La niebla es densa. Parece un telón gris que lo cubre todo en el puerto de Bahía Blanca. Dos siluetas emergen de la espesura. De traje oscuro ambas, caminan cinematográficamente -firmes, a paso decidido- hacia el estrado, montado en uno de los jardines del predio.
Son Horacio Martín, presidente de YPF, y Tomás Córdoba, CEO de Compañía MEGA. Detrás de ellos, apenas se ven -muy difuminadas- las tres torres del nuevo tren de fraccionamiento que la productora de líquidos de gas natural construyó en tres años, con una inversión de u$s 260 millones.
Formalizada la inauguración, momento de las palabras. De los discursos. Que, con Marín, nunca son de ocasión.
“Nunca escucho ningún ruido de MEGA. Significa que están trabajando bien”, elogió a la empresa en la que YPF tiene el 38% de participación y es el accionista principal. Además de repartir elogios, ya había pedido que, entre la gente amuchada en la carpa donde se hizo el acto -un refugio de la humedad y el frío del ambiente exterior-, se identicaran aquellos que habían trabajado en MEGA durante los 25 años que cumple en estos días.
Parecía que Marín terminaba cuando -no podía ser de otra manera- sorprendió con un título.
“La obra que terminamos es muy importante para MEGA, porque nosotros nos dedicamos a generar valor en MEGA, pero también es muy importante para la Argentina”, había arrancado.
“Con MEGA, de esta forma, nosotros, con la segunda etapa, con el RIGI que vamos a hacer, vamos a poder procesar alrededor de 42 millones de metros cúbicos de Vaca Muerta, que, como ven, las torres son más gruesas porque Vaca Muerta tiene muchos más líquidos”, continuó, en alusión a dos cosas.
Una es el segundo tramo de la ampliación de capacidad de la compañía (50%, a 7500 toneladas diarias), un proyecto de u$s 360 millones que se ejecutará hasta 2028 y para el cual ya se pidió el ingreso al régimen de incentivo del Gobierno de Javier Milei en marzo.
La segunda, la calidad de “la sopa”, como en la jerga se llama al insumo del que se extraen los líquidos de gas natural. Hasta el 30% de la composición del de Vaca Muerta sirve para generar etano, propano, butano y gasolina natural -los productos que MEGA comercializa-, cuando el gas convencional -que fue para el que se había diseñado la empresa en su fundación- sólo tiene un 10 por ciento.
“Hacer un MEGA es realmente darle valor agregado al gas natural -retomó Marín-. Y de eso se trata. Tenemos que ver a la ciudad de Bahía Blanca como el polo petroquímico, de agregar valor a la industria del gas de la Argentina. No sólo por los MEGA que hay, o por los plásticos que hace Dow. Así que va a continuar. Este polo es un polo petroquímico y ojalá que siga creciendo. Es un polo de generación de valor para el gas de Vaca Muerta”.
Punto aparte de su alocución. Pero no el final. “También les quiero contar”, pisó el acelerador, “que ayer en el directorio hemos aprobado ingresar...”. Miró a hacia su derecha, donde estaba sentado uno de los invitados: Oscar Sardi, CEO de Transportadora Gas del Sur (tgs).
“La semana, Oscar, vamos a firmar con tgs que se va a armar la otra MEGA acá en Bahía Blanca. Así que es una gran noticia para la ciudad”, anunció y detonó aplausos de muchos y desconcierto de no pocos, descolocados por la inesperada novedad. “Somos los primeros que vamos a firmar pero, atrás, vienen, ¿no? Siempre van a venir todos. Así que estamos muy contentos“, continuó Marín, quien volvió a dirigirse a Sardi.
“Y vas a tener que hacerlo en menos de 39 meses, que me dijiste ¿eh?“, lo desafió, mientras el CEO de tgs -todos los presentes- asimilaba la noticia.
Vaya si lo era. Lo que Marín anunció fue la incorporación de YPF, el mayor productor de gas y petróleo de la Argentina, a la inversión de u$s 3000 millones que hará tgs para industrializar líquidos de gas natural (NGL, por su sigla en inglés) y que prevé la construcción de una nueva planta de fraccionamiento -como la de MEGA- en el puerto de Bahía Blanca.
Ese proyecto se anunció en marzo, durante la Argentina Week que celebró el Gobierno en Nueva York. El anuncio lo hizo Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, empresa dueña del 50% de Ciesa, la controlante de tgs (la otra mitad es de la familia Sielecki).
En Bahía Blanca, justo al lado de MEGA, tgs hará su planta de fraccionamiento. Además, construirá en Tratayén, Neuquén, una instalación de procesamiento y un poliducto entre ambos puntos, además de otras obras de infraestructura y almacenamiento.
“Acá no somos competidores”, dijo Marín luego, cuando ya circulaban bandejas con empanadas y bebidas. Su lógica es la misma que en VMOS, el oleoducto de 440 kilómetros que estará terminado este año y permitirá exportar hasta 700.000 barriles diarios de petróleo, o u$s 20.000 millones anuales.
Con u$s 3000 millones de inversión y un project finance de u$s 2000 millones, se firmó hace un año, pocos meses después de que Marín encerró a los ejecutivos de todas las empresas socias del consorcio -prácticamente, todos los grandes productores de petróleo de Vaca Muerta- y los instó a no dejar el Sheraton Pilar sin haber llegado a un acuerdo.
Esa misma lógica colaborativa es la que sigue Argentina LNG, el gran trofeo que sueña con levantar el ex tenista Marín. Cuando naufragó el proyecto original con los malayos de Petronas, el CEO de YPF no dudó en dar un golpe de timón y sumarse a Southern Energy (SESA), la iniciativa que Pan American Energy (PAE) había activado con la noruega Golar para exportar gas natural licuado (GNL) y a la que también se subían en esos días Pampa Energía y Harbour Energy.
Ese proyecto, que ya tiene asegurada una inversión de u$s 15.000 millones y dos barcos, recibió en la semana el RIGI para la construcción de 472 kilómetros desde Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías. Esa obra insumirá u$s 1300 millones. SESA ya había logrado la aprobación de ingreso al régimen de los u$s 7000 millones que demandarán los 2,4 millones de toneladas métricas anuales que exportará, desde fines de 2027, su primer barco, el Hilli Episeyo.

El segundo buque, Mark II, requerirá otro RIGI. Con esta nave, se completará el total previsto en el proyecto, de 6 millones de toneladas anuales.
Marín e, incluso, Alejandro y Marcos Bulgheroni, respectivos chairman y CEO de PAE, suelen hablar de este emprendimiento no como algo propio, sino “de toda la industria”, definición que, por caso, también suscribe Mindlin.
“Antes, la industria energética argentina era una suma cero grande, donde continuamente tenías que estar viendo qué hacía el otro para sacarle el pescadito -le explicó el CEO de YPF a este cronista en alguna charla no lejana-. Sacabas un pescadito, lo traías a tu pecera y te ganabas un premio. Esto se acabó. Lo que decimos ahora es: ‘Quedate con tus pescaditos. Porque estamos agrandando la industria, haciéndola dos veces más grande’. Y, con la exportación, la estamos haciendo infinitamente más grande porque la Argentina, prácticamente, no exportaba. Es otro mundo, otro juego. Todos nos tuvimos que dar cuenta de que teníamos que trabajar alineados. Cuando se alinean los intereses, es todo mucho más fácil. No es que yo te quiero joder porque me quedo con más. Es: ‘Yo tengo esto, vos esto; tenemos que hacer eso’”
Por eso, Marín llama abiertamente al proyecto que concibió PAE como “Argentina LNG I”. La siguiente es el que YPF empuja con la italiana ENI y la emiratí Adnoc como socios: otros 18 millones de toneladas anuales que, confía, podrían ser 24 millones, por lo que la guerra en Irán reforzó el concepto de seguridad energética.
Marín sueña -trabaja para eso- con que, a fin de año, se tome la decisión final de inversión, para salir a buscar el financimiento que cubra, por lo menos, el 70% del desembolso, que será un total de u$s 20.000 millones en infraestructura. Eso, sin contar u$s 10.000 millones en exploración y producción de pozos que cubrirán YPF y sus socios. Marín nunca resignó su intención de sumar una cuarta empresa.
Su objetivo es que, a partir de 2031, la Argentina exporte más de u$s 30.000 millones anuales en petróleo y gas. “El último número interno que tenemos es de u$s 50.000 millones entre 2031 y 2032, según cuándo tengamos el project finance”, dijo hace dos semanas, en el Latam Economic Forum.
Cuando anunció la presentación al RIGI de LLL Oil, el proyecto de u$s 25.000 millones para la producción de petróleo que abastezca a VMOS -hasta ahora, el mayor desembolso que aplicó al régimen-, aseguró que ese emprendimiento está diseñado para generar más de u$s 100.000 millones en exportaciones de crudo a lo largo de toda su vida útil (15 años).
“No me tomo vacaciones hasta 2031. El día que abra la última válvula, le diré al Presidente Milei: ‘Lo hicimos’. Y me iré a la mierda con mis nietos”, recurrió a la metáfora Marín sobre el escenario de Goldencenter (donde se realizó el Latam Economic Forum). Lo hizo para recordar la promesa de ir a Disney que le hizo a su familia, postergada hasta que termine de jugar su Wimbledon, como él mismo había definido a YPF ya cuando tomó la dirección de la empresa, en diciembre de 2023.
Antes, por supuesto, le queda bastante por hacer. Por ejemplo, la firma del convenio con tgs.
A diferencia de VMOS o SESA, YPF no será accionista de esa iniciativa. Como gran productor, proveerá el gas y, a cambio, recibirá los líquidos que se extraigan de él para su comercialización. Modalidad, precios y volúmenes son detalles que, en estos momentos, todavía se están definiendo antes de llevarlos al papel, aclaró. La relación comercial sería por 15 años.
Por el peso específico de YPF, se presume que será una parte importante de las 3 millones de toneladas anuales que proyecta procesar tgs. En Bahía, Sardi comentó que, entre la empresa que empuja Marín y otros dos productores con los que está dialogando -Chevron y Pluspetrol-, representarían el 70% del abastecimiento de gas. A eso, hay que sumar la lógica presencia de Pampa, su accionista. Fuentes del sector sugieren que YPF será, por lo menos, dos tercios de ese 70 por ciento.
“Ahora sí: con el ingreso de YPF, esto toma otra fuerza. Sólo por el calibre de su cañón”, ilustran las mismas fuentes, en relación al efecto arrastre que tiene la empresa entre las demás compañías del sector. Además, agregan, le da otra solidez al proyecto a la hora de salir a buscar capital.
Tgs, en tanto, presentará en las próximas horas su aplicación al RIGI. Lo hará a través de dos vehículos: uno, para la inversión necesaria en Tratayén y otro, para la planta en Bahía Blanca.
“Lo vamos a seguir agrandando a esto”, había dicho Marín en su discurso. “Entre tgs y MEGA, vamos a estar en los 80 y pico de millones de metros, más o menos, que vamos a poder procesar”, mensuró sobre el gas que YPF volcará para convertir en líquidos comercializables.
“El gas asociado argentino va a ser muy importante. Y ‘el gas asociado’ significa el gas que viene con la producción de petróleo. Es mucho más rico que el que viene con el gas solo”, aclaró.
“No estamos viendo lo que va a pasar en la Argentina. Pero, cada vez, se van a necesitar más ‘Megas’. Y, cada, vez, el precio de la energía va a ser más barato. Todo lo contrario a lo que uno pensaba: que si había exportaciones, sería más caro. Va a terminar siendo mucho más barata la energía y, por lo tanto, todas las zonas industriales van a ser más competitivas”, vaticinó, antes de bajar del estrado, con la satisfacción de haber vuelto a ponerse match-point.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.

















