

A poco más de 72 horas, los corazones de los aficionados se aceleran ante la proximidad de la máxima competencia mundial de selecciones nacionales.
Mientras tanto, el fútbol local entró en receso hasta el inicio del Torneo Clausura (24 de julio). Los clubes han programado vacaciones de los futbolistas, pretemporada y, también, el rearmado de sus planteles y cuerpos técnicos. Dada la amplitud del período de transferencias (del 9 de julio al 2 de septiembre según FIFA), todo indica que tiempo es lo que sobra. Sin embargo, anuncios recientes desde la cúpula de River Plate, dejaron al desnudo el objetivo: salir a liquidar el stock para elevar el nivel competitivo.
En ese contexto, vale detenerse en las palabras de los protagonistas.
Presidente Di Carlos dixit: “Van a salir 15 jugadores”
“Nosotros vamos a ser muy agresivos en este mercado de pases, tanto en ingresos como en salidas. He instruido al director deportivo tras varias conversaciones que llevan tiempo y decisiones tomadas previo a la final con Enzo (Francescoli) y la mesa. Hemos decidido que van a salir en torno a 15 jugadores y empezará el proceso desde hoy. Va a tener que ocurrir muy rápido”, anticipó Stéfano Di Carlo al programa F90 de ESPN.
Y continuó: “Hemos cambiado un formato que ha sido habitual en nosotros de esperar procesos, pero la lógica será gestionar la salida de los jugadores. En algunos casos venderemos peor de lo que compramos, asumiendo la pérdida. En otros serán cesiones, muy pocas y puntuales, sobre todo de juveniles, y a otros directamente podemos darles el pase en su poder y propiciar las salidas”. Y apuntó hacia los jugadores: “Alguno que no quiera salir, que puede pasar, entrenará de manera aislada en doble o triple turno”. [Esta postura, nos recuerda a históricos mandamases del fútbol argentino, cuando solían sentenciar: “Aquel que no firma (el contrato), no juega”].
“El hecho de preanunciar las salidas es hacer algo distinto a lo que se venía haciendo, cuando respetábamos los tiempos de contratos. Todos vemos lo mismo, por eso no tendremos pasividad y quietud. Y el perjuicio de la valoración es nulo porque todos saben lo que valen los jugadores de River” (entrevista ESPN).

"River tiene que ser campeón urgente de lo que sea. River es el equipo más ganador, por escándalo, del profesionalismo, después empezaron a contar cualquier cosa… Es el equipo, desde que el fútbol es fútbol y se juega con reglas, más ganador, y cuando digo ‘River tiene que ganar todo’ es porque la evidencia histórica así lo indica, y no es una frase hecha". (ESPN F12).
Cotización de los jugadores a transferirse
Sin mencionar a los futbolistas (por razones de decoro) que partirían hacia otro club, según valores estimados por el sitio especializado Transfermark.com.ar, el monto a transar por estas transferencias rondaría los 50 millones de euros.
Todos los futbolistas tienen contratos vigentes, algunos de ellos, con vencimientos en 2027, 2028 y 2029.
El tercer presidente más joven
Stéfano Di Carlo, con 36 años al ser elegido, es el 3er. presidente más joven de la historia del club millonario, detrás de Leopoldo Bard (1883-1973): exjugador, capitán, fundador y 1er.presidente (a los 18 años): 25 de mayo de 1901-1908, quien dijo: “Pongamos nuestra fe en la grandeza de un club que ve la luz el mismo día que nació la patria: 25 de mayo”; y de Antonio Vespucio Liberti (1902-1976): 4 veces presidente: 1933-1935 (a los 31 años),1939, 1943-1952 y 1960-1967 (20 años alternados), quien dijo: “No podemos comprar jugadores baratos porque somos como el teatro Colón: no canta cualquiera”.
El 29 de noviembre de 1986, el estadio Monumental fue rebautizado oficialmente con su nombre, por haber sido el principal inspirador e impulsor del proyecto.

Breve historia de la subasta o remate
El vocablo es derivación del latín subasta: sub (bajo) y asta (lanza) –bajo la lanza- utilizado en Roma para identificar el lugar donde se iban a comercializar -adjudicando al mejor postor- mercaderías a viva voz, en un espacio público. El “asta” se convirtió en símbolo en el antiguo Imperio Romano (27 a.C-476 d.C), para indicar que el acto de venta estaba bajo la protección de la fuerza pública, por ejemplo, cuando se trataba del remate de esclavos.
Los usos y costumbres consagraron el uso del asta con una bandera de color rojo, para señalar el lugar donde se realiza el remate.
En el siglo V a.C., el historiador griego Heródoto de Halicarnaso, cuenta que fue testigo de “la subasta de esposas de Babilonia”, donde el pregonero llevaba a jóvenes mujeres en edad para casarse, ante una multitud de hombres de pie, para exhibirlas y venderlas de a una por vez, comenzando por la más bella.
En tanto, en el Virreinato del Río de La Plata, regían las Leyes de Indias (1792-1806) para la entrega de tierras despobladas a colonos, indígenas y conquistadores, sin perder el control de “La Corona”. Sin embargo, el interés recaudador llevó a ésta, a instaurar el remate como método para obtener un beneficio económico inmediato sobre “terrenos realengos”. Uno de los requisitos previos, era la difusión mediante pregones (proclama a viva voz en lugares públicos) durante 30 días, para considerar ofertas de otros interesados que pudieran mejorarla. Una vez vencido el plazo, se realizaba el remate y el tiempo de ofertas era mientras duraba una vela encendida.

El juego de la oferta y la demanda
Según el concepto básico proveniente de las teorías del economista y filósofo Adam Smith (1723-1790), conocido como “la mano invisible”, todos los conflictos y contradicciones del mercado, pueden -y deben- resolverse al influjo de la libre competencia, sin la intervención del Estado. Para “el padre de la economía moderna”, el mercado es capaz de autorregularse y así, a menos control gubernamental, más fácilmente la economía alcanzará su punto de equilibrio y el bienestar general. La oferta y la demanda son suficientes para lograr ese equilibrio y fijar precios libremente: cada individuo busca su propio beneficio, respetando la ley y la ética comercial.
Ahora bien, extrapolando estas nociones mínimas al mercado de pases, no logramos descifrar cuál es la conveniencia de un club al anticipar voz en cuello, la oferta de sus activos (léase, futbolistas no tenidos en cuenta), tal como en una subasta, informando que están dispuestos a recibir un precio menor a lo pagado o cederlos sin cargo, sin importar las pérdidas.
Esta proposición -hecha pública por el máximo dirigente riverplatense- sólo puede justificarse ante la necesidad extrema de levantar algún trofeo de campeones.
Y este desenfreno suele ocurrir, cuando el pulso se acelera -minuto a minuto- y en exceso, hasta turbar a la razón.















