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¿Cuál es la Argentina que se encontrará el papa León XIV cuando aterrice dentro de poco más de 40 días? ¿Será el país que describe Javier Milei, esa “nueva tierra prometida” donde los dólares a los argentinos “se les salen por las orejas”? ¿O la tierra donde una de cada tres personas vive debajo de la línea de pobreza y casi uno de cada dos menores de 14 años pertenece a un hogar cuyos ingresos no alcanzan para cubrir una canasta básica total de $1,6 millones?
Desde la Iglesia, se pide que la visita del Sumo Pontífice, prevista del 8 al 11 de noviembre, se mantenga estrictamente dentro de términos apostólicos. Traducido al lenguaje de la política argentina: que nadie intente arrastrarlo hacia la grieta.
Karina Milei insistió con esa premisa durante las reuniones de coordinación de una gira que sentó alrededor de la misma mesa a Nación, la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia y Córdoba, cuatro administraciones que sintetizan buena parte de la diversidad política del país.
La Casa Rosada enfrenta, sin embargo, un dilema poco habitual si de relato se trata. Por primera vez, buena parte de lo que se muestre y de cómo se encuadre a la Argentina durante la estadía de León XIV no dependerá de su celoso aparato de comunicación. Una delegación oficial de funcionarios nacionales viajará al Vaticano esta semana para continuar coordinando esos aspectos, aunque desde la Santa Sede han dejado claro hasta ahora que la narrativa pastoral de la visita estará bajo su propia conducción.
Con Francisco, los libertarios ya habían tenido que ensayar una conversión discursiva después de los durísimos términos utilizados por Milei antes de llegar a la Presidencia. Con León XIV, algunos en el oficialismo vieron la oportunidad de completar esa redención. Pero eso no significa que el tránsito papal por la Argentina vaya a ser políticamente aséptico: basta mirar los lugares elegidos para comprobar que el recorrido atravesará varios de los puntos donde aparecen las mayores tensiones sociales del modelo iniciado en diciembre de 2023.
Algunos representantes de la Iglesia lo vienen señalando desde hace tiempo. El arzobispo porteño Jorge García Cuerva utilizó varias de sus homilías para poner el foco sobre pobreza, jubilados, discapacidad y exclusión. Y los movimientos sociales decidieron hacer algo todavía más concreto: hace dos semanas llevaron al Vaticano un informe de más de 70 páginas dirigido a León XIV con su propia radiografía de la Argentina. Fue cuando participaron del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti, a principio de mes, junto a representantes de la CGT y del mundo empresarial argentino.

El documento no tiene pretensiones de neutralidad y sería absurdo leerlo de esa manera. En su introducción reclama poner “freno a un modelo” que, según sus autores, no sólo desarrolla un programa económico, sino que profundiza “estructuras de desigualdad e injusticia” y desarticula tejidos sociales. Después avanza sobre pobreza, alimentación, cuidados, discapacidad, jubilaciones, situación de calle, endeudamiento, salud mental, ludopatía y seguridad.
Ese carácter explícitamente político tampoco invalida el dato central: es uno de los documentos que ya están en manos del Papa antes de su llegada al país.
Y allí aparece una dificultad adicional para los esfuerzos destinados a mantener a León XIV al margen de la pelea doméstica. Nadie con experiencia política cree seriamente que cada palabra, gesto o escala del Papa vaya a quedar aislada de las interpretaciones que comenzarán apenas el Papa abandone cada escenario. Podrá existir un armisticio en las formas durante cuatro días; después, cada frase será leída desde el margen de la grieta donde se ubique su intérprete.
Los movimientos sociales incluso le propusieron caminar por un barrio popular. Esa actividad no figura en el cronograma oficial difundido por el Vaticano, y el Vaticano y desde la organización sostienen que prácticamente no existe espacio para incorporar nuevas estaciones. Pero todavía está bajo reserva el recorrido urbano preciso de la comitiva en Claypole, donde León XIV visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione. Y no es una escenografía neutral.
El Complejo Habitacional Don Orione nació en los años setenta como un gigantesco desarrollo de monoblocks del FONAVI y está rodeado por áreas densamente pobladas, con déficits de infraestructura y acceso irregular a servicios básicos. Más al este y al sur aparecen otros asentamientos y barrios informales. Es parte, en definitiva, del mismo conurbano donde la pobreza alcanzó el 36,9% y la indigencia el 9,9% durante el primer semestre, por arriba del promedio nacional.

Héctor “Toti” Flores, un dirigente con décadas de trabajo territorial en La Matanza y actualmente integrante de la administración municipal de Fernando Espinoza, lo expresó esta semana de otra manera. “Con la política del derrame ya nos engañaron muchas veces”, planteó en diálogo con Toti 910 por La Red. Y aseguró que incluso antiguos votantes libertarios reciben “un baño de realidad” cuando recorren Virrey del Pino, González Catán o Laferrere.
Ahí se empiezan a superponer las dos Argentinas.
Visita del Papa a la Argentina: la discapacidad y una coincidencia incómoda para el Gobierno
El documento de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) dedica un capítulo especial a una cuestión que esta semana también produjo un movimiento inesperado dentro del oficialismo: la discapacidad.
Hasta hace muy poco, la palabra “emergencia” funcionaba en la Casa Rosada casi como una provocación fiscal. Milei vetó durante 2025 la norma aprobada por el Congreso; el oficialismo acompañó esa resistencia legislativa y luego vetó la la ejecución de los fondos con el decreto de promulgación. En el proyecto de Presupuesto 2027, además, el sector volvió a quedar alcanzado por el ajuste.
Ahora el libreto se modificó. La Libertad Avanza impulsó en Diputados su propio proyecto y consiguió un dictamen de mayoría con 42 firmas. El oficialismo evita extender la figura jurídica de la emergencia y propone en cambio un “régimen permanente”, pero sostiene la pensión no contributiva, contempla su compatibilidad con determinados ingresos laborales, ratifica la universalidad del nomenclador y establece mecanismos de actualización. Markdown pegado
Y entonces aparece una pregunta inevitable, aunque no tenga todavía una respuesta comprobable: ¿cuánto pesa que dentro de poco más de 40 días León XIV vaya a caminar por el Pequeño Cottolengo Don Orione?

La escala fue especialmente sugerida desde la Iglesia argentina. Tendrá una visibilidad considerable y hasta está previsto que Abel Pintos le cante al Sumo Pontífice, en uno de los escenarios que durante estos años expuso con mayor crudeza la discusión sobre el costo fiscal de las prestaciones y la falta de cumplimiento de las obligaciones del Estado.
No existen elementos para afirmar que la visita papal haya provocado el giro legislativo de La Libertad Avanza pero el refrán popular reza que aquello que ladra, mueve la cola y tiene cuatro patas suele ser un perro. La coincidencia temporal no pasa inadvertida en la política. Y mucho menos cuando el capítulo de discapacidad ocupa varias páginas del informe que los movimientos sociales ya entregaron personalmente a León XIV.
Allí se describen problemas con pensiones, atrasos arancelarios, dificultades financieras de los prestadores y una creciente judicialización para acceder a servicios esenciales.
La UTEP concentra esa lectura en una frase que probablemente sintetice mejor que ninguna otra la tesis del documento: “El Estado no ahorró: privatizó los costos de la vida y los descargó sobre las familias”. Y remata: “cuidar no es un gasto, es el motor invisible que sostiene la economía”.
De Vaca Muerta al comedor del barrio, las dos realidades que se encontrará el papa León XIV
El Gobierno, por supuesto, tiene otros números para mostrar. Habla de inversiones, plantas industriales, ampliación de la capacidad exportadora y proyectos destinados a aprovechar el potencial energético y minero. Milei volvió a exhibir en septiembre una ampliación vinculada con el gas de Vaca Muerta por más de u$s 365 millones y, ante Naciones Unidas, invitó al mundo a participar de las riquezas argentinas.
No es una Argentina ficticia. El problema es que convive con otra secuencia de números que forma parte de la misma realidad y que cuestiona al credo del derrame inevitable y automático cuando se corre al Estado de la ecuación.
El INDEC informó esta semana que durante el primer semestre de 2026 el 32,3% de las personas estaba por debajo de la línea de pobreza, contra el 28,2% del semestre previo y el 31,6% en la comparación interanual. La indigencia alcanzó el 7,5%. En contrapartida, en la Patagonia el porcentaje desciende al 28,4% y Neuquén, epicentro de la riqueza argentina hoy, se ubica diez puntos abajo del promedio nacional, con el 22,4%. Desde aquellas coordenadas buscan evitar una migración masiva que no podrían contener.

Hay otros números más acuciantes. El zoom más duro aparece entre los chicosviven,5% de los menores de 14 años vive en hogares pobres. Y aún ese cálculo emerge de una lectura que muchos califican como incompleta, una metodología que cruzael costo de la vida actualta cuya capacidad para representar de manera multidimensional el costo actual de vida es discutida desde distintos sectores por el peso creciente de alquileres, tarifas, medicamentos y conectividad.
En paralelo a ello, el informe de la UTEP en manos del Papa describe una red de comedores que dejó hace tiempo de funcionar exclusivamente como respuesta de emergencia y pasó a integrarse de manera permanente a la infraestructura social de los barrios. Allí ya no llegan únicamente personas desocupadas o familias en pobreza extrema: aparecen trabajadores informales, empleados registrados cuyos salarios resultan insuficientes, jubilados y hogares de clase media que hasta hace no demasiado tiempo podían resolver por sí mismos la alimentación cotidiana.
Mientras crece la demanda, además, cambia lo que se sirve en el plato. El documento señala que la falta de recursos obliga a reemplazar carne, lácteos, frutas y verduras por fideos, arroz, polenta y harinas. Es una economía de supervivencia que permite llenar la panza pero deteriora su contenido nutricional y, con él, las posibilidades de desarrollo de quienes dependen de esa alimentación.
Son escenas que difícilmente formarían parte de una presentación frente a inversores. Del mismo modo, los miles de millones de dólares que proyectan Vaca Muerta, el litio o el cobre difícilmente ocuparían el centro de un documento elaborado por movimientos sociales. Dos recortes de una misma Argentina.

Por Mariano Beldyk
Editor Jefe de Política
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