En esta noticia
- Por qué los warrants casi no aparecen entre las inversiones minoristas
- Qué es un warrant financiero y cómo funciona
- Warrant financiero y warrant de mercadería: el caso argentino
- La diferencia entre un warrant financiero y una opción
- Acceso, condiciones y liquidez: las barreras para el inversor minorista
- Para qué se utilizan los warrants financieros
El mercado argentino incorporó durante los últimos años una variedad creciente de alternativas para los pequeños ahorristas, desde Cedears y obligaciones negociables hasta cauciones, opciones y futuros.
Aun así, algunos instrumentos permanecen fuera de las conversaciones, incluso cuando aparecen mencionados en leyes, contratos financieros o manuales de inversión. Los warrants ocupan uno de esos lugares poco visibles.
La palabra warrant identifica dos instrumentos que comparten el nombre, aunque cumplen funciones completamente diferentes: en el lenguaje de los mercados financieros suele designar un derivado relacionado con acciones u otros activos, mientras que en la Argentina el término aparece principalmente asociado a un título que instrumenta un crédito garantizado con mercadería almacenada.
Por qué los warrants casi no aparecen entre las inversiones minoristas
El warrant financiero es el que guarda relación con las decisiones de un inversor bursátil, aunque su presencia se concentra en determinados mercados extranjeros y su disponibilidad resulta muy reducida en la oferta local.
Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) publica series de opciones y contratos de futuros, mientras que, dentro de su oferta general vigente, los warrants financieros carecen de una categoría propia y de una nómina corriente de series equivalente.
En la Argentina, el término posee mayor presencia por otro instrumento: el warrant de mercadería, utilizado para respaldar créditos con bienes almacenados. Esta herramienta pertenece principalmente al financiamiento productivo y tiene como participantes habituales a empresas, productores y entidades financieras.
Qué es un warrant financiero y cómo funciona
Un warrant financiero es un título cuyo valor depende de un activo subyacente y que concede a su tenedor un derecho ejercitable bajo condiciones previamente establecidas.

En su modalidad corporativa tradicional, suele ser emitido por una empresa y otorga el derecho a adquirir acciones nuevas a un precio determinado dentro de cierto plazo.
Los covered warrants, emitidos por bancos u otras entidades financieras, pueden conceder derechos de compra o de venta sobre acciones, índices, monedas o materias primas.
Ambas modalidades pertenecen a la familia de los derivados, aunque presentan emisores, estructuras y riesgos diferentes.
Cada emisión establece un activo subyacente, un precio de ejercicio, una fecha de vencimiento, una relación de conversión y una modalidad de liquidación. La relación de conversión determina qué exposición al subyacente representa cada warrant y permite calcular el valor económico que corresponde ante su ejercicio o liquidación.
Un call warrant se beneficia, en términos generales, con la suba del activo subyacente, mientras que un put warrant puede apreciarse ante una baja. Al vencimiento, el valor intrínseco depende de la relación entre el precio del activo y el precio de ejercicio, ajustada por el ratio correspondiente. Antes de esa fecha, el warrant también puede ganar o perder valor debido al tiempo restante, la volatilidad esperada, la liquidez y las condiciones particulares de la emisión.
Warrant financiero y warrant de mercadería: el caso argentino
En la Argentina, los certificados de depósito y warrants vinculados con mercaderías se encuentran regulados por la Ley 9643, sancionada en 1914 y modificada posteriormente. El régimen permite separar la titularidad sobre los bienes de los derechos correspondientes al crédito garantizado con ellos.
Cuando una empresa deposita productos identificables y valuados, pueden emitirse dos títulos relacionados: el certificado de depósito representa la titularidad sobre los bienes, mientras que el warrant incorpora los derechos correspondientes al crédito garantizado con esa mercadería. Cuando ambos documentos se separan y el warrant se negocia, el propietario conserva el certificado de depósito, pero los bienes quedan afectados al pago de la obligación y su retiro requiere la cancelación del crédito.
El acreedor obtiene un derecho privilegiado sobre los bienes y, frente a un incumplimiento, puede ejecutar la garantía mediante el procedimiento previsto por la legislación. De esta manera, la empresa convierte su inventario en respaldo financiero y obtiene fondos antes de venderlo.
El mecanismo estuvo históricamente asociado con productos agropecuarios, aunque las reformas posteriores ampliaron sus posibilidades de utilización sobre distintas clases de bienes. Su función consiste en facilitar el acceso al crédito, mientras que el warrant financiero permite tomar exposición a la variación de un activo subyacente.

El Decreto 640/2024 modernizó el régimen argentino al habilitar la emisión, negociación y representación electrónica de los certificados de depósito y warrants, además de permitir su fraccionamiento. Estas modificaciones ampliaron las posibilidades operativas del instrumento, cuya función central continúa vinculada con el financiamiento respaldado por bienes.
La diferencia entre un warrant financiero y una opción
Los warrants financieros y las opciones comparten una mecánica básica, ya que ambos pueden conceder un derecho sobre un activo, poseen un precio de ejercicio y están sujetos a un vencimiento. La principal diferencia surge de la forma en que nacen y de la relación que mantienen con el emisor del activo subyacente.
Las opciones listadas son contratos estandarizados por el mercado, donde distintos participantes pueden asumir posiciones compradoras o vendedoras. La empresa cuya acción funciona como subyacente permanece ajena a la creación de esos contratos, mientras que la infraestructura de compensación administra las garantías y el cumplimiento de las operaciones.
El warrant tradicional surge directamente de una emisión corporativa y suele conceder el derecho a comprar acciones nuevas. Las empresas pueden incorporarlo a una colocación de bonos o de otros valores para volverla más atractiva, y su eventual ejercicio aporta capital a la sociedad. En consecuencia, aumenta la cantidad de acciones en circulación y puede reducirse la participación proporcional de los accionistas anteriores.
En los covered warrants, el emisor es un banco u otra entidad financiera, que asume la obligación de entregar el activo o realizar la liquidación prevista en las condiciones de emisión.
En este caso, el ejercicio del instrumento se resuelve frente a la entidad emisora, en lugar de provocar la creación de acciones nuevas por parte de la compañía que funciona como subyacente. El inversor queda expuesto, por ese motivo, al riesgo crediticio del emisor.
Las opciones cuentan con una presencia efectiva en el mercado argentino. BYMA las incluye entre sus productos financieros y publica series con activos subyacentes, precios de ejercicio y vencimientos determinados, dentro del marco regulatorio de la Comisión Nacional de Valores. Según la oferta publicada actualmente por la entidad, los warrants financieros carecen de una categoría general y de una nómina corriente de series equivalente.
Acceso, condiciones y liquidez: las barreras para el inversor minorista
Para operar warrants financieros listados en mercados extranjeros, el inversor argentino necesita contar con un intermediario que ofrezca acceso a esas plazas. La ausencia de una oferta general publicada por BYMA vuelve esta vía más relevante para quien busque específicamente ese tipo de instrumento.
Esta exigencia marca una diferencia considerable frente a los Cedears, las acciones, los bonos y las opciones disponibles mediante cuentas de inversión locales.
La segunda dificultad reside en las características particulares de cada emisión. La evaluación requiere estudiar el precio de ejercicio, el vencimiento, la relación de conversión, la modalidad de liquidación, las cláusulas de ajuste y, eventualmente, las facultades de rescate del emisor.
Dos warrants referidos a la misma acción pueden mostrar comportamientos muy diferentes debido a sus condiciones contractuales.
Liquidez y valuación
La liquidez agrega otro factor relevante, porque una rueda con pocos participantes suele presentar una distancia amplia entre los precios ofrecidos para comprar y vender. Esa diferencia puede absorber una parte importante del resultado y dificultar la salida de la posición en el momento deseado.
La valuación también exige considerar el tiempo restante hasta el vencimiento. En igualdad de las demás condiciones, el valor temporal del warrant tiende a disminuir a medida que se acerca esa fecha, porque se reduce el plazo disponible para que el subyacente produzca un movimiento favorable.
La magnitud de esa pérdida depende, entre otros factores, de la volatilidad y de la relación entre el precio del activo y el precio de ejercicio. En los títulos emitidos por bancos u otras entidades financieras aparece, además, el riesgo crediticio del emisor.
Para qué se utilizan los warrants financieros
En los mercados donde cuentan con suficiente oferta y liquidez, los covered warrants pueden utilizarse para tomar una exposición específica a una acción u otro activo y para estructurar determinadas coberturas.
Los warrants corporativos, por su parte, suelen incorporarse a emisiones de bonos u otros valores con el propósito de añadir un eventual derecho de compra sobre acciones de la empresa. El análisis de cualquiera de estas estructuras requiere definir cuánto debería moverse el subyacente, dentro de qué plazo y con qué profundidad de mercado para que el instrumento cumpla la función prevista.
El lugar marginal que ocupan los warrants financieros entre los pequeños inversores argentinos encuentra una explicación concreta en la estructura del mercado local. Según la oferta publicada actualmente por BYMA, las opciones cuentan con series y una infraestructura específica de negociación, mientras que los warrants financieros carecen de una oferta general equivalente. A esa disponibilidad reducida se suman las condiciones particulares de cada emisión, las dificultades de acceso y la liquidez que pueda ofrecer el mercado donde se negocian.
En una operación productiva argentina, el warrant incorpora los derechos correspondientes a un crédito garantizado con mercadería; en una plataforma o emisión extranjera, puede designar un derivado vinculado con una acción u otro activo. La disponibilidad local, las exigencias de análisis y la convivencia de ambos significados explican por qué los warrants cumplen funciones económicas concretas, pero el instrumento bursátil ocupa un lugar marginal entre los inversores minoristas argentinos.
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