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Llegar a fin de mes se convirtió en un desafío cada vez mayor para las familias argentinas. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), el 47,7% de los hogares no logró cubrir sus gastos durante el primer trimestre del año sin recurrir a ahorros, deudas u otras estrategias.
Para hacer frente a la falta de dinero, los familias recurren a distintas alternativas, como consumir sus ahorros, financiar gastos con la tarjeta de crédito o tomar préstamos. El problema surge cuando estas herramientas dejan de ser una solución transitoria y se convierten en un círculo vicioso, en el que una deuda lleva a otra y cada vez resulta más difícil recuperar el equilibrio.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan no entrar en pánico, sino ordenar las cuentas y definir una estrategia concreta para empezar a salir del endeudamiento.
La mora alcanza a cada vez más familias
De acuerdo con un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), durante el primer trimestre del 2026, 3.690.760 hogares, donde viven unas 11,1 millones de personas, tuvieron que utilizar sus ahorros para cubrir gastos.
En términos porcentuales, el 36,1% de los hogares utilizó dinero ahorrado para llegar a fin de mes, lo que representa el segundo registro más alto de la última década. El dato representa una suba del 18,1% frente al mismo período de 2023 y del 0,84% en comparación con el primer trimestre de 2025.

Además, 1.051.890 de familias recurrieron exclusivamente a préstamos informales, mientras que otras 901.860 se endeudaron únicamente con entidades financieras. Otros 603.943 hogares utilizaron las dos vías de financiamiento al mismo tiempo.
La problemática tampoco se limita a los hogares de menores ingresos. Entre los sectores medios, el 51,9% no consigue cubrir sus gastos mensuales únicamente con su salario. En este segmento, el 40,3% utiliza ahorros y el 18,8% recurre al endeudamiento bancario.
Desde el IAG atribuyeron esta situación a la pérdida de poder adquisitivo y al mayor peso que tienen los servicios públicos y el transporte sobre los ingresos familiares. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), esos gastos pasaron de representar el 5,4% de un salario mediano registrado en 2023 al 10,1% en la actualidad.
Cómo empezar a saldar las deudas
Cuando las deudas se acumulan, uno de los principales errores es intentar resolverlas sin conocer cuánto se debe. Antes de pensar en pedir un préstamo, los especialistas coinciden en que es necesario hacer un diagnóstico preciso.
Esto implica hacer un relevamiento completo: cuánto se debe en cada tarjeta, qué préstamos están vigentes, cuántas cuotas quedan y, sobre todo, qué tasa de interés se está pagando en cada caso.

Con esa información es posible elegir por dónde empezar. Una alternativa es aplicar el método conocido como “bola de nieve”, que consiste en cancelar primero la deuda más pequeña. La ventaja es que permite eliminar obligaciones rápidamente y generar una sensación de avance que puede ayudar a sostener el esfuerzo.
La otra opción es el método “avalancha”, que prioriza las deudas con las tasas de interés más altas. Desde el punto de vista financiero, esta estrategia permite reducir el costo total de los intereses y acelerar la salida del endeudamiento.
La elección depende de cada persona. Quien necesita resultados rápidos para mantener la motivación puede optar por la bola de nieve, mientras que quien busca minimizar el costo financiero puede priorizar la deuda más cara.
El error que puede hacer crecer todavía más la deuda
Uno de los principales problemas aparece con las tarjetas de crédito. Pagar solamente el mínimo puede aliviar el presupuesto de un mes, pero prolonga el tiempo de pago y hace que los intereses se acumulen sobre el saldo pendiente.
Por eso, siempre que sea posible, conviene pagar más que el mínimo y destinar un monto creciente a reducir el capital adeudado.

También es necesario cortar el ciclo de endeudamiento. Mientras se intenta cancelar una deuda, conviene limitar el uso de la tarjeta y revisar los gastos habituales para detectar aquellos que pueden reducirse.
Suscripciones que ya no se utilizan, gastos hormiga y consumos que no son indispensables pueden liberar dinero para acelerar el pago de las deudas.
A la vez, cualquier ingreso extraordinario puede convertirse en una herramienta para salir más rápido. Un bono, un aumento, el aguinaldo, un trabajo ocasional o incluso la venta de objetos que ya no se utilizan pueden destinarse a reducir el saldo pendiente.
¿Sirve sacar un préstamo para cancelar otra deuda?
Tomar una nueva deuda para pagar una anterior no siempre es una mala decisión. El punto clave es determinar si la operación realmente mejora las condiciones.
“Tiene sentido cuando el nuevo préstamo ofrece una tasa significativamente menor, un plazo más adecuado al presupuesto del deudor, o cuando permite unificar varias deudas en una sola estructura de plan con cuotas, simplificando la administración”, explicó Nahuel Bernués, economista y asesor financiero, en diálogo con El Cronista.

Sin embargo, antes de aceptar una refinanciación hay una cuenta que resulta fundamental. “Cualquier persona debería consultar a la entidad otorgante el costo financiero total (CFT) de lo que resta pagar en la deuda original y también consultar el CFT del nuevo préstamo”, señala Bernués.
El CFT permite comparar el costo real de las alternativas, porque no contempla solamente la tasa de interés, sino también seguros, gastos administrativos, impuestos y otros cargos asociados al crédito.
Por eso, mirar únicamente el valor de la cuota puede llevar a una conclusión equivocada. “No alcanza con mirar la cuota mensual. Una cuota más baja puede significar simplemente un plazo más largo, y en el total pagado la operación puede terminar siendo más cara”, advierte el especialista.
El paso clave para salir del endeudamiento
Cuando las cuotas ya no cierran y el presupuesto mensual está al límite, muchos piensan que la única salida es pedir un nuevo préstamo. Sin embargo, los especialistas advierten que existe un paso previo que suele pasarse por alto y que puede marcar la diferencia.
Antes de asumir una nueva deuda, Bernués recomienda “contactar directamente a los acreedores para negociar una refinanciación o un plan de pagos”. En muchos casos, bancos y entidades financieras cuentan con programas de regularización que pueden ofrecer condiciones más convenientes para quienes atraviesan dificultades de pago.
El especialista señala que demostrar voluntad de pago y acercarse a la entidad antes de caer en una situación más compleja suele abrir la puerta a alternativas como refinanciaciones, planes especiales o reestructuración de cuotas. En otras palabras, cuando el cliente muestra interés genuino en saldar la deuda, las entidades suelen estar más dispuestas a colaborar para encontrar una solución.
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