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El presidente de la Fed remarcó que seguirá dando la batalla contra la inflación, por lo que el mercado interpretó dicho comentario como una señal para subir la tasa. Las probabilidades de suba en septiembre de tasa crecieron respecto de las chances previas.

Cuál es el impacto en los activos argentinos y a que variables presta atención el inversor local.

Atención a Jackson Hole

El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, expresó el viernes su preocupación por la elevada inflación durante el simposio anual de la Reserva Federal en Jackson Hole, Wyoming,

En dicha conferencia insinuó que las tasas de interés podrían tener que subir si no se logran mayores avances en la reducción de las presiones inflacionarias.

Warsh evitó comprometerse con una orientación futura de la política monetaria de la Reserva Federal.

Sin embargo, reconoció que la inflación está en alza, afirmando que “si bien los datos de inflación de este verano fueron mejores de lo esperado, no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente”.

Además, agregó que “debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se está acercando a nuestro objetivo, de forma clara y a la velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer. Ese es nuestro trabajo, nuestro mandato y nuestra responsabilidad”.

El mercado reaccionó inmediatamente al discurso al interpretar como una posible suba de tasas de la Fed hacia adelante.

Es decir, el discurso de Kevin Warsh en el simposio anual del banco central en Jackson Hole, Wyoming, ha modificado las perspectivas de los inversores sobre una subida de tipos en septiembre.

Según la herramienta FedWatch del CME Group, los operadores también elevaron la probabilidad de una subida de tipos en la reunión de política monetaria de septiembre al 55,7%, unos 20 puntos porcentuales más que el día anterior.

Antes de la conferencia de Warsh, las probabilidades de que el banco central mantuviera los tipos sin cambios en septiembre eran de casi el 70%.

En Polymarket, los especuladores indicaron un 49% de probabilidades de que la Reserva Federal suba los tipos.

La decisión de la Reserva Federal sobre los tipos de interés se tomará el 16 de septiembre.

Rodrigo Benítez, economista jefe de MegaQM, indicó que el mercado volvió a pricear subas de tasas hacia octubre y abril de 2027.

“La Fed sigue incómoda con una inflación por encima de la meta y las minutas mostraron mayor preocupación dentro del Comité. Los datos de actividad no muestran una recesión clara, por lo que el mercado redujo la expectativa de pausa prolongada”, indicó.

Tasas al alza e impacto local

En respuesta a los comentarios del presidente de la Fed, los rendimientos a corto plazo subieron, y el rendimiento del bono del Tesoro a dos años, que sigue de cerca las decisiones de la Reserva Federal sobre las tasas a corto plazo, alcanzó su nivel más alto desde finales de julio.

Toda la curva de bonos soberanos de EEUU se desplazó al alza.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro a corto plazo se dispararon, mientras que los de largo plazo bajaron ligeramente, después de que el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, declarara en un discurso en Jackson Hole, Wyoming, que el banco central aún tiene trabajo por hacer para controlar la inflación.

El rendimiento del bono del Tesoro a 2 años, que es sensible a las expectativas de política monetaria, subió más de 10 puntos básicos, hasta el 4,337%.

El rendimiento del bono a 30 años, un indicador clave de los costos de endeudamiento a largo plazo que ha aumentado considerablemente en las últimas semanas, subió más de 1 punto básico, hasta el 5,204%.

El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, de referencia, subió más de 4 puntos básicos, hasta el 4,72%. Un punto básico equivale al 0,01%. Los precios de los bonos se mueven inversamente a sus rendimientos.

Así, los rendimientos se ubican cerca de sus máximos del año y con los tramos mas largos en sus valores mas elevados en más de 15 años.

El reciente empinamiento de la curva de rendimientos de Estados Unidos representa un viento de frente para los bonos soberanos argentinos en dólares.

Dado que la tasa exigida a la deuda argentina se construye a partir de la tasa libre de riesgo estadounidense más el spread soberano, una suba de los Treasuries eleva automáticamente el rendimiento requerido a los bonos locales y presiona a la baja sus precios, especialmente en aquellos de mayor duration.

El movimiento también eleva la vara para que Argentina pueda seguir comprimiendo el riesgo país y recuperar plenamente el acceso al mercado internacional de deuda.

Con tasas estadounidenses más elevadas, el spread argentino necesita caer todavía más para compensar el aumento de la tasa base y permitir una apreciación adicional de los bonos.

En este escenario, una eventual mejora de los activos argentinos dependerá cada vez más de factores domésticos —como la acumulación de reservas, la situación fiscal y la percepción sobre la capacidad de pago— que permitan una compresión del riesgo país suficientemente fuerte como para contrarrestar el deterioro de las condiciones financieras internacionales.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, alerta que la presión al alza de las tasas globales sigue jugando en contra de la deuda local.

“El Riesgo País se aleja de los 400 puntos de hace semanas atrás”, detalló Franco.

En cuanto a los drivers que moverán los activos locales, Franco resalta que, además de las tasas internacionales, los términos del intercambio y la dinámica del BCRA en el MULC, factores que incidan en el humor social como aquellas vinculadas a empleo y salario real irán ganando en importancia relativa para los inversores a medida que se acerque el ciclo electoral 2027.

Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, también remarca la importancia del factor local a la hora de explicar los movimientos de la deuda local.

“El trade de normalización en Globales estará condicionado por la dinámica de los indicadores de confianza y aprobación”, dijo Yarde Buller.

Mirando al dólar

Para el mercado cambiario argentino, el aumento de las tasas de largo plazo en Estados Unidos también puede convertirse en un factor de presión, aunque su efecto sobre el dólar es menos directo que sobre los bonos.

Un mayor rendimiento de los Treasuries eleva el retorno ofrecido por los activos considerados más seguros y, en consecuencia, puede restarle atractivo a las inversiones en mercados emergentes.

Si este escenario viene acompañado de una mayor aversión global al riesgo, podría favorecer una salida de capitales hacia activos de mayor calidad y aumentar la demanda de cobertura en dólares.

De hecho, el reciente incremento de los rendimientos internacionales ya comenzó a generar tensiones sobre distintas monedas emergentes.

De todos modos, la dinámica del dólar en Argentina seguirá estando determinada principalmente por variables locales.

La oferta de divisas, la capacidad del BCRA para acumular reservas, el nivel de las tasas reales en pesos y la demanda privada de cobertura continuarán siendo factores centrales para explicar el comportamiento del mercado cambiario.

Por lo tanto, una suba de las tasas estadounidenses no necesariamente se traduce en un aumento inmediato del dólar en Argentina, pero sí vuelve menos favorable el escenario financiero internacional y puede reducir el atractivo del carry trade.

Si los inversores perciben un mayor riesgo y demandan retornos superiores para mantenerse posicionados en activos argentinos, también aumenta el incentivo para reducir exposición en pesos y dolarizar las carteras.

En ese contexto, tasas internacionales más altas representan un viento de frente adicional para el peso, especialmente si coinciden con un deterioro de las condiciones financieras globales.

Los analistas de Max Capital consideran que el efecto en promedio para Argentina es sutil, y debería favorecer a las monedas y los bonos, pero muy en el margen.

“Para argentina el 20% a 30% de su variación es por factores globales, comparado con por ejemplo el peso mexicano, donde es 70%. Además, un cambio chico en la tasa, dado que el cambio en la tasa terminal esperada ha sido muy chico, en todo caso postergando potenciales subas”, indicaron.

En cambio, para los bonos, desde Max Capital entienden que las tasas largas son más importantes.

“Para los bonos es más relevante el impacto del cambio en la aversión al riesgo y el apetito por tomar riesgo, y eso ha sido leve pero positivo en estos días, generando contracciones de spreads de unos 5pb en promedio. Un efecto pequeño”, dijeron.

El mercado observa factores locales

Si bien las condiciones externas son importantes para los activos financieros locales, el mercado pone especial atención a las variables domesticas.

En medio del ajuste de los bonos, se evidencia un desplazamiento alcista en la misma.

Si bien la curva de bonos soberanos en dólares mantiene una pendiente positiva, lo cual refleja una señal de confianza, el desplazamiento al alza indica cierto deterioro en las expectativas de los bonistas.

De esta manera, con la caída de los bonos, la curva ahora vuelve a operar en niveles cercanos al 10% o superior.

Entre los Globales bajo Ley NY, los bonos más cortos muestran tasas de 8,3% para el GD29 y 8,7% para el GD30.

A medida que aumenta la duration, el rendimiento se acerca al doble dígito ya que el GD38 rinde 9,9%, mientras que GD35, GD41 y GD46 se ubican alrededor del 10% anual. Así, la curva refleja una prima de aproximadamente 170 puntos básicos entre el tramo corto y el largo.

Luego, dentro de la curva de Ley Local opera claramente por encima, reflejando un mayor rendimiento exigido por el mercado.

Los Bonares cortos AO27, AO28, AL29 y AL30 rinden entre 8,2% y 11,4%, mientras que en los vencimientos más largos las tasas se mantienen por encima del 11% y en la que el AO29 y AE38 rinden cerca de 11,5%, y el AL35 y AL41 alrededor de 11,2% a 11,3%.

El mercado de bonos muestra una mayor caída en aquellos títulos con mayor vencimiento, por lo que los inversores comienzan a incorporar cada vez más los riesgos electorales.

Los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI), advierten que, si bien el contexto global luce más desafiante, los factores idiosincráticos hicieron que los Globales vuelvan a amplificar el movimiento de sus pares emergentes, profundizando las pérdidas frente al índice de deuda emergente.

Según detallaron desde PPI, los seguros de default argentino muestran que las probabilidades acumuladas de incumplimiento a cuatro y diez años (post-Milei) aumentaron 400 y 510 puntos básicos, respectivamente, desde comienzos de mes.

“Esto refleja que el deterioro en la percepción de riesgo se concentró principalmente en horizontes más largos, donde el mercado incorpora una mayor incertidumbre sobre la capacidad de sostener la historia de crédito en el tiempo”, dijeron.

Tomando desde los máximos, toda la curva muestra caídas significativas.

El Global 35 muestra una merma de más del 6% desde los máximos recientes, mientras que el Global 2038 pierde 5,5%.

En el tramo largo de la curva, las pérdidas son de 6,5% en el Global 2041 y de 7,6% en el Global 2046.

Con estos niveles de baja, el mercado evalúa posibles puntos de entrada en los bonos.

La tasa forward implícita entre el AO27 y el AO28 trepó desde alrededor del 12,2% a comienzos de agosto hasta el 15% actual, alcanzando su nivel más elevado de los últimos meses.

El movimiento implica que el mercado volvió a encarecer con fuerza el costo de financiamiento del Tesoro hacia 2028, exigiendo una compensación considerablemente mayor para prestar dólares a plazos que exceden el mandato actual.

Facundo Barrera, socio de Fincoach, remarcó que existen factores locales que afectan a la dinámica de la curva en dólares.

“Durante el último mes, los bonos soberanos argentinos mostraron rendimientos negativos, a contracorriente de las leves subas registradas en otros créditos comparables de mercados emergentes como Pakistán, Ecuador o Egipto. Esta brecha confirma que la reciente corrección responde principalmente a factores idiosincrásicos locales antes que a un deterioro del contexto externo”, dijo.

Bajo este panorama, y desde el lado de las inversiones, Barrera considera que los bonos locales están en un atractivo punto de entrada para perfiles agresivos.

“Los pilares macroeconómicos de fondo se mantienen: el proceso de desinflación continúa afianzándose, el compromiso con la acumulación de reservas sigue firme y el esquema financiero presentado disipa incertidumbres respecto al pago de los compromisos en moneda dura. Destacamos valor en los títulos del tramo medio y largo, como el AL35 y el AL41, los cuales ofrecen TIRs muy atractivas en torno al 10,5%”, afirmó.

Finalmente, Diego Chemeides, economista jefe de Banco Galicia, coincidió en que detrás de la performance negativa de los bonos soberanos locales existe un factor “idiosincrático”.

“La lectura dominante del mercado sigue siendo la preocupación por una recuperación en forma de letra K, con los sectores intensivos en empleo rezagados y la consecuente erosión en los índices de aprobación del gobierno. Ya desde hace semanas, con el riesgo país en mínimos de la era Milei, advertíamos que el mercado no estaba prestando suficiente atención a una serie de datos de actividad e imagen que invitaban a la cautela”, dijeron.