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Fondos, bonos, obligaciones negociables y ETF forman parte de una cartera diseñada para inversores con menor tolerancia al riesgo, que logra obtener un rendimiento parecido al S&P 500, pero con una estrategia diferente.

A la hora de invertir, cuánto rindió una cartera es apenas una parte de la cuenta. La otra es cuánto riesgo fue necesario asumir para obtener ese resultado y, especialmente, cuánto está dispuesto a tolerar el inversor si el mercado se mueve en sentido contrario.

Esa diferencia aparece con claridad al comparar dos estrategias que durante los últimos 12 meses terminaron prácticamente en el mismo lugar.

Un informe de IOL Inversiones muestra que su portfolio conservador/moderado acumuló un rendimiento de 19,4% en dólares durante ese período y señala que logró superar al S&P 500.

La particularidad está en cómo se obtuvo ese resultado. Mientras el índice estadounidense está compuesto íntegramente por acciones, la cartera sugerida por la firma tiene sólo 40% de renta variable y destina el restante 60% a renta fija.

Si el resultado terminó siendo parecido, ¿no hubiera sido más sencillo comprar un único ETF que replique al S&P 500? La respuesta es menos obvia.

Por qué no es lo mismo una cartera diversificada que invertir en el S&P 500

Comprar un ETF que replica al S&P 500 permite, mediante un único instrumento, exponerse a cientos de las principales compañías estadounidenses.

Es una inversión ampliamente diversificada dentro del universo accionario de Estados Unidos, pero continúa siendo una cartera de renta variable. Si las acciones estadounidenses atraviesan una corrección, toda la inversión permanece expuesta a ese mercado.

La estrategia moderada busca algo diferente y es la diversificar también entre clases de activos.

Que ambos hayan obtenido rendimientos similares durante los últimos 12 meses no significa que sean inversiones equivalentes ni permite anticipar que volverán a comportarse igual.

En un período de fuerte suba de las acciones estadounidenses, una cartera 100% expuesta al S&P 500 podría sacar ventaja.

Ante una caída, en cambio, la combinación con renta fija busca reducir la dependencia de ese mercado.

Hay, sin embargo, una precaución importante: el informe no publica indicadores de volatilidad, máximo drawdown o retorno ajustado por riesgo.

Por eso, no se puede afirmar a partir de estos datos que la cartera moderada efectivamente haya sufrido menores oscilaciones durante esos 12 meses. Sí puede decirse que está construida con una exposición mucho menor a renta variable.

Dónde invierte cada u$s 100 el portfolio moderado

La cartera sugerida para septiembre distribuye cada u$s 100 de la siguiente manera:

PesoInstrumentoTipo
30%IOL Dólar Ahorro PlusRenta fija – FCI en dólares
10%AO27
– Bonar 2027
Renta fija – bono soberano
10%IOL Cash ManagementRenta fija – FCI
10%SPY
– SPDR S&P 500 ETF
Renta variable – ETF
10%XLP
– Consumer Staples Select Sector SPDR ETF
Renta variable – ETF
5%TTCDO
– ON Tecpetrol
Renta fija – obligación negociable
5%YM390
– ON YPF
Renta fija – obligación negociable
5%RSP
– Invesco S&P 500 Equal Weight ETF
Renta variable – ETF
5%IEUR
– iShares Core MSCI Europe ETF
Renta variable – ETF
5%XLU
– Utilities Select Sector SPDR ETF
Renta variable – ETF
5%BRKB
– Berkshire Hathaway
Renta variable – acción

Para septiembre, la modificación informada por IOL fue la incorporación de RSP, el ETF que replica al S&P 500 otorgando el mismo peso relativo a sus componentes en lugar de ponderarlos según capitalización bursátil.

El 60% de renta fija: no todo está puesto en bonos argentinos

La mayor diferencia respecto de una inversión directa en acciones aparece en los u$s 60 de cada u$s 100 destinados a renta fija.

La posición individual más grande de toda la cartera es IOL Dólar Ahorro Plus, con 30%.

A eso se suman 10% de AO27, 10% de IOL Cash Management y dos obligaciones negociables corporativas, de Tecpetrol y YPF, con 5% cada una.

Esto también marca una diferencia frente al portfolio agresivo de la misma firma. Allí, la renta fija representa 40% y está concentrada en títulos soberanos argentinos. En el moderado, en cambio, se distribuye entre fondos, deuda soberana y obligaciones negociables corporativas.

Renta fija tampoco significa ausencia de riesgo. Un bono soberano, una ON o un fondo pueden sufrir variaciones de precio y tienen riesgos diferentes.

La categoría describe principalmente la naturaleza del instrumento y de sus flujos, no una garantía de conservación del capital.

Incluso el 40% en acciones busca diversificar el riesgo

La parte variable también tiene una composición particular. Un 10% está colocado en SPY, que replica al S&P 500, y otro 10% en XLP, un ETF concentrado en compañías estadounidenses de consumo básico.

Luego aparecen posiciones de 5%. RSP aporta nuevamente exposición al S&P 500, pero con una ponderación diferente; IEUR incorpora acciones europeas; XLU se concentra en empresas estadounidenses de servicios públicos; y Berkshire Hathaway completa la cartera.

La lógica es distinta a concentrar ese 40% en unas pocas compañías tecnológicas con alto potencial de crecimiento.

Consumo básico y utilities suelen utilizarse para incorporar sectores menos ligados al ciclo que otras ramas del mercado, mientras Europa agrega diversificación geográfica.

Rendir lo mismo no significa haber hecho la misma inversión

El resultado de los últimos 12 meses deja una enseñanza que va más allá de esta cartera.

Una estrategia puede terminar rindiendo prácticamente lo mismo que otra y, sin embargo, estar construida para asumir exposiciones completamente diferentes.

En este caso, IOL informa un retorno de 19,4% en dólares para su estrategia conservadora/moderada, mientras la cartera actual mantiene 60% en renta fija y 40% en renta variable.

El rendimiento pasado tampoco garantiza que esa relación se mantenga. Si las acciones estadounidenses vuelven a tener un año excepcional, el S&P 500 puede sacar una diferencia importante.

Si atraviesan una corrección, la diversificación entre distintos activos busca evitar que toda la cartera dependa del mismo movimiento.