Forestadora Tapebicuá sumó un nuevo frente en medio de su concurso preventivo. La Justicia intervino la empresa controlada por Celulosa Argentina, desplazó a sus administradores y designó una interventora hasta octubre de 2026, momento en el que la empresa deberá llegar a un acuerdo con sus acreedores.

En los hechos, la resolución le quita el control de la compañía a sus actuales autoridades y lo transfiere a una interventora judicial. Se trata de una medida no tan habitual en un concurso preventivo, ya que, por regla general, las empresas continúan siendo administradas por sus propios directivos bajo supervisión judicial.

La decisión llegó después de que el juez detectara un deterioro de la situación financiera y operativa de la compañía. Entre otros puntos, tuvo en cuenta que Forestadora Tapebicuá adeuda salarios desde marzo, no realizó los aportes a la ANSES ni a la obra social y sigue acumulando obligaciones posteriores a la apertura del concurso preventivo.

A eso se suma que la propia empresa reconoció que mantiene paralizada su actividad industrial desde agosto de 2025 y que no consiguió financiamiento para retomar la producción. Según la resolución, ese escenario justificó una intervención plena de la administración para preservar los activos de la compañía y evitar que continúe creciendo el pasivo mientras avanza el proceso concursal.

“La resolución del juez es muy lógica. Tiene que ver con los cuatro meses de sueldos impagos ya que la empresa está paralizada desde agosto de 2025 por la situación actual del sector de la construcción y del tipo de cambio que hace muy difícil operar”, dijo Hernán Bagliero, CEO de Celulosa Argentina a El Cronista.

“El directorio actual tomó la empresa ya parada, sin operar ni pagar sueldos e inyectó dinero para poder hacerlo algunos meses, hasta que la situación se hizo insostenible. Se siguen buscando alternativas de nuevos inversores que tomen la planta para ponerla a producir”, agregó.

En diciembre pasado, la empresa solicitó la apertura de su concurso preventivo debido a “su crítica situación financiera”, según informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) en aquel entonces.

Controlada por la mayor papelera del país, Forestadora Tapebicua es un aserradero dedicado a pasta y productos foresto-industriales ubicado en Gobernador Virasoro y una de las mayores madereras de Corrientes. Cuenta con dos aserraderos y una planta de compensados que se especializan en el procesamiento de madera de eucalipto y pino. Sin embargo, en el último tiempo, la empresa venía trabajando apenas al 60% de su capacidad instalada, afectada por la caída en las ventas.

En la empresa atribuyeron la situación a la fuerte baja de la demanda en el sector de la construcción, el aumento de los costos operativos y la pérdida de competitividad frente a la importación. El parate de su actividad alcanzó a todas las líneas de aserrado y procesamiento de madera, y afectó a proveedores, contratistas y transportistas de la firma.

Según el último balance, durante los últimos nueve meses (finalizado el 28 de febrero de este año), Forestadora Tapebicuá registró una facturación de $ 3436 millones frente a los $ 19.704 millones del ejercicio anterior, una caída del orden del 83 por ciento.

En lo que respecta a su controlante Celulosa Argentina, la firma hoy en manos del financista Esteban Nofal, registró pérdidas por $ 99.629 millones. El monto casi duplica los $ 51.486 millones en rojo que tuvo la empresa en el mismo periodo del ejercicio anterior. A pesar de esto, y tras atravesar meses críticos, que incluyeron la paralización de sus operaciones y un cambio de control accionario, la papelera logró reactivar la totalidad de sus plantas y poner en valor sus activos.

Mediante una inyección de capital por parte de Nofal, las unidades productivas de Capitán Bermúdez y Zárate volvieron a entrar en funcionamiento entre octubre y noviembre de 2025, luego de haber estado aproximadamente tres meses inactivas.