Las pymes ya explican cerca de un tercio del financiamiento canalizado por el mercado de capitales local. En junio captaron alrededor de $2,07 billones, equivalentes al 32%-33% de un volumen total estimado en torno a $6,3 billones. Esto muestra que las empresas recurren al mercado, ante todo, para obtener liquidez y financiar capital de trabajo, más que para encarar inversiones de gran envergadura.
Pero cada vez comienzan a mirar con mayor atención al mercado de capitales para administrar los excedentes transitorios de caja y obtener un rendimiento hasta que llegue el momento de afrontar salarios, impuestos, pagos a proveedores u otros compromisos. Especialistas del sector advierten que la tendencia crece en un escenario en el que las empresas necesitan mejorar su eficiencia y cuidar cada punto de rentabilidad.
El fenómeno no alcanza únicamente a compañías con grandes áreas financieras. También comienza a extenderse entre pequeñas y medianas empresas que, aun sin contar con una tesorería sofisticada, buscan evitar que el dinero destinado a gastos futuros quede inmovilizado en una cuenta bancaria.
“Es un fenómeno que está creciendo, sin lugar a duda, sobre todo en este contexto, donde algunas pymes tienen capacidad y un excedente en su operación diaria que deben aplicar a pagos futuros”, explicó el economista Federico Glustein.
Detrás de esta mayor participación aparece una combinación de factores. Por un lado, la necesidad de preservar el valor de los pesos y compensar, al menos en parte, la pérdida generada por la inflación. Por otro, la búsqueda de ingresos adicionales en un contexto de márgenes más ajustados, menor actividad y mayores dificultades operativas.
A eso se suma un mayor conocimiento financiero por parte de los dueños y administradores de las empresas. “Las pymes se están educando más, se están preparando y ya no tiene mucho sentido dejar la plata parada”, señaló Glustein.
Aunque los rendimientos obtenidos no siempre alcanzan para cubrir la inflación, pueden ayudar a reducir el costo de mantener liquidez y a cubrir necesidades puntuales de la operatoria cotidiana. “Por más de que sea bajo el monto que reciben, es una posibilidad de ir tapando los baches que se generan con la operación”, agregó.
Qué instrumentos eligen las pymes
Entre las alternativas más utilizadas aparecen las cauciones bursátiles. Se trata de colocaciones de corto plazo que permiten invertir los fondos durante pocos días y recuperar la liquidez antes de afrontar una obligación.
Según Glustein, las empresas recurren a cauciones a siete o 14 días, en especial durante las primeras semanas del mes, para hacer rendir el efectivo hasta que llegue el momento de cubrir los pagos de fin de mes.
“Las cauciones tienen un plazo de vencimiento corto y una liquidación rápida. Si bien la tasa puede quedar por debajo de la inflación, permiten estar mejor que si el dinero permaneciera en cero”, explicó el economista. Al momento de sus declaraciones, las tasas oscilaban entre el 27% y el 29%, según el plazo y la rueda.
Otra de las opciones son los fondos comunes de inversión money market, que ofrecen rescate inmediato o en plazos muy breves. Su principal ventaja es que permiten mantener disponible el dinero mientras generan un rendimiento, una característica central para empresas que necesitan contar con liquidez para atender pagos imprevistos.
“Los fondos money market tienen la ventaja de estar administrados, contar con beneficios impositivos en determinados casos y permitir la liquidación ante una necesidad, para evitar tener parado el efectivo”, sostuvo Glustein.
Cuando el excedente es mayor o la empresa puede extender el horizonte de inversión, también aparecen las letras. Estos instrumentos pueden ofrecer una tasa superior, aunque exigen prestar mayor atención a los plazos, la volatilidad y las necesidades futuras de caja.
Las ALyC ganan lugar en las decisiones financieras
Eduardo Goldman, de Alycbur, sostuvo que el avance de las pymes en el mercado de capitales forma parte de un proceso más amplio de profesionalización. La búsqueda no se limita a compensar pérdidas, sino que apunta a mejorar el resultado total de la compañía mediante una gestión más eficiente de sus recursos financieros.
“Las pymes y las ALyC intentan que las empresas se vayan sofisticando y aprendan a colocar de la mejor manera posible sus fondos excedentes”, afirmó Goldman.
Según explicó, en un contexto en el que las empresas deben ser mucho más eficientes, la rentabilidad ya no depende únicamente del producto que fabrican, compran o venden. También intervienen el manejo de la liquidez, el costo del financiamiento y el rendimiento que obtienen por sus saldos disponibles.
“Una empresa tiene que buscar eficiencia financiera, y eso contribuye al resultado. El margen no se compone solamente del producto que produce o comercializa”, remarcó.
En ese proceso, las ALyC adquieren una mayor participación en el acompañamiento de las pymes, tanto para administrar excedentes como para acceder al crédito. Goldman destacó el crecimiento de la industria de fondos comunes de inversión y de herramientas como el pagaré bursátil y la factura de crédito electrónica.
Estas alternativas permiten que las empresas adopten distintas estrategias según su situación. Una pyme puede contar con superávit de caja en determinados momentos e invertirlo en instrumentos de corto plazo, pero también necesitar financiamiento en otra etapa del mes o del ciclo productivo.
“Pueden convivir las dos situaciones en distintos momentos, según el rubro y la realidad de cada compañía”, indicó Goldman.
La administración financiera también puede mejorar las condiciones comerciales. Un menor costo de fondeo o un rendimiento adicional sobre los excedentes puede darle a la empresa margen para ofrecer mejores precios, plazos de pago más extensos o financiación a sus clientes.
El desafío consiste en adecuar cada instrumento a los vencimientos y necesidades de la compañía. Las cauciones y los money market ofrecen mayor liquidez, mientras que las letras pueden exigir plazos más largos. Los pagarés bursátiles y las facturas de crédito electrónica, en cambio, funcionan como herramientas de financiamiento.
Más que una apuesta especulativa, la tendencia refleja un cambio en la administración cotidiana de las pymes. En un contexto exigente, dejar los pesos inmovilizados también tiene un costo y el mercado de capitales comienza a convertirse en una herramienta para proteger la caja, financiarse y mejorar los márgenes.
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