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En los sistemas de creencias no convencionales, el horóscopo ocupa un lugar sumamente importante en la vida de millones de personas en todo el mundo, aunque su relevancia trasciende por su origen desconocido que despierta interés entre quiénes buscan entender los 12 signos del zodíaco occidental.

El nacimiento de la astrología se remonta a una civilización que observaba el cielo con un objetivo muy distinto al actual. Mucho antes de que existieran los horóscopos personales, los habitantes de Babilonia interpretaban hace 4.000 años los movimientos de los astros como mensajes enviados por los dioses.

Detrás de Aries, Tauro, Géminis y el resto de los signos existe una historia marcada por sacerdotes, reyes, filósofos y astrónomos que transformaron la observación del firmamento en una tradición que perdura hasta nuestros días.

El origen de la astrología en Babilonia y el nacimiento de los 12 signos del horóscopo

La historia de la astrología comenzó en la antigua Mesopotamia durante el segundo milenio antes de Cristo, especialmente en la ciudad de Babilonia, donde los sacerdotes observaban el cielo para interpretar presagios relacionados con el reino y el destino de sus gobernantes.

<div class="migrated-promo-image__description"><div class="migrated-promo-image__source">Fuente: Freepik</div></div>
Fuente: Freepik
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Aquellas interpretaciones quedaron registradas en el Enuma Anu Enlil, una colección de unas 70 tablillas escritas en cuneiforme que reúne alrededor de 7.000 presagios celestes utilizados para comprender acontecimientos políticos, sociales y religiosos.

Fue en ese contexto donde surgieron los primeros 12 signos astrológicos, que más tarde servirían de base para el zodiaco occidental. Sin embargo, en aquella época no estaban destinados a describir la personalidad de las personas, sino a interpretar la voluntad divina.

Cómo los griegos transformaron el zodiaco que hoy conocemos

Con el paso del tiempo, los antiguos griegos adoptaron gran parte del conocimiento astronómico y astrológico desarrollado por Babilonia, aunque le dieron una nueva interpretación.

Ellos asociaron los 12 signos con las constelaciones visibles a lo largo de la órbita aparente del Sol y establecieron las fechas que todavía identifican a cada signo del zodiaco.

Los signos quedaron organizados de la siguiente manera:

  1. Aries.
  2. Tauro.
  3. Géminis.
  4. Cáncer.
  5. Leo.
  6. Virgo.
  7. Libra.
  8. Escorpio.
  9. Sagitario.
  10. Capricornio.
  11. Acuario.
  12. Piscis.

Además, el término zodiaco proviene de la expresión griega zōdiakos kyklos, cuyo significado es “círculo de animales”.

Más adelante, el astrónomo y astrólogo Claudio Ptolomeo, desde Alejandría, consolidó las bases de la astrología occidental en su obra Tetrabiblos, donde impulsó la idea del horóscopo personal, es decir, la interpretación de la posición de los astros en el momento del nacimiento de cada individuo.

El término zodiaco proviene de la expresión griega zōdiakos kyklos, cuyo significado es “círculo de animales”. (Foto: Freepik).
El término zodiaco proviene de la expresión griega zōdiakos kyklos, cuyo significado es “círculo de animales”. (Foto: Freepik).

Cómo evolucionó la astrología hasta llegar a los horóscopos modernos

Durante la Edad Media, la astrología tuvo una enorme influencia en Europa y era consultada por médicos, astrónomos y miembros de la realeza para tomar decisiones políticas y personales.

En el Renacimiento volvió a ganar popularidad gracias a la publicación de cartas astrales, calendarios y manuales que facilitaron el acceso a estas prácticas fuera de los círculos académicos y religiosos.

Su presencia disminuyó con la Revolución Científica y el Siglo de las Luces, cuando perdió prestigio dentro de la comunidad científica. Sin embargo, los horóscopos reaparecieron con fuerza en el siglo XX gracias a los periódicos.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en 1930, cuando el astrólogo británico R. H. Naylor publicó en el Sunday Express un horóscopo dedicado a la princesa Margarita. El éxito de esa publicación dio origen a una columna semanal que popularizó las predicciones astrológicas en la prensa.

Actualmente, aunque la astrología no cuenta con respaldo científico para demostrar que los astros influyen en la personalidad o el futuro de las personas, continúa siendo una práctica cultural con millones de seguidores.

Para muchos representa una herramienta de entretenimiento, reflexión personal o construcción de comunidad, especialmente entre las generaciones más jóvenes.