La calificadora de riesgos Standard & Poor´s National Ratings elevó la calificación de emisor en moneda local y moneda extranjera de la Ciudad de Buenos Aires, que pasó de raAA+ a raAAA, informó el gobierno porteño.

Se trata de la calificación a escala nacional de la consultora, que de este modo sitúa a la deuda de la Ciudad de Buenos Aires con la nota más alta que puede otorgar S&P.

“Standard & Poor ‘s elevó la nota de la Ciudad a AAA: somos el distrito con la máxima calificación crediticia del país y alcanzamos el nivel más alto posible. Este es un nuevo reconocimiento al orden de nuestras cuentas y al compromiso con las obligaciones financieras. El resultado también refleja lo que puede lograrse cuando la política macroeconómica del Gobierno Nacional acompaña y genera confianza. Felicitaciones al ministro @GustavoArengo y a todo su equipo”, posteó en las redes sociales el Jefe de Gobierno, Jorge Macri.

Gustavo Arengo, ministro de Hacienda y Finanzas de la Ciudad, señaló que “el equilibrio financiero y el orden fiscal son ejes centrales de la gestión”, y agregó que “una reputación sólida en el mercado nos da acceso a un mejor financiamiento, lo que se traduce de manera directa en una mayor inversión en obras de infraestructura que benefician a todos los vecinos”.

S&P destacó que la suba en la calificación está basada en resultados fiscales superavitarios consistentes a lo largo del tiempo, combinados con una gestión financiera prudente y la capacidad de construir reservas de liquidez que le ha permitido a la Ciudad reducir sus niveles de endeudamiento en los últimos años y continuar, al mismo tiempo, mejorando la infraestructura del distrito.

Según informó la Ciudad, la calificadora destacó la gestión “en condiciones macroeconómicas volátiles en Argentina y ha tomado medidas efectivas frente a reducciones de sus transferencias, tanto automáticas como discrecionales, que han demostrado su resiliencia para transitar períodos de estrés”.

Por último, agrega que la Ciudad de Buenos Aires mantendrá su habitual solidez financiera ante las dificultades institucionales que pueda afrontar del resto de las provincias argentinas, respaldada, principalmente, en su capacidad para recaudar fondos propios y su baja dependencia de las transferencias nacionales.

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