

El analista y director de la consultora Focus Market, Damián Di Pace, participó este jueves del programa Cuentas Claras, en El Cronista Stream, donde expuso su mirada sobre la coyuntura económica de la industria.
El especialista aseguró que existe un “desacople brutal” entre la evolución de los precios de venta de las empresas, la inflación general y el costo del financiamiento. Este desfasaje, advirtió, vuelve a la actividad “infinanciable hacia adelante” y abordó la necesidad de una baja de tasas para revertir esta tendencia.
Para ilustrar este escenario, Di Pace utilizó como ejemplo a una empresa del sector lácteo. Según sus mediciones, los precios en este rubro corren al 15% interanual frente a una inflación del 32%. Esta brecha se agrava por el costo del financiamiento, ya que muchas empresas tomaron documentos al 80% para sostenerse.
A su juicio, esta situación impide además que las empresas puedan convalidar acuerdos paritarios acordes a la inflación general. El analista explicó que una láctea, con precios corriendo al 15% al año, apenas puede ofrecer una paritaria del 1,5%, mientras que el gremio o la inflación le exigen el 3%.
En cuanto a la política monetaria, Di Pace cuestionó el nivel de las tasas de interés que se venían aplicando. “Estuvieron errados; ¿cómo vas a cobrar 450% o 500% de tasa?”, sostuvo en referencia a las billeteras virtuales y el sistema de crédito por scoring.

Hacia adelante, el economista proyectó una baja de tasas impulsada por la reducción de encajes y una mayor liquidez en el mercado. Sin embargo, advirtió que los bancos y billeteras primero deben realizar una previsión de mora para que el sistema vuelva a ser sustentable.
Para Di Pace, la solución del crédito debe venir de la mano de una mejora en la liquidez del mercado. Mencionó que la baja de encajes y medidas desregulatorias encaradas por el Banco Central son señales positivas, pero que todavía falta un camino por recorrer.
Finalmente, concluyó que el éxito de la gestión económica dependerá de lograr alinear tres variables: la baja sostenida de la inflación (cuyo techo de la gestión actual fijó en el 3,4% para marzo), la mejora del salario real y la reducción drástica de las tasas de interés. “Hay que mejorar lentamente el oxígeno del bolsillo”, concluyó.












