El fin de la guerra en Medio Oriente completa un panorama alentador para Argentina de cara al segundo semestre. Se esfuman las perspectivas de estanflación en los principales países del planeta por el incremento del precio del petróleo. También se esfuma la posibilidad de subas de tasas en EE.UU.: ayer comenzó la tradicional reunión de la Reserva Federal, la primera bajo la tutela de Kevin Warsh, en la que se brindará un panorama de lo que puede pasar con las tasas norteamericanas.
Todo el mercado espera que las mantenga en los actuales niveles pero la clave pasa por lo que puede suceder en lo que resta del año. Hasta ahora se esperaba una suba de tasas en lo que resta del 2026 y es de esperar ahora que no haya ningún movimiento al alza en el corto ni en el mediano plazo.

El fin de la inflación en Argentina es el gran activo económico y político de la gestión Milei. Y una demora en este proceso tiene costos para el gobierno más cuando la actividad económica crece de forma heterogénea y menos de lo previsto. El 3,4% de inflación de marzo generó ruido (político inclusive) pero seguramente ese dato habrá sido el pico del 2026. Para junio ya comienzan a aparecer proyecciones de consultoras privadas que ubican a la inflación del mes en curso por debajo del 2%.
Horacio Marín, titular de YPF, fue clave dado que evitó agregar volatilidad a la inflación, al imponer el “buffer” o “amortiguador” de precios de los combustibles. No los subió todo lo que deberían haber subido por el incremento del precio del petróleo y ahora no los bajará por esa misma razón. ¿Podrá verse para fin de año una inflación mensual menor al 1%? A ello apunta el gobierno.
El riesgo país tiene margen para nuevas bajas. Ayer se confirmó el anticipo de El Cronista con la aprobación del directorio del Banco Mundial a la garantía para créditos a la Argentina. Hoy lo mismo sucederá con el BID. Y se viene mejora de Moody’s. Planetas alineados.
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