En esta noticia
- AO27: flujo mensual y vencimiento corto
- AO29: más tasa a cambio de extender el plazo
- AO28: la elección de Allaria frente a dos escenarios
- La anomalía entre bonos de ley local y Nueva York
- La ventana para hacer tasa en pesos
- Inflación, dólares y acciones: cómo completar las carteras
- El riesgo país ya ingresó en una zona poco frecuente
Tres de las principales sociedades de bolsa de la City porteña arrancaron agosto la recomendación de mantener una porción relevante de las inversiones en renta fija argentina.
Sin embargo, lejos de sugerir una compra indiscriminada de bonos, cada una eligió instrumentos distintos según el horizonte, la necesidad de flujo y la tolerancia al riesgo.
Cocos Capital colocó al Bonar 2027 (AO27) y al Bonar 2029 (AO29) en el centro de sus carteras dolarizadas.
IOL, por su parte, también incorporó ambos títulos, pero los combinó con el Global 2035 (GD35), bonos CER y una exposición elevada a acciones.
Allaria, en cambio, encontró una mejor relación entre riesgo y retorno en el Bonar 2028 (AO28).
Al mismo tiempo, apareció una oportunidad de más corto plazo en moneda local. Allaria estima que entre el 4 y el 20 de agosto el tipo de cambio podría avanzar por debajo de la inflación y de las tasas en pesos.
En ese escenario, la sociedad de bolsa recomienda aprovechar el rendimiento de las Lecap, aunque condiciona el trade a que no surjan sorpresas políticas o internacionales.

AO27: flujo mensual y vencimiento corto
El AO27 es el punto de mayor coincidencia entre Cocos e IOL. Se trata de un bono soberano en dólares bajo legislación argentina, con vencimiento bullet en octubre de 2027, cupón de 6% nominal anual y pagos mensuales de intereses.
La frecuencia de pago es uno de sus principales atractivos. A diferencia de los bonos soberanos tradicionales, permite generar un flujo periódico en dólares sin necesidad de vender parte de la posición.
Cocos le asigna 30% de su cartera conservadora, que prioriza la preservación del capital en moneda dura. Esa posición se completa con 30% en un fondo de ahorro en dólares, 30% en una obligación negociable de Pampa Energía y 10% en otro fondo dolarizado.
El AO27 también representa 25% de la alternativa intermedia de Cocos y 10% de su cartera de mayor riesgo. De esta manera, incluso cuando aumenta la exposición a acciones, la sociedad mantiene al título como uno de sus principales anclajes defensivos.

IOL, por su parte, destina 10% de su portafolio agresivo al AO27. La sociedad de bolsa destaca que su estructura permite obtener renta recurrente y que el plazo relativamente corto reduce la sensibilidad frente a movimientos bruscos del riesgo país en comparación con los bonos más largos.
No obstante, IOL redujo su posición respecto de julio. Esto sugiere que mantiene una visión favorable sobre el instrumento, pero comenzó a distribuir parte de la exposición hacia el nuevo AO29, bonos CER y activos de renta variable.

AO29: más tasa a cambio de extender el plazo
El segundo título elegido es el AO29, emitido recientemente por el Tesoro y reabierto en la última licitación. Al igual que el AO27, paga un cupón de 6% nominal anual en dólares con frecuencia mensual, pero devuelve el capital en octubre de 2029.
La extensión del vencimiento permite capturar una tasa superior, aunque también aumenta la sensibilidad ante cambios en el riesgo soberano y en las expectativas sobre la capacidad de refinanciamiento del Tesoro.
IOL incorporó el AO29 en agosto con una ponderación de 10%. Para la sociedad de bolsa, la elevada demanda registrada en las licitaciones confirmó el apetito del mercado por títulos con renta mensual en dólares.
La estrategia consiste en combinar el flujo del cupón con una potencial apreciación del bono si continúa mejorando el crédito argentino.
Cocos también asigna 10% al AO29 dentro de su alternativa de mayor riesgo. En esa cartera, el bono convive con 10% en AO27, 30% en una obligación negociable de Pampa Energía, fondos en pesos y dólares y una exposición de 30% a renta variable.
La inclusión conjunta del AO27 y el AO29 permite construir una escalera de vencimientos. El primero reduce el plazo de recuperación del capital, mientras que el segundo eleva el rendimiento potencial y extiende la dolarización hasta 2029.
AO28: la elección de Allaria frente a dos escenarios
Allaria se diferencia de Cocos e IOL y elige como favorito al AO28. Su recomendación parte de comparar el comportamiento esperado de los bonos soberanos ante distintos niveles de riesgo país.
La sociedad de bolsa sugiere mantener títulos del tramo medio de la curva porque ofrecen una combinación más equilibrada entre potencial de suba y protección frente a un escenario adverso. Dentro de ese segmento, considera que el AO28 presenta una relación positiva entre riesgo y retorno.
En su escenario base, Allaria supone que el Gobierno seguirá con la acumulación de reservas, la inflación seguirá a la baja y la mejora de los salarios reales sostendrá su imagen. Bajo esas condiciones, la Argentina podría emitir alrededor de u$s 5000 millones en el mercado internacional y comenzar 2027 con el programa financiero cubierto. La normalización llevaría el riesgo país hacia los 300 puntos básicos.
Si ese escenario se concreta, Allaria calcula para el AO28 un retorno de 7,8% hasta diciembre, por encima del 5,2% estimado para el AO27.
La ventaja del AO28 también aparece cuando se analiza un contexto adverso. Si el Gobierno dejara de comprar dólares, aumentara la incertidumbre sobre el programa financiero y el riesgo país escalara hasta los 700 puntos, el título todavía ofrecería un retorno estimado de 0,7%.
El rendimiento sería modesto, pero contrastaría con las pérdidas proyectadas para varios bonos largos. En ese escenario, los títulos con vencimientos en 2035, 2038 y 2041 podrían retroceder entre 8% y 11%.
Por lo tanto, la elección del AO28 no responde únicamente a una expectativa alcista. Es una estrategia que busca participar de una eventual compresión del riesgo país sin asumir toda la volatilidad de la parte larga de la curva.
La anomalía entre bonos de ley local y Nueva York
Allaria también detectó una oportunidad en la diferencia de precios entre bonos con legislación argentina y títulos equivalentes bajo ley de Nueva York.
Al cierre de julio, el spread por legislación se encontraba en máximos de tres meses. Ante esa brecha, la sociedad de bolsa sugirió vender bonos ley Nueva York y comprar sus pares bajo ley argentina.
El arbitraje permitiría capturar una ganancia aproximada de 4% en los títulos con vencimiento en 2035 y de 5% en los bonos de 2038 si las diferencias de paridad vuelven a sus niveles habituales.
La operación supone resignar la protección legal que ofrece la jurisdicción neoyorquina a cambio de comprar un instrumento más barato con características financieras similares.
Por eso, no es una recomendación puramente direccional sobre la deuda argentina, sino una apuesta a la normalización de precios dentro de la propia curva soberana.
La ventana para hacer tasa en pesos
Mientras Cocos e IOL mantienen una fuerte dolarización, Allaria identifica una oportunidad táctica para hacer tasa en moneda local durante las primeras semanas de agosto.
La sociedad espera que, entre el martes 4 y el jueves 20, el tipo de cambio oficial avance por debajo de la inflación o incluso permanezca estable en términos nominales. Si esa dinámica se confirma, las Lecap podrían superar el rendimiento obtenido mediante una posición en dólares.
La expectativa se apoya en tres factores.
- En primer lugar, Allaria considera que un contexto internacional más favorable para los mercados emergentes podría reducir la presión sobre el peso. Los avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y la baja del petróleo contribuirían a debilitar al dólar frente a otras monedas.
- En segundo término aparece la estacionalidad. Según sus registros, entre el segundo día hábil de cada mes y aproximadamente el día 20, el tipo de cambio suele avanzar por debajo de la inflación.
- El tercer factor es la menor demanda de divisas posterior al aguinaldo. Enero y julio suelen concentrar una mayor dolarización de los ingresos extraordinarios; una vez superado ese efecto, disminuye la presión compradora sobre el mercado cambiario.
Dentro de esa ventana, Allaria estima que los mayores retornos a agosto podrían encontrarse en la M31G6, con 1,95%; la nueva Lecap S16O6, con 1,91%; y la S30N6, con 1,90%.
La S16O6, con vencimiento en octubre, fue además uno de los instrumentos más demandados en la última licitación del Tesoro. Concentró 37,8% del monto colocado y salió con una tasa efectiva mensual de 2,05%, por encima de lo estimado previamente por el mercado.
Sin embargo, la recomendación no constituye una apuesta estructural por el peso. Allaria aclara que el trade depende de que no aparezcan eventos políticos o internacionales capaces de acelerar la demanda de dólares. La estrategia tiene, en otras palabras, fecha de vencimiento: después del 20 de agosto, habrá que volver a mirar el tipo de cambio.
Inflación, dólares y acciones: cómo completar las carteras
Más allá de los tres bonos, las carteras incorporan coberturas adicionales.
IOL destina 60% de su portafolio a renta variable y 40% a renta fija. Dentro de la exposición en pesos seleccionó la LECER X30N6, que ofrece un rendimiento informado de CER más 3,55%, y el bono TZXS8, con vencimiento en septiembre de 2028.
Ambos instrumentos buscan proteger el capital frente a una eventual persistencia de la inflación. La decisión es relevante porque IOL cerró posiciones en el dual TTS26 y en el bono CER TZXD9, y acortó parcialmente el riesgo de la cartera.
En renta variable, la sociedad mantiene una estrategia diversificada. Combina Nvidia, Microsoft, Google y TSMC para capturar el crecimiento de la inteligencia artificial; Vista Energy y Banco Macro para mantener exposición a la Argentina; y Nubank para apostar a la expansión financiera latinoamericana.
También incorpora ETFs de Europa, mercados emergentes, salud, biotecnología y servicios públicos. Estas últimas posiciones actúan como contrapeso frente a las valuaciones más exigentes del sector tecnológico.
Cocos adopta una postura sensiblemente más defensiva. Incluso su alternativa de mayor riesgo conserva alrededor de 70% en bonos, obligaciones negociables y fondos. En la cartera intermedia, la renta variable representa solo 20%, mientras que la conservadora evita directamente las acciones.
La obligación negociable de Pampa Energía aparece en las tres propuestas de Cocos y representa entre 20% y 30% del total. La elección permite capturar rendimiento corporativo en dólares con un riesgo diferente al soberano.
El riesgo país ya ingresó en una zona poco frecuente
La selección de instrumentos cobra mayor relevancia porque el riesgo país argentino ya recorrió una parte considerable del ajuste.
Según señala un análisis de Mills Capital, más del 80% de los últimos 25 años transcurrió con el indicador por encima de los 500 puntos básicos, mientras que los registros inferiores a ese nivel representaron menos del 20% del período.

El dato muestra que la zona actual es históricamente poco frecuente para la Argentina, aunque no garantiza por sí sola una nueva suba generalizada de los bonos.
“Parte de la dinámica reciente del riesgo país responde a un contexto internacional más volátil, especialmente por la evolución del mercado energético y la mayor incertidumbre global”, señaló Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
Sin embargo, el especialista remarcó que, hacia adelante, la trayectoria estará más asociada a la consistencia de las variables macroeconómicas locales. En particular, mencionó la acumulación de reservas, la recaudación y el frente fiscal.
En este contexto, Mills considera que ganan relevancia los instrumentos a tasa fija, el crédito corporativo de empresas con generación de caja en moneda dura, especialmente del sector energético, y el uso táctico de bonos CER y dollar linked.
La mirada coincide con la composición de las carteras analizadas. Cocos privilegia las obligaciones negociables de Pampa Energía; IOL combina tasa fija, deuda soberana y cobertura inflacionaria; mientras que Allaria recomienda limitar la duration y aprovechar transitoriamente el carry en pesos.
Para Mills, el desafío ya no consiste únicamente en alcanzar niveles más bajos de riesgo país, sino en sostenerlos.
Sucede que una compresión más estructural requerirá consolidar el equilibrio fiscal, las reservas y el acceso al financiamiento. Hasta entonces, la gestión activa, la diversificación crediticia y la liquidez seguirán siendo centrales.
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