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Cuando una acción cae, la reacción más inmediata de quien la tiene en cartera es la pérdida, pero en los mercados financieros existe una operatoria que invierte esa lógica: hay inversores para quienes una caída de precio no es una mala noticia sino exactamente el resultado que esperaban. No porque hayan anticipado el momento justo para vender antes de que bajara, sino porque construyeron una posición diseñada para ganar precisamente cuando el precio cae.
Esa paradoja puede parecer un error del sistema o una anomalía, pero se trata de una estrategia regulada, con una mecánica precisa y un perfil de riesgo radicalmente distinto al de una inversión tradicional.
Se llama short selling, o venta en corto, y entender cómo funciona es clave para cualquier inversor que quiera comprender por qué los precios se mueven como se mueven, por qué algunas acciones caen con más fuerza de lo esperado y qué está pasando detrás de ciertos episodios de volatilidad que, a primera vista, parecen inexplicables.
Qué es una venta en corto
En una operación bursátil tradicional, el inversor compra una acción y espera venderla más adelante a un precio mayor. El short selling invierte ese orden: primero vende y después compra, con la expectativa de que la cotización haya bajado entre ambas operaciones.
Para entregar las acciones vendidas, el operador debe obtenerlas en préstamo y comprometerse a devolver posteriormente la misma cantidad y especie de títulos. La venta inicial, por lo tanto, no cierra una operación ni convierte automáticamente su importe en una ganancia, sino que abre una posición cuyo resultado seguirá cambiando hasta que se produzca la recompra.
El inversor canaliza la orden a través de un broker o agente, que puede conseguir las acciones en su propia cartera, en cuentas habilitadas para prestar valores o mediante otro participante del mercado.

En Estados Unidos, por ejemplo, la Regulación SHO de la SEC exige que, antes de ejecutar una venta en corto, el intermediario tenga fundamentos razonables para considerar que los títulos podrán obtenerse y entregarse al momento de liquidar la operación.
El comprador recibe las acciones con normalidad y no queda vinculado con el préstamo que hizo posible la venta. La obligación permanece del lado del vendedor en corto, que deberá colocar una orden de compra cuando quiera cerrar su posición. Esa operación se denomina buy to cover, o compra para cubrir, y permite devolver los títulos prestados.
El tratamiento del dinero generado por la venta inicial depende de las reglas de cada mercado y del contrato con el intermediario. En una operatoria habitual, esos fondos quedan dentro de una cuenta sujeta a margen y forman parte del respaldo de la posición, por lo que no deben confundirse con una ganancia ya realizada.
En la Argentina, la venta en corto está contemplada por la regulación del mercado de capitales. La Comisión Nacional de Valores la define como una operación en la que se venden valores negociables obtenidos mediante un préstamo concertado en la misma jornada. BYMA dispone de una modalidad de préstamo para cubrir ventas en corto, con tasas negociadas, garantías y plazos determinados.
La posibilidad concreta de utilizarla depende de los títulos habilitados, de la disponibilidad de valores para prestar y de las condiciones operativas de cada agente.
Cómo se obtiene la ganancia y cómo se produce la pérdida
Un ejemplo permite seguir el recorrido completo
- Si una acción cotiza a US$ 50 y un inversor obtiene prestados 100 títulos para venderlos en corto, la operación inicial asciende a US$ 5000.
- Si la cotización baja posteriormente a US$ 35, puede recomprar las 100 acciones por US$ 3500 y devolverlas. La diferencia bruta será de US$ 1500, a la que deberán descontarse el costo del préstamo, las comisiones y los demás cargos correspondientes.
- Si el precio sube a US$ 70 en lugar de bajar, cerrar la posición demandará US$ 7000 y provocará una pérdida bruta de US$ 2000. Si la acción alcanza US$ 100, la pérdida será de US$ 5000, equivalente al importe generado por la venta inicial. Por encima de ese nivel, el resultado negativo continuará creciendo.
La asimetría queda expuesta al comparar ambos extremos. En el escenario teórico más favorable, si la acción cayera hasta cero, la ganancia bruta máxima sería de US$ 5000, antes de costos. En cambio, como una acción no tiene un precio máximo predeterminado, tampoco existe un límite equivalente para la pérdida.
En una compra al contado y sin endeudamiento, el inversor puede perder como máximo el capital desembolsado si la acción pierde todo su valor. En una venta en corto, la pérdida puede superar los fondos aportados a la cuenta. La SEC incluye expresamente la posibilidad de pérdidas teóricamente ilimitadas entre los riesgos propios de esta operatoria.
Los costos y las garantías de una posición corta
La diferencia entre el precio de venta y el de recompra muestra solamente el resultado bruto. Para determinar el resultado efectivo también hay que considerar cuánto costó tomar prestadas las acciones y durante cuánto tiempo permaneció abierta la posición.
La tasa del préstamo puede variar según el mercado, el intermediario y la disponibilidad del título. Cuando aumenta la demanda para vender en corto una acción y existen pocas unidades disponibles para prestar, conseguir esos títulos puede encarecerse.
El costo se acumula mientras la posición continúa abierta y puede reducir la ganancia o profundizar la pérdida, a lo que se suman las comisiones de compraventa y los demás cargos establecidos por el broker.
También deben contemplarse los derechos económicos generados durante el préstamo. Si la empresa distribuye un dividendo mientras la posición permanece abierta, el vendedor en corto debe compensar al prestamista por el importe correspondiente. En BYMA, quien presta los valores conserva sus derechos económicos sobre dividendos, cupones, amortizaciones y otras distribuciones.
El margen agrega otra fuente de riesgo
El broker exige que la cuenta mantenga activos suficientes para respaldar la posición y actualiza esa relación de acuerdo con el precio de mercado. Si la acción sube, aumenta el importe necesario para recomprarla y el intermediario puede solicitar fondos o garantías adicionales.

Cuando el cliente no cubre esa exigencia, el broker puede cerrar la posición mediante la compra de las acciones, incluso si el momento resulta desfavorable.
Quiénes utilizan el short selling y con qué fin
Las ventas en corto forman parte de las estrategias de fondos de cobertura, administradores institucionales, operadores profesionales, creadores de mercado e inversores individuales habilitados para operar con margen.
La mecánica es la misma, aunque el propósito varía según el lugar que ocupe la posición dentro de una cartera.
En una estrategia especulativa, el operador vende en corto porque considera que una empresa está sobrevaluada, que sus resultados podrían deteriorarse o que determinada información negativa todavía no fue incorporada por completo al precio. Para obtener una ganancia, no alcanza con acertar la dirección del movimiento: la caída debe ser suficiente para compensar los costos y producirse antes de que mantener el préstamo absorba la diferencia esperada.
La venta en corto también puede utilizarse como cobertura
Un fondo con una cartera expuesta a un sector puede abrir una posición corta sobre una empresa o un instrumento relacionado para reducir el impacto de una caída general.
En ese caso, el resultado se evalúa junto con el resto de los activos, porque la ganancia de la posición corta puede compensar parcialmente las pérdidas de la cartera protegida.
Qué función cumple la venta en corto en el mercado
La venta en corto permite que los participantes con una evaluación negativa sobre una empresa intervengan en la formación del precio aunque no posean previamente sus acciones. Si esa posibilidad no existiera, podrían abstenerse de comprar o vender los títulos que ya tienen, pero tendrían menos herramientas para expresar activamente una visión bajista. Como consecuencia, parte de la información negativa podría tardar más en incorporarse a las cotizaciones.
Por esa razón, los reguladores relacionan esta operatoria con la liquidez y con una formación de precios más eficiente. Al reglamentarla en la Argentina, la CNV destacó ambas funciones, al mismo tiempo que estableció garantías, límites operativos y mecanismos de supervisión.
Cualquier venta en corto no mejora por sí sola el mercado
Un estudio publicado en The Journal of Finance, basado en 16.491 acciones de 30 países durante la crisis de 2007 a 2009, encontró que las restricciones deterioraron la liquidez y demoraron la incorporación de información a los precios. El trabajo tampoco halló que las prohibiciones hubieran sostenido de manera general las cotizaciones, salvo una posible excepción entre las acciones financieras estadounidenses.
Esa función convive con la necesidad de prevenir abusos y controlar el riesgo. Por eso, los mercados pueden exigir la localización previa de las acciones, garantías, identificación de las órdenes, límites por instrumento y procedimientos para resolver fallas de entrega o posiciones con respaldo insuficiente.
Qué es un short squeeze
Un short squeeze se produce cuando una acción con un volumen elevado de posiciones cortas comienza a subir y obliga o induce a numerosos vendedores a recomprar. Algunos lo hacen para limitar pérdidas y otros para responder a exigencias de margen. Esas compras agregan demanda sobre una cotización que ya está avanzando, impulsan nuevamente el precio y pueden forzar la salida de más operadores.
GameStop se convirtió en el ejemplo más conocido en enero de 2021. La compañía acumulaba un nivel extraordinariamente alto de posiciones cortas y su acción ganó una atención masiva entre inversores individuales en redes sociales. Cuando el precio comenzó a escalar, algunos grandes vendedores bajistas recompraron títulos y contribuyeron a la presión alcista.
El episodio, sin embargo, no puede explicarse únicamente por esas recompras. El informe elaborado por el personal de la SEC comprobó que el cierre de posiciones cortas coincidió con algunos períodos de fuertes subas, pero determinó que ese volumen representó una fracción pequeña del total de compras. Según el organismo, el entusiasmo alcista de los inversores sostuvo la apreciación durante varias semanas, por lo que el short squeeze formó parte de la dinámica sin haber sido el único ni el principal motor de todo el movimiento.
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