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Mientras gran parte de la industria textil atraviesa cierres, suspensiones y concursos preventivos, la marca de toallas Franco Valente transita el escenario en otra dirección.

Tras completar una inversión cercana a u$s 3 millones para modernizar sus plantas, este año crece alrededor de 20% en ventas y asegura que está ganando participación de mercado, aun con un consumo debilitado y mayor presión de productos importados.

La apuesta, sin embargo, no fue tomada en este contexto. El proceso comenzó varios años atrás, cuando sus dueños viajaron a Turquía e Italia para estudiar tecnologías de fabricación y decidieron renovar por completo el esquema productivo. La inversión permitió llevar la capacidad desde unos 30.000 kilos mensuales de toallas hasta un máximo de 200.000 kilos.

Ese salto dejó a la compañía con una estructura mucho más grande justo cuando el mercado empezó a deteriorarse. Pero, según la empresa, terminó convirtiéndose también en una ventaja para enfrentar la coyuntura.

“Las inversiones fuertes se hicieron cuatro o cinco años atrás. Después empezaron la crisis y la apertura de la importación”, explicó Marcelo Olivero, director industrial de Rizo SA, la empresa dueña de Franco Valente.

La apertura pegó primero

El ingreso de productos importados más baratos tuvo un impacto inicial sobre el negocio, especialmente por la presión sobre precios y por el atractivo que generaron las alternativas de menor valor en plataformas de venta online. Sin embargo, Olivero asegura que la compañía logró recuperar terreno y que este año las ventas crecen alrededor de 20% frente a 2025.

Con el correr de los meses, sin embargo, la tendencia empezó a revertirse. La empresa atribuye parte de esa recuperación a una mayor diferenciación por calidad frente a buena parte de la oferta importada de menor precio.

Franco Valente crece en medio de la crisis del sector textil
Franco Valente crece en medio de la crisis del sector textil

“En general los importadores atacan el producto masivo, porque tienen que hacer rotar el inventario”, señaló Olivero. Según su lectura, el segmento de Franco Valente quedó algo más protegido por una propuesta de mayor calidad y por características como absorción, suavidad y durabilidad.

La apertura, de todos modos, obligó a ajustar. La empresa reconoce que redujo márgenes para evitar trasladar a precios todos los aumentos de costos. La estrategia pasó por ganar eficiencia, revisar compras y producir con mayor automatización.

“No nos va bárbaro”, resumió Olivero, al tiempo que destacó: “Tenemos las herramientas para competir en un entorno hostil”.

Crecer cuando el sector se achica

El desempeño contrasta con un escenario mucho más complejo para la industria textil. En los últimos meses se multiplicaron los casos de empresas que redujeron producción, suspendieron personal, cerraron plantas o ingresaron en concurso preventivo, en un contexto marcado por la caída del consumo y el aumento de las importaciones.

Franco Valente, en cambio, avanza con una estrategia comercial más agresiva en el interior del país, donde detecta menor oferta que en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

La marca asegura que el segmento en el que trabajan le permitió hacer frente a la apertura de las importaciones
La marca asegura que el segmento en el que trabajan le permitió hacer frente a la apertura de las importaciones

La compañía todavía está lejos de utilizar toda la capacidad que incorporó con la modernización de sus plantas. Ese margen ocioso es, justamente, parte de la apuesta: si el consumo vuelve a crecer, ya cuenta con capacidad instalada para aumentar fuerte la producción sin tener que encarar una nueva inversión de magnitud.

“Estamos ganando participación en el mercado. Creo que cuando esto se estabilice más, la empresa va a explotar. Estamos preparados”, afirmó Olivero.

La empresa cuenta con dos plantas industriales en San Martín y un centro de distribución en Barracas. Hoy tiene 832 clientes activos en todo el país y abastece a distribuidores, comercios, hoteles y empresas.