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Durante los últimos años, las denominadas “Siete Magníficas” se convirtieron en las grandes protagonistas de Wall Street. Empresas como Nvidia, Microsoft, Apple, Amazon, Alphabet, Meta y Tesla lideraron gran parte de las ganancias del mercado impulsadas por el desarrollo de la inteligencia artificial, la nube y la digitalización de la economía.

Incluso este año, el grupo continúa mostrando un fuerte crecimiento en sus resultados. Según estimaciones de Morgan Stanley, estas compañías cerrarían 2026 con un aumento de ganancias del 34%, muy por encima del 13% proyectado para el resto de las empresas que integran el S&P 500.

Sin embargo, detrás de la euforia tecnológica apareció una sorpresa que pocos anticipaban. Coca-Cola, una empresa históricamente identificada con la estabilidad y el consumo masivo, logró superar ampliamente el rendimiento de las gigantes tecnológicas y se transformó en una de las inversiones más rentables del mercado estadounidense en lo que va del año.

Con una suba cercana al 31% en lo que va de este año, la fabricante de bebidas no solo dejó atrás a cada una de las integrantes de las Siete Magníficas, sino que también aventajó a varias de ellas por más de 20 puntos porcentuales.

Cómo rindieron las Siete Magníficas en 2026

Según datos de AlphaSpace, de Yahoo Finance, al 25 de agosto, el desempeño de las principales tecnológicas de Wall Street fue dispar. Mientras algunas lograron sostener ganancias en lo que va del año, otras acumularon fuertes caídas, en un escenario que muestra que ya no todas las grandes compañías avanzan al mismo ritmo.

Entre las que lograron avanzar se destacan Apple, con una suba del 14,2%; Amazon, con un rendimiento del 13,5%; Nvidia, con un incremento del 11,8%; y Alphabet, que ganó un 9,81%.

Más rezagadas quedaron Microsoft, que apenas avanzó un 0,76%, mientras que Meta y Tesla registraron caídas del 15,3% y 22,4%, respectivamente.

Aun así, las perspectivas de crecimiento para el sector continúan siendo positivas gracias al desarrollo de la inteligencia artificial, la expansión de los centros de datos y el incremento de las inversiones en infraestructura tecnológica.

La acción que les ganó a todas: por qué Coca-Cola subió 31%

La gran ganadora de 2026 fue Coca-Cola (KO), cuya acción acumula un rendimiento cercano al 31%, según los datos de AlphaSpace.

El desempeño resulta particularmente llamativo porque se trata de una compañía considerada defensiva, es decir, una acción que históricamente suele mostrar menor volatilidad y un crecimiento más estable que las empresas tecnológicas.

Detrás de este comportamiento aparecen tanto factores financieros como resultados concretos del negocio.

Durante el segundo trimestre de 2026, la compañía reportó un crecimiento del 5% en el volumen global de unidades vendidas. Además, los ingresos netos aumentaron un 7% hasta alcanzar los u$s 13.400 millones, mientras que los ingresos operativos avanzaron un 9%.

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Las ganancias por acción (EPS) crecieron un 16% interanual hasta los u$s 1,03 y el margen operativo mejoró desde el 34,1% al 34,9%.

La empresa también ganó participación de mercado dentro de la categoría de bebidas no alcohólicas listas para consumir y generó un flujo de caja operativo de u$s 7.500 millones y u$s 6.900 millones de flujo de caja libre en lo que va del año

Uno de los motores más importantes del crecimiento fue el Mundial de fútbol. La compañía informó que la actividad relacionada con el evento contribuyó a que la marca Coca-Cola registrara un crecimiento del volumen del 5%, el más elevado de los últimos 17 años, excluyendo el rebote posterior a la pandemia.

A esto se suma que el consenso de mercado continúa siendo favorable. Actualmente, los analistas mantienen una recomendación de compra para la acción y no registran sugerencias de venta, mientras que el precio objetivo promedio a 12 meses se ubica en torno a los u$s 94,27.

Por qué las Siete Magníficas empezaron a perder brillo

La explicación detrás del avance de Coca-Cola no está únicamente en sus resultados, sino también en un cambio de tendencia dentro del mercado.

Durante los últimos años, una enorme cantidad de capital se dirigió hacia las compañías vinculadas a la inteligencia artificial. El temor de quedar afuera de una de las tendencias de inversión más importantes de la década impulsó un fenómeno conocido como FOMO, que favoreció especialmente a las grandes tecnológicas.

Sin embargo, en los últimos meses comenzó a observarse una mayor selectividad por parte de los inversores. Parte de esos flujos empezó a buscar compañías con negocios más previsibles, flujos de caja sólidos y menor volatilidad.

Nahuel Bernués, asesor financiero y fundador de Quaestus Advisory, considera que la tecnología sigue teniendo un enorme potencial, aunque advierte que ya no alcanza con comprar el grupo completo de las Siete Magníficas.

“La potencia de estos negocios sigue intacta y la IA es una transformación real, no una moda pasajera. Lo que cambió es que dejó de alcanzar con comprar el bloque de las grandes tecnológicas”, explicó.

Según el especialista, muchos inversores ingresaron a estas acciones únicamente por el impulso alcista que mostraban sus cotizaciones y no por un análisis profundo de los negocios.

Además, advirtió que la concentración excesiva en las grandes tecnológicas puede implicar riesgos importantes para las carteras.

“Las siete dependen del mismo motor: el ciclo de inversión en inteligencia artificial. Si ese tema se frena, caen todas juntas, y tener siete acciones distintas no te protege de nada porque, en el fondo, es una sola apuesta repetida siete veces”, sostuvo.

Frente a este escenario, el especialista recomienda construir carteras más diversificadas mediante una estrategia “core-satélite”, combinando índices globales, renta fija y sectores como salud, financieras e industriales con posiciones de mayor convicción en tecnología.