Los préstamos con tarjeta al sector privado, que habían alcanzado los $ 26 billones el 30 de junio, cayeron a $ 23 billones el 24 de julio, último dato disponible en la web del Banco Central.
La baja corresponde a lo que están haciendo los bancos por los altos niveles de morosidad. Por un lado, bajan los límites para poder tarjetear a quienes pagan más de una vez seguida el mínimo de la tarjeta, o a quienes tienen deudas con otros bancos.
Por el otro lado, a quienes acceden a un plan de refinanciación a largo plazo y a tasas bajas, les cortan la tarjeta hasta que se pongan al día con esa deuda.
Chau tarjeteo
Lo cierto es que la baja en el stock de préstamos con tarjetas es algo que están viendo en el sector financiero: “Es porque se reducen los límites en los que tienen problemas de pago y por las refinanciaciones de saldos impagos de tarjetas en préstamos personales”, explica el ex director del BCRA, Pablo Curat.
“Además, los clientes que caen en mora pierden su límite de crédito en la tarjeta”, agrega Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.
Desde la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia se encargaron de llevar a cabo una radiografía sobre la morosidad.
Radiografía
Asimismo, revelan que el aumento de la irregularidad de cartera en entidades financieras y no financieras responde a un problema macro. Prueba de ello es lo generalizado y amplio del asunto.
“Por caso, la morosidad se incrementó en absolutamente todas las provincias del país, tanto aquellas donde creció la producción como en las que cayó”.
“En el mismo sentido, los impagos aumentaron en todos los grupos etarios: 6 puntos entre los mayores de 65 años y casi 15 puntos entre los menores de 25 para el período entre noviembre 2023 y mayo de 2026”.
Deudores
El fenómeno generalizado no solo se extiende entre tipos de deudor, sino que también alcanza a los distintos acreedores.
Medida como porcentaje del total prestado, la mora de personas humanas se quintuplicó en los bancos en los últimos dos años y medio (de 3 a 15%), se cuadruplicó en las fintech (de 5,7% a 24,5%) y se multiplicó por 3,5 en tarjetas de consumo y retail (de 10,5% a 36,4%).
Por su parte, las financieras tradicionales y otros acreedores no bancarios se multiplicaron por 2,5, pasando de 17,5% a casi 43%.
El único caso de “niveles moderados” continúan siendo las terminales automotrices (2,9% a fines de 2023 y 4,2% a mediados de 2026), donde las garantías prendarias atenúan el impago, que de todos modos se multiplicó por 1,5 en el período.
Faltan ingresos
“La insuficiencia de ingresos, sea por caída del poder adquisitivo, destrucción de puestos de trabajo o incremento de los gastos fijos por encima del promedio es el principal factor explicativo de esta dinámica”, advierten los economistas del Bapro.
Considerando que en la actualidad más de 7 millones de personas presentan atrasos, 4 millones “cayeron” en este estado en los últimos dos años. De estos, 3 de cada 4 ya tenían créditos abiertos en el primer semestre de 2024, en tanto que 1 solo ingresó al sistema en el período.
De los “nuevos irregulares”, 1 millón de personas que no incrementaron su deuda pasaron de estar al día a mediados de 2024 a presentar atrasos en la actualidad.
Falta de pago
Dicho de otra manera, no dejaron de pagar por un aumento de los compromisos, que se mantuvieron estables, sino por una caída de los ingresos o, mejor dicho, de la capacidad de pago.
En simultáneo, 850.000 personas que incrementaron su deuda menos de 100% en términos reales también cayeron en situación irregular en los últimos dos años.
Con estos números, casi 2 de cada 3 personas que tenían deudas al día a mediados de 2024 y están en mora en la actualidad, no tuvieron un aumento “descomunal” de sus obligaciones, es decir, no por encima de la media del sistema.
Contraste
En contraste, 1,2 millones de personas que pasaron de “cumplir” a “incumplir” sí incrementaron sensiblemente su stock de deuda, y en estos casos (poco más de un tercio del total) las mayores obligaciones pueden explicar parte del deterioro de su situación crediticia.
“El salto de la mora se explicó más por problemas de ingresos que por incrementos de las cuotas”, concluyen desde la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
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