Turismo

Los 7 lugares de ensueño poco conocidos de la Argentina que tenés que visitar

Argentina es un país que tiene un universo de paisajes para todos los gustos. Sin embargo, muchos suelen viajar a los destinos más conocidos. Descubrir cuáles son los destinos poco conocidos de Argentina que valen la pena.

Dentro de la Argentina hay numerosos destinos para aprovechar que ofrecen paisajes diferentes según el gusto de cada persona: playa, montaña, mar, río, frío o calor.

Con la pandemia y la tendencia de los viajeros a evitar las grandes aglomeraciones, muchos lugares "fuera del radar" comenzaron a cobrar protagonismo.

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Estos destinos no tradicionales invitan a los viajeros a ampliar su experiencia recorriendo lugares recónditos, poco frecuentados y desconocidos para la mayoría. Hoy te traemos 7 destinos ideales para realizar una escapada de fin de semana.

Villa Pehuenia, Neuquén

Parece salido de un cuento: una aldea rodeada de montañas con lagos espejados y cabañas pintorescas. Villa Pehuenia se encuentra a 310 km de su ciudad capital en dirección a la Cordillera de los Andes, fronteriza con la ciudad chilena de Icalma. Para llegar a Villa Pehuenia (si no es con auto propio) hay que viajar hasta Neuquén y alquilar un auto o bien en colectivo desde Buenos Aires o Neuquén.

Villa Pehuenia se puede visitar todo el año, ofreciendo actividades para todos los gustos. Desde Canopy, Trekking o Kayaking hasta deportes de invierno en el Volcán Batea Mahuida, centro de esquí administrado en su totalidad por la Comunidad Mapuche Puel. Es recomendable hacer un paseo por los lagos y lagunas, dónde la unión de los lagos Aluminé y Moquehue forman un paseo turístico llamado "Cinco Lagunas - Quechu Lafquen".

Los Antiguos, Santa Cruz

Los Antiguos se muestra como un oasis verde en medio del desierto, a orillas del gigantesco Lago Buenos Aires y a minutos del límite con Chile. El pueblo es pequeño y, desde que presume de ser «la capital nacional de la cereza», ha trabajado por posicionarse como destino turístico. Sin embargo, sigue siendo un misterio para muchos.

Además de visitar la Cueva de las Manos, hay mucho más que hacer en Los Antiguos: trekking, ciclismo, miradores, visitar estancias, descubrir cañadones, caminar sobre un salar, y perderse en un lugar llamado «Tierra de colores».

Lago del Desierto, Santa Cruz

El Lago del Desierto se encuentra en La Patagonia y sus paisajes son deslumbrantes. Pero no es solo la belleza natural lo que hace importante visitar este lugar, también la historia de esas tierras que fueron objeto de un conflicto limítrofe entre Chile y la Argentina en el siglo pasado.

¿Qué se puede hacer? Hay varios senderos para recorrer, uno te lleva hasta la laguna Huemul que es alimentada por el Glaciar del mismo nombre y que tendrás en frente tuyo, a muy pocos metros. Para realizar este sendero debes pagar un ingreso a un camping privado.

También paseos en lancha por el lago e incluso un servicio que cruza el lago del Desierto y O'higgins del lado de Chile.

¿Cómo llegar? saliendo desde El Chaltén tenés que recorrer 37 kilómetros de la Ruta Provincial N° 41.

Lago Puelo, Chubut

A 20 minutos de El Bolsón y a poco más de 2 horas de Bariloche se encuentra Lago Puelo, un pueblo con muchísimo encanto, hermosos paisajes de montaña y, por supuesto, el Lago Puelo, que forma parte del Parque Nacional y Reserva Lago Puelo.

Sigue siendo un lugar bastante tranquilo, centrado en las actividades familiares y dándole valor a los negocios y emprendimientos de los lugareños. Es muy habitual encontrar alojamiento en cabañas que son emprendimientos de residentes de Lago Puelo, que quieren invertir y ver crecer el lugar, pero siempre conservando el encanto propio del pueblo.

El Parque Nacional tiene mucho para recorrer y una playa frente al lago para pasar las tardes. El ambiente en general es bastante familiar, pero cada vez llegan más jóvenes gracias a la vecina El Bolsón.

Esteros del Iberá, Corrientes

Los Esteros del Iberá es un destino ideal para quien desea conectarse con la naturaleza y descansar unos 3 o 4 días lejos de la ciudad.

Ubicado en la provincia de Corrientes, con una extensión de 1.300.000 hectáreas, tiene varias vías de acceso. La más recomendable es desde Colonia Carlos Pellegrini, ya que es la zona más preparada para el turismo.

Lagunas, bañados y embalsados acompañan los esteros, formando un gran humedal que se alimenta de agua de lluvia y sirve de hábitat para la flora y fauna local.

Se puede navegar sus lagunas, disfrutar un cálido atardecer, caminar por varios senderos o apreciar animales a muy corta distancia: carpinchos, ciervos de los pantanos, monos, aves, yacarés, entre otros.

Termas del Río Jordán, Jujuy

Uno de los sitios más lindos y poco conocidos en Argentina son las termas del río Jordán en las yungas de Jujuy. Quedan entre las montañas del pueblo de San Francisco, detrás del Parque Nacional Calilegua, subiendo por un camino de montaña que sigue hasta Valle Colorado. Se puede acceder en auto o en un colectivo que sale temprano por las mañanas desde Ledesma.

A las termas se va desde San Francisco caminando por un sendero entre bosques húmedos de montaña. Son unas dos horas descendiendo por un valle y no es para cualquiera. Pero tienen recompensa: las aguas son tibias y de color turquesa y el entorno escarpado es de una notable belleza virgen.

Como el agua no es extremadamente caliente, está habitada por vegetación y fauna, incluidos peces que justifican llevarse un snorkel. Incluso hay un tobogán natural en el que uno puede dejarse deslizar entre una piscina y otra. Un lugar silvestre que conviene apurarse para visitarlo mientras siga siendo un destino poco conocido de Argentina.

Quebrada de los Cóndores, La Rioja

El sur de La Rioja debe ser una de las regiones más desconocidas del país. Entre Olta y Tama, se dibuja uno de esos tantos caminos invisibles que cruza la Sierra de los Quinteros, hasta llegar a la Posta de los Cóndores, un viejo paraje que servía como guarida de caudillos, hoy reformado y convertido en un complejo turístico.

Desde allí parte la excursión. Son aproximadamente cuatro horas de trekking o cabalgata, que te internan en un paisaje serrano salpicado de gigantes piedras "bola", arroyos y vegetación agreste, producto del clima tan hostil durante el invierno.

El objetivo es subir hasta "El Balcón", que una vez allí se está sobre el filo de un precipicio y frente al maravilloso paisaje de los llanos riojanos hasta el infinito.

Cuando aparecen los Cóndores, se siente el sonido de sus enormes alas cortando el viento y una emoción en el pecho cuando se acercan los amos de los Andes, el animal sagrado de los Incas. Llegan a estar tan cerca que incluso parecerá que se pueden tocar.

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