Hace exactamente un año, Gian Carlo Aubry, número uno de la gigante Nestlé para Argentina, Paraguay y Uruguay hablaba con El Cronista en el marco de la Exposición Rural de Palermo como lo hace habitualmente. Confirmaciones, pedía el CEO en aquel momento en el cual los argentinos aún tenían que ‘confirmar’ su voto en las urnas y el FMI debía una respuesta. “Confirmación también es la recuperación del consumo”, decía.
En la edición 2026 de la misma feria del campo, el ejecutivo habla de continuidad como una variable absolutamente necesaria para lograr la tan esperada reactivación del consumo y la vuelta al crecimiento de las empresas del sector.
Como no podía ser de otra forma, la entrevista, que fue dos días antes de la Final del Mundo, comienza con una charla mundialista. Aubry, que es suizo y no se declara fanático del fútbol, está casado con una argentina y tiene dos hijas; con lo cual el partido de cuartos ya lo había perdido en casa. En la empresa, optó por mandar un mail con un mensaje claro: “Todos somos amigos y colaboradores”.
Tras la breve introducción futbolística, el CEO habló de todo con definiciones muy claras.
-El año pasado dijiste que faltaban confirmaciones, ¿un año después están las confirmaciones?
Lo que se confirma es la continua baja de la inflación; perforar el 2% el mes pasado fue una noticia muy buena y la voluntad de perforar el uno aún más. La estabilidad monetaria, también es una muy buena cosa. Ahora, en la diferencia entre la devaluación y la inflación deberíamos tener un acercamiento de manera de ser más competitivos.
-¿Habría que subir el dólar?
Exactamente.
-¿Cuánto?
No puedo decir cuánto, pero se debería dejar al mercado que decida. Dejemos al mercado decidir. Creo también que todas las actividades legislativas de cambio de leyes, de eliminar lo que traba a la libre competencia o el acceso al dólar y al crédito, son todas buenas noticias. Ahora lo que le falta al Gobierno es restablecer el nivel salarial para reanimar el consumo. Justamente, el consumo es lo que sirve para cerrar el círculo entre producir, vender, cobrar y hacer crecer una economía.
Por otro lado, en el futuro se ve más obras públicas que deberían permitir, por lo menos a la construcción, tener un desarrollo más dinámico y sabemos que, a medida que la construcción se anima, se animan los puestos de trabajo, al animarse los puestos de trabajo hay dinero que gira más en la vida comercial, en la economía y ayuda al crecimiento. Realmente el nivel de poder adquisitivo de los argentinos está muy por debajo de lo que teníamos hace 5 o 10 años.
Hoy en día el crecimiento se hace mucho con el desarrollo de la energía y de la minería y, cuando uno viaja a Neuquén o a lugares donde hay petróleo se nota un dinamismo muy diferente al de Buenos Aires y también un consumo totalmente diferente.

-¿El sector industrial hoy es el gran perdedor?
Creo que cuando hablamos del sector industrial es un concepto muy grande que incorpora muchos tipos de compañías. Una cosa que siempre dije es que a la Argentina le falta un tejido industrial más potente, más grande, más fuerte que genere empleo, desarrollo de nueva tecnología, creación de empleo de valor agregado y en blanco. Entonces, el tejido industrial en Argentina tiene sus debilidades y podría ser lo que fue hace 30 años atrás donde había muchas más industrias desarrollando y produciendo, no solamente para el mercado interno, también para el externo. La riqueza de un país no es solamente el sector terciario, sino también el secundario, la industria. Este desarrollo, seguramente, dependa también de un marco legal que sea más favorable a la venida de industrias a trabajar acá y ofrecer nuevos trabajos.
-No te parece que es bueno reemplazar la industria por las nuevas actividades, sino sumar
Exactamente, es sumar. Hoy en día, vivimos una pérdida de volumen, una pérdida de negocio, 2024/25 fueron realmente 2 años de adaptación a la nueva economía y, 2026, estamos viendo que podría haber una luz al final del túnel con una vuelta un crecimiento sostenido, lento, pero se nota el cambio. Creo que estamos en el buen camino, simplemente hay que tener paciencia y continuidad. Y la gran pregunta es, cuál va a ser la continuidad en los próximos años para atraer inversiones.
-Hoy todas las empresas marcan a la competitividad como la clave, ¿Nestlé está logrando ser competitiva en la Argentina?
Es un camino sin fin, como se dice en inglés never ending story; siempre hay que estar atento a lo que existe localmente e internacionalmente para buscar optimizar nuestro sistema de producciones. Hoy en día se habla mucho de inteligencia artificial, pero también de buenos profesionales, de buena capacitación a los profesionales, pero también de un marco legal que nos permita competir.
Siempre lo dijimos desde el sector industrial, no competimos en el mismo mercado, porque hay un mercado en blanco y otro en negro. Mientras tengamos esta diferenciación es difícil ser aún más competitivo, porque las reglas no son las mismas.
-¿Este es un tema de charla con el Gobierno?
Está en las mesas de todas las cámaras industriales, es algo que se habla. Es algo que se repite al Gobierno, no solamente a este. Es algo que se repitió por lo menos desde los 8 años que estoy acá, a todos los gobiernos.
-¿Y viste algún cambio en la receptividad?
No. No es una prioridad porque creo que no es una cosa fácil de cambiar de un día para otro. En realidad, sí se puede cambiar de un día para otro, pero eso significa consecuencias políticas y económicas que hoy en día nadie quiere asumir.
“Mientras haya un mercado en blanco y otro en negro y muy difícil ser más competitivos, porque las reglas no son las mismas”
-¿Ese mercado negro crece?
De acuerdo a las estadísticas, no está en recesión, está creciendo. En la medida que no seamos capaces de generar más empleo en blanco, bien remunerado, no hay manera de bajar el mercado en negro.
-¿Y eso depende de las cargas tributarias?
Exactamente. Un Estado no puede vivir sin tener una cierta recaudación de impuestos. Ahora, esta recaudación tiene que ser lo más justa posible. Sobre todo, esta recaudación tiene que servir para hacer crecer la comunidad. Eso sí creo que el Gobierno lo tiene sumamente claro, su rol es devolver esos impuestos en infraestructura, en condiciones que permiten a la economía privada y el mundo privado hacer crecer el bien común de la gente.
Vuelvo a repetir, es muy importante la continuidad. Este Gobierno dice una cosa y la hace. Eso, para mí, es un valor muy grande. Y yo no espero cambios de un día para otro porque eso no existe. Pero si creo que la continuidad es una señal sumamente positiva para empresas como lo nuestra.
-¿Eso también lo ven desde casa matriz?
Están contentos de que estemos funcionando de manera autónoma. Eso se logró hace 8 años con cambios que hicimos. Ahora, lo que sí ven es que la economía está mejorando; tuvieron un almuerzo con el embajador de la Argentina en Suiza; siguen la economía, vinieron acá hace un par de meses. Están contentos de ver que no solo Nestlé, sino la economía en general se está moviendo.

-¿Se fueron optimistas?
No se fueron wow, pero están más tranquilo, más confiados.
-¿Cómo ves el consumo hoy comparado a 2025?
Tenemos un mejor consumo, todavía estamos lejos del consumo de 2022-23, pero el consumo que llamamos el sell out, el de nuestros clientes al consumidor, es positivo versus el año pasado y eso es una gran cosa.
Hemos conseguido también aumentar los precios. Vamos a tener 27% de inflación, aún es algo enorme y tiene que corresponder una aumento de precio. Además, lo que pasó en el Golfo con el aumento de petróleo de una manera u otra hay que recuperarlo. La eficiencia interna tiene su límite.
-Desde el lado del consumidor, ¿el precio sigue siendo tan importante?
Hay un fuerte trabajo con nuestros clientes para hacer promociones, hubo una muy grande en el inicio del año con el Mundial. Aumentamos el presupuesto de marketing justamente para fomentar, y animar el mercado para que tenga una preferencia por nuestros productos, no solo nuestros consumidores fieles, sino también los consumidores de la competencia. Esa es la pelea de un mercado normal, por las preferencia al consumidor, no por una especulación de inflación. Hoy estamos igual que un mercado europeo o el de Brasil donde la competencia es justa y es feroz.
-¿Cómo están hoy en esa competencia?
Tenemos muchas categorías que tienen un leve crecimiento, otras que tienen un leve decrecimiento. El café está creciendo, por ejemplo. Polvo chocolatado, en cambio, tiene un poco de decrecimiento. Alimentos para mascota sigue creciendo y es una categoría con salud muy positiva; además, hay un desarrollo de competidores nacionales muy interesante.
Por otro lado, en varias categorías ganamos market share, no en todas, pero en varias. Estamos recuperando el volumen de negocio que perdimos en 2024 que fue un poco más que el mercado. Ese año se vio un cambio drástico en los hábitos de consumo y los consumidores migraron hacia marcas más baratas. Hoy, tras con la implementación de estrategias de innovación y formatos más adecuados a lo que el consumidor puede acceder estamos recuperando mercado. También con lanzamientos.
-¿Cómo cuáles?
Acabamos de lanzar Seattle´s Best Coffee, una marca de los Estados Unidos que Nestlé le compró a Starbucks y nosotros trajimos al país. El producto se fabrica en nuestra fábrica de Uruguay y la marca es americana. La idea es aprovechar este momento de las importaciones y, por eso, el producto no tiene en ningún lado la marca Nestlé.

Es una café molido justamente una apuesta que hicimos al inicio de la pandemia. Hasta ese momento el mercado de café molido estaba dominado por players locales que, por competitividad entraron el negocio de cápsulas, en el que nosotros estamos con Nespresso y Dolce Gusto. Entonces nosotros decidimos entrar en el segmento de molido, reforzando el liderazgo que tenemos en la categoría de café y entrando en el negocio de precios más caros.
-¿Estás pudiendo mantener la rentabilidad?
Hemos sufrido mucho en la rentabilidad y todavía no estamos en la rentabilidad que queremos.
-En tu región, ¿la Argentina tiene menos rentabilidad que Uruguay?
Sí, es un problema bien argentino.
-El año pasado volvieron a producir chocolates en el país, sin embargo, años antes habían hecho una gran apuesta en la sustitución de importaciones, eso también es Argentina?
No, eso es el mundo que cambia de una globalización a una nacionalización. Es lo rico de la libertad económica que tienes múltiple lugares de los cuales importar, pero también si eres suficientemente competitivo puedes exportar.
-¿Para la inversión en la fábrica de chocolates, hubo que competir con otras filiales?
Tenemos un proceso en el cual se presentan proyectos y si el proyecto parece rentable y atractivo, se aprueba. Cuando se hizo este proyecto en el papel era sumamente positivo. Ahora estamos por debajo de nuestras expectativas y estamos trabajando para llegar a cumplirlas.
-El que viene nuevamente es año electoral, ¿eso implica una nueva confirmación del rumbo del país?
Quien quiera que sea electo espero que tenga la inteligencia de elegir la continuidad, porque creo que nadie hasta ahora vino con una idea mejor de la que el gobierno actual está presentando.
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