.
El estratega advirtió que la valuación implícita de SpaceX es extremadamente exigente, puesto que la compañía saldría al mercado cotizando a más de 1.000 veces sus ganancias y a casi 90 veces sus ventas, múltiplos que incluso “superan ampliamente los parámetros habituales de las empresas tecnológicas de mayor crecimiento”.
Y advirtió: “Lo que estaría pagando hoy el mercado son, principalmente, expectativas futuras. Si bien existe un flujo de caja importante y concreto proveniente de Starlink, el resto de las operaciones todavía se encuentra en etapas de fuerte inversión y probablemente continúe registrando pérdidas durante varios trimestres”, comentó Neffa en línea con el análisis de Morning Star.
En consecuencia, “los inversores estarían apostando a la capacidad de la compañía para materializar proyectos que aún no generan beneficios significativos”, agregó.
Al mismo tiempo, el expertó advirtio que “SpaceX opera en uno de los segmentos de crecimiento más prometedores del mundo. Detrás de la empresa no solo hay negocios vinculados a telecomunicaciones, conectividad, investigación y aplicaciones civiles, sino también una importante exposición a contratos de defensa”, dijo.
Además, el mercado también le asigna valor al potencial desarrollo de la inteligencia artificial dentro del ecosistema de Elon Musk, a través de xAI.
“Por tamaño, SpaceX podría convertirse en la quinta empresa más valiosa de Estados Unidos y en una de las mayores compañías del mundo. Esa condición tiene un premio que el mercado está dispuesto a pagar. Sin embargo, justamente por ese atractivo, los inversores minoristas corren el riesgo de dejarse llevar por el entusiasmo que genera la emisión sin prestar suficiente atención a un factor clave: la valuación”, destacó Neffa.
Y concluyó: “Así que esto es caro, pero muy prometedor, y los inversores tienen que saber esto antes de dejarse llevar por el FOMO”.
Antes de correr detrás de SpaceX
Por su parte, Milo Farro, research en Rava Bursátil, agregó que el desarrollo asociado a la inteligencia artificial trae consigo una enorme demanda de financiamiento.
“En ese marco, el viernes 12 tendrá lugar uno de los eventos más relevantes del mercado en lo que va del año: la salida a cotización de SpaceX, que recaudaría u$s 75.000 millones y daría lugar a una valuación cercana a u$s 1,75 billones (trillones estadounidenses)”.
Para Farro, esta operación no solo “será determinante para el futuro de la empresa de Elon Musk”, sino que también sentará un precedente de cara a las próximas ofertas públicas previstas para compañías como OpenAI y Anthropic.
Además, destacó que Google y Meta anunciaron programas de emisión de acciones destinados a financiar sus proyectos vinculados a centros de datos.
“El gran interrogante que se plantea el mercado en las últimas ruedas tiene que ver con la disponibilidad de liquidez para absorber estas nuevas emisiones, especialmente en un contexto donde los últimos datos del mercado laboral fortalecieron las expectativas de una política monetaria más contractiva por parte de la Reserva Federal”, advirtió el experto.
“De cara al inversor minorista, la postura más prudente es aguardar las primeras semanas de operatoria considerando que posiblemente se produzcan en un contexto de alta volatilidad”, recomendó Farro.
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