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Otra láctea, otro movimiento. El futuro de la histórica empresa santafesina Cotar entró en una etapa decisiva.

La Cooperativa Nueva Cotar de la Gente, integrada por exempleados que mantienen operativa la planta de Rosario desde 2022 -un año antes de que la Justicia decretara su quiebra- presentó una oferta para adquirir sus activos y convertirse en su nueva propietaria.

La propuesta ya es analizada por la sindicatura y la decisión final quedará en manos de la Justicia, que deberá definir si avala la continuidad de la empresa bajo ese esquema o avanza con la liquidación de los bienes. Actualmente, la cooperativa tiene 120 trabajadores y produce entre 150.000 y 200.000 litros de leche diarios, alrededor de un 60% de su capacidad productiva.

El plan de la cooperativa se apoya en una herramienta prevista por la Ley de Concursos y Quiebras, que permite a las cooperativas de trabajo conformadas por exempleados utilizar sus créditos laborales -es decir las deudas que tiene la empresa con ellos- como parte del pago para adquirir la empresa.

Para reforzar la oferta, además, Nueva Cotar de la Gente incorporó créditos cedidos por otros acreedores, con el objetivo de mejorar la propuesta económica y aumentar sus posibilidades de quedarse con la unidad productiva, que incluye la planta industrial de Rosario, equipamiento y marcas.

Hoy, la empresa elabora leche, yogur, crema, manteca y postres lácteos.

Una empresa de 91 años

Cotar inició sus operaciones en 1935 y 20 años después inauguró su propia planta industrial en Rosario. La empresa cubría principalmente la ciudad de Rosario y las zonas periféricas con una red de distribuidores. Vendía a almacenes, restaurantes, hoteles y cadenas de supermercados.

A lo largo de su historia, la empresa sufrió diversas crisis. En 1997, por caso, cuando la láctea se encontraba al borde de la quiebra ante crecientes dificultades financieras, se hablaba de un posible emprendimiento con Perez Companc S.A., en la que se esperaba que la empresa aportara capital para reposición de máquinas y capital de trabajo.

Sin embargo, no prosperó y un año después cerró un contrato con SanCor que duró hasta 2017. El acuerdo contemplaba la venta de todas las marcas de Cotar a Establecimientos Lácteos San Marco S.A. (del grupo SanCor), pero conservaba la posibilidad de comercializar productos propios con otras marcas. Años más tarde, la empresa comenzó a producir a fasón para SanCor.

Debido a la crisis, en el año 2000, Cotar entró en concurso preventivo acosada por una deuda de $ 11 millones. Sin embargo, un año después llegó a un acuerdo con sus acreedores. Hacia 2005, la láctea realizaba trabajos a fasón a empresas como Canut S.A., San Ignacio S.A. y La Sibila, además de a SanCor.

Últimos movimientos

Se trata de un año movido para la industria láctea. A la salida de la canadiense Saputo y el ingreso de Grupo Gloria, se sumaron la quiebra de SanCor tras años de crisis financiera y operativa, la venta de San Ignacio al grupo mexicano MIYM, y el creciente interés de gigantes del sector por quedarse con la quebrada Alimentos Refrigerados S.A..

De hecho, ya hubo dos ofertas para comprar los activos de la empresa considerada como “la última joya” de la familia Vicentin.

Una de ellas fue de la cerealera Vicentin, hoy en manos de Mariano Grassi, quien ya presentó una oferta por u$s 2,5 millones para adquirir la totalidad de los activos de la láctea. Esto incluye tanto las marcas de la compañía como las dos plantas industriales ubicadas en Córdoba y en Arenaza (Buenos Aires), junto con los inmuebles, las instalaciones y las maquinarias.

La otra oferta la realizó Elcor S.A., la dueña de Tonadita. Lo hizo por u$s 1 millón por la planta industrial de Arenaza y otros u$s 450.000 para adquirir el 100% del paquete marcario (Shimy, Yogs, Sancorito, Vida, Sublime, Primeros Sabores y Lechelita).

Además, mantienen interés en sus activos empresas como Tregar y Vacalin.