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El Gobierno actualizó 1,9% los salarios de las Fuerzas Armadas en agosto, pero los aumentos no alcanzaron para compensar la suba del costo de vida. Con los nuevos valores, 13 de las 20 categorías militares todavía tienen haberes básicos inferiores a los $1.564.716 que necesitó en julio una familia de cuatro integrantes para no ser pobre. Y el deterioro del poder adquisitivo también se refleja en el crédito: casi uno de cada tres integrantes del Ejército que tomó préstamos acumula atrasos superiores a 90 días.
La combinación de salarios rezagados, mayor dependencia del crédito y atrasos crecientes configura un problema que excede las finanzas personales.
Con una morosidad del 29,3%, el Ejército quedó al frente del ranking de 86 organismos nacionales con más de 1000 deudores. Lo siguieron el Servicio Penitenciario Federal, con un 28,1%; la Policía Federal, con 23,8%; y Gendarmería, con 23,6%.
Difícil cubrir los gastos
La información no implica que todos esos militares sean pobres, ya que deben considerarse la composición de cada hogar, la existencia de otros ingresos y los adicionales salariales. No obstante, muestra la limitada capacidad de los haberes básicos para sostener a una familia que depende de un solo ingreso.
Los datos corresponden a mayo de 2026 y surgen de un informe al que accedió El Cronista que realiza un cruce entre la Central de Deudores del Banco Central y la nómina del personal del Estado nacional.
Dentro de las Fuerzas Armadas, la mora alcanzó también al 21,2% de los integrantes de la Fuerza Aérea que tomó préstamos y al 17,8% de los deudores de la Armada.
En el conjunto de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, 43.784 integrantes registraban atrasos, equivalentes al 25% de quienes habían accedido a algún tipo de financiamiento. En el resto de la administración pública nacional, la proporción rondaba el 10,8%.
La diferencia muestra que la mora entre las fuerzas más que duplica la registrada en las dependencias civiles. También expone la velocidad del deterioro: en agosto de 2024, solo el 8% de los efectivos endeudados tenía atrasos. Para mayo de 2026, el porcentaje había trepado al 25%, un salto de 17 puntos porcentuales en menos de dos años.
Solo entre abril y mayo, 1474 efectivos ingresaron en situación de mora, lo que muestra que las dificultades para afrontar las cuotas todavía no habían encontrado un techo.
Los militares jóvenes, los más afectados
El problema se concentra entre los menores de 35 años. De los efectivos con deudas impagas, 25.649 pertenecen a ese grupo etario, cerca de seis de cada diez personas en mora.
Entre los jóvenes que tomaron créditos, el 28,7% acumulaba atrasos superiores a 90 días. Además, el 14,8% ya estaba clasificado en una categoría considerada irrecuperable para el sistema financiero.
El informe también advierte sobre el tipo de financiamiento al que accede el personal más joven. El 71,7% de los menores de 35 años endeudados recurrió a entidades no bancarias, como financieras, mutuales y otros prestamistas que suelen cobrar costos superiores a los ofrecidos por los bancos.
El aumento de los incumplimientos ocurre en un contexto de mayor morosidad entre los hogares. Según el último Informe sobre Bancos publicado por el BCRA, el coeficiente de irregularidad de los créditos a las familias se mantuvo en 12,8% en junio.
Este indicador se calcula sobre el saldo de los préstamos y no puede compararse de forma directa con el porcentaje de personas en mora dentro de las fuerzas. Sin embargo, confirma que las dificultades para afrontar las cuotas se extendieron entre las familias.
Cuánto cobran los militares desde agosto
El Gobierno estableció la nueva escala salarial mediante la Resolución Conjunta 35/2026 de los ministerios de Economía y Defensa. La medida fijó los haberes correspondientes a junio, julio y agosto e incorporó un aumento del 1,9% en el último mes.
Desde agosto, un teniente general, almirante o brigadier general tiene asignado un haber mensual de $3.371.170. Un coronel o capitán de navío recibe $2.399.189; un mayor o capitán de corbeta, $1.643.403; y un capitán o teniente de navío, $1.361.064.
En los rangos inferiores, un subteniente, guardiamarina o alférez percibe $988.437; un sargento, $1.046.123; un cabo primero, $938.836; y un cabo o cabo segundo, $868.946.
Para los soldados voluntarios, los haberes parten desde $732.452 para un voluntario de segunda y llegan a $791.491 para uno de primera.
De acuerdo con el informe, los aumentos concedidos hasta julio acumularon alrededor del 14,5%, mientras la inflación llegó al 19,3% durante los primeros siete meses del año. De esta manera, los ingresos quedaron 4,8 puntos porcentuales por detrás de los precios.
La diferencia fue todavía mayor frente a los servicios, que aumentaron 24,6% entre enero y julio.
En julio, la Canasta Básica Total para una familia de cuatro integrantes alcanzó los $1.564.716, mientras la Canasta Básica Alimentaria se ubicó en $708.016, según el INDEC.
Al comparar el haber mensual fijado en la escala —sin incluir adicionales ni descontar aportes— con la canasta de una familia tipo, 13 de las 20 categorías militares quedan por debajo de la línea de pobreza.
El caso más delicado es el del voluntario de segunda. Su haber de $732.452 supera la canasta alimentaria familiar por apenas $24.436 antes de las deducciones y cubre menos de la mitad de la Canasta Básica Total.
Un capitán también queda más de $200.000 por debajo del monto necesario para sostener a una familia de cuatro integrantes, mientras un subteniente enfrenta una diferencia superior a $576.000.
El deterioro comenzó también a afectar la permanencia dentro de las Fuerzas Armadas. El informe asegura que durante los primeros cinco meses de 2026 los pedidos de baja duplicaron los registrados durante todo 2025.
La pérdida de personal formado, el endeudamiento de los rangos inferiores y la necesidad de recurrir a préstamos más costosos empiezan a comprometer la capacidad de retención y el funcionamiento de las Fuerzas Armadas.
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