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Llegar a fin de mes sigue siendo uno de los principales desafíos para millones de argentinos. Aunque los ingresos muestran aumentos nominales, la sensación puertas adentro de los hogares es que el sueldo rinde cada vez menos y obliga a tomar decisiones sobre cómo distribuir el dinero disponible.

Los datos más recientes reflejan ese escenario. Según la encuesta ¿Qué pasa con el salario? de Bumeran, realizada durante el primer semestre de 2026, el 86% de las personas considera que su ingreso mensual no alcanza para cubrir las necesidades básicas, mientras que el 58% percibe que su poder adquisitivo empeoró a fines del 2025.

La presión también se refleja en la duración del salario. El 26% asegura que su sueldo le alcanza apenas para dos semanas, mientras que otro 24% directamente destina la totalidad del ingreso del día de cobro a pagar deudas y cuentas pendientes.

En este contexto, administrar el presupuesto dejó de ser una cuestión secundaria para convertirse en una necesidad cotidiana. Con ingresos ajustados, los hogares se ven obligados a definir qué gastos atender primero y cuáles postergar.

El salario pierde margen y el ahorro queda cada vez más lejos

Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, correspondiente al primer trimestre de 2026, el ingreso promedio de las personas ocupadas fue de $ 1.104.227, mientras que el ingreso mediano se ubicó en $ 900.000.

Entre los asalariados, el ingreso promedio alcanzó $ 1.136.558. Sin embargo, la diferencia según la situación laboral es marcada: quienes tienen descuento jubilatorio promediaron $ 1.375.143, frente a $ 731.150 de quienes no cuentan con ese descuento.

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La percepción de deterioro también se refleja en la velocidad con la que desaparece el salario. Según Bumeran, el 26% de los trabajadores afirma que el sueldo le dura apenas dos semanas, mientras que un 24% asegura que el día de cobro se transformó prácticamente en un día de pago, ya que la totalidad de sus ingresos se destina a cancelar deudas y cubrir obligaciones pendientes.

Además, según la plataforma de búsqueda de empleo, 9 de cada 10 trabajadores argentinos no logran ahorrar. Solo el 11% consigue reservar una parte de sus ingresos cada mes. Entre quienes no pueden hacerlo, el 62% afirma que no ahorra porque el sueldo no alcanza.

¿En qué gastan primero su sueldo los argentinos?

Cuando el ingreso no alcanza para cubrir todas las obligaciones, los gastos vinculados con las necesidades básicas son los primeros en la lista.

De acuerdo con un informe de Brain Network, el 48% de los integrantes de la clase media considera que el alquiler es el gasto que debe cubrirse primero cuando el dinero no alcanza. Los servicios públicos aparecen en segundo lugar, con el 20% de las respuestas, seguidos por las compras cotidianas, mencionadas por el 11%.

Los resultados coinciden con el relevamiento de Bumeran. En ese estudio, el alquiler aparece nuevamente como el principal destino de los ingresos para el 43% de los encuestados, mientras que la alimentación ocupa el segundo lugar con el 30%.

Detrás se ubican el pago de deudas (12%), la educación (5%), el transporte (3%) y la salud (3%).

Los datos muestran que vivienda y alimentación absorben más de siete de cada diez menciones vinculadas al principal gasto mensual, una señal de que gran parte del presupuesto familiar se concentra en cubrir necesidades básicas.

Qué gastos se postergan cuando el dinero no alcanza

El informe de Brain Network encontró que solo el 7% de los encuestados prioriza el pago del resumen de la tarjeta de crédito por encima de otros compromisos. El dato refleja cómo las obligaciones financieras pierden lugar frente a gastos considerados esenciales.

El fenómeno gana peso en un contexto donde el endeudamiento de las familias viene creciendo fuerte. Incluso el 73% de los consultados afirmó que le resultaría atractivo contar con herramientas que permitan retrasar un mes el pago de sus compromisos financieros, una señal de las dificultades que enfrentan muchos hogares para administrar sus ingresos.

El problema es que postergar una obligación no hace desaparecer el gasto. En muchos casos, simplemente lo pospone y puede aumentar la carga financiera de los meses siguientes.

La morosidad se mantiene en niveles históricamente altos

Según un informe del Centro CEPA elaborado con datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero (CENDEU), la morosidad con entidades financieras alcanzó el 7,6% en junio de 2026. Aunque registró una leve baja frente al 7,7% de mayo, continúa en niveles elevados en términos históricos.

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El problema se concentra principalmente en las familias. Su tasa de morosidad llegó al 12,8% en junio, muy por encima del 2,5% registrado en octubre de 2024. El deterioro se observa especialmente en los créditos de consumo. Los préstamos personales alcanzaron una mora del 15,9% en mayo de 2026, mientras que las tarjetas de crédito registraron una irregularidad del 13,1%.

En números absolutos, la situación también resulta significativa. Durante junio, el país contabilizó 20,96 millones de deudores entre bancos y billeteras virtuales, de los cuales 5,91 millones se encontraban en situación de morosidad. Casi la mitad de ellos correspondía a usuarios con deudas irregulares exclusivamente en billeteras virtuales. Otros 1,66 millones eran morosos únicamente del sistema bancario y 1,36 millones mantenían deudas impagas en ambos tipos de entidades.

La magnitud del fenómeno se observa con mayor claridad al comparar la situación actual con la de febrero de 2024. En ese período, el sistema sumó 2,60 millones de nuevos deudores morosos. El crecimiento fue particularmente fuerte entre quienes mantienen deudas bancarias, ya que los morosos exclusivos de ese sistema aumentaron un 157,6%, mientras que en las billeteras virtuales el incremento fue del 93,6%.