La policía española negó el miércoles que sus investigadores hubieran responsabilizado a Marruecos de la oleada de migrantes que ingresó este verano a Ceuta, el exclave español, después de que las acusaciones agravaran las tensas relaciones entre ambos países.
España insistió durante semanas en que Marruecos no tuvo ninguna participación en el ingreso de más de 70.000 personas a su exclave en la costa del norte de África en julio, pero la postura de Madrid quedó debilitada por un informe periodístico que sostuvo que una investigación policial responsabilizaba a las fuerzas de seguridad marroquíes de haber orquestado la afluencia.
El ingreso de personas desde Marruecos hacia Ceuta el 30 de julio fue el episodio más dramático de cruces ilegales de fronteras en la UE de los últimos años y reabrió las profundas divisiones del bloque en torno a la política migratoria.
Según el diario El Español, la policía española concluyó que la afluencia fue supervisada por agentes de seguridad marroquíes y estuvo “diseñada para el desbordar el sistema de control fronterizo y eliminar la capacidad de respuesta de España”.
Después de que el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, exigiera explicaciones, el ministerio informó que Francisco Pardo, director general de la Policía española, había respondido que “no existe ningún informe policial que atribuya a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de lo ocurrido en Ceuta el 30 y el 31 de julio”.
El ministerio indicó que un juez había ordenado a los investigadores policiales que no proporcionaran a sus superiores ninguna información sobre la investigación reportada por El Español, por lo que el jefe de la policía no tenía conocimiento previo de ella.
El ministerio no brindó información sobre el contenido del informe de la investigación ni buscó refutar ningún detalle específico.
España responsabilizó reiteradamente de la afluencia a las redes de tráfico de personas y a la desinformación difundida en las redes sociales. El primer ministro Pedro Sánchez la condenó como “un ataque a la integridad territorial de España”, aunque el lunes dijo que no “veía ninguna información” que indicara que Marruecos hubiera tenido un rol en el episodio. Sánchez acusó a Rusia e Israel de utilizar las redes sociales para fomentar la discordia en torno al episodio una vez iniciado.

Marruecos negó cualquier participación en la planificación o facilitación de la oleada de migrantes.
Lahcen Haddad, legislador marroquí, afirmó: “Una hipótesis, por más seria que sea, no debería reportarse como un hecho establecido, en particular cuando Marruecos cooperó posteriormente en el rápido retorno de decenas de miles de personas”.
Una primera oleada de migrantes que llegó a nado a Ceuta antes de las 11 de la mañana del 30 de julio estaba integrada por hombres de entre 15 y 25 años, equipados con trajes de neopreno, aletas y distintos dispositivos de flotación, según el relato de El Español sobre la investigación policial.
Su función era desbordar las defensas fronterizas de España. Después, con España sin capacidad de respuesta, comenzaron a llegar a Ceuta mujeres, niños y familias enteras sin ningún equipo especializado de natación.
Aunque la gran mayoría de los migrantes que ingresaron a Ceuta regresó dentro de las 48 horas, unas 5.000 personas todavía viven en la calle en el territorio, lo que alimenta tensiones y conflictos con los 83.000 residentes del exclave.
Rachid El Khalfi, vocero del Ministerio del Interior de Marruecos, dijo el 3 de agosto que la información engañosa difundida en las redes sociales y la explotación por parte de redes de tráfico de personas estuvieron detrás del movimiento masivo de migrantes hacia Ceuta.
Agregó que las malas interpretaciones de un fallo del Tribunal Supremo español de principios de julio habían generado “la falsa impresión de que era posible ingresar al espacio europeo con facilidad y sin consecuencias legales”.

















