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La mora se convirtió durante los últimos meses en uno de los principales temas de análisis del sistema financiero argentino.
El deterioro que comenzó por las familias, y se hizo especialmente visible en tarjetas y préstamos personales, terminó obligando a bancos y otros prestamistas a revisar cuánto y a quién financiar.
Eso ralentizó la evolución de las acciones de los bancos en el primer semestre de 2006. Pero, ahora, para los inversores empieza a aparecer una señal diferente.
No porque la morosidad haya desaparecido ni porque las familias hayan recuperado súbitamente su capacidad de pago, sino porque algunos balances comienzan a mostrar que el impacto sobre las entidades podría estar estabilizándose.
Un informe reciente de IOL Inversiones sostiene una “visión constructiva” sobre el sector bancario después de la presentación de balances que mostraron mejoras operativas en rentabilidad y, particularmente, una “estabilización de los cargos por morosidad”.
Galicia y BBVA: qué señal está mirando el mercado
El análisis de IOL menciona específicamente a Galicia (GGAL) y BBVA Argentina (BBAR) y considera que sus balances fueron sólidos, con mejoras operativas en rentabilidad y una estabilización de los cargos vinculados con la morosidad.
La señal aparece después de un deterioro muy importante del crédito.
Un informe publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado a partir de información del BCRA y de la Central de Deudores (CENDEU), calculó que en junio la irregularidad de las familias con los bancos había llegado a 12,8%, después de incrementarse durante 20 meses consecutivos. Para las empresas, en cambio, se ubicaba en 3,5%.
Son fotografías del crédito de los clientes y no deben confundirse con los cargos por morosidad que aparecen en los balances de cada entidad. Pero ayudan a dimensionar el problema que los bancos tuvieron que empezar a administrar.
Los bancos cerraron el grifo del crédito
La respuesta de las entidades comenzó a aparecer del otro lado del mostrador.
CEPA detectó que entre febrero de 2024 y junio de 2026 la cantidad total de personas con deuda exclusivamente bancaria cayó en 1,09 millones, un 12%, mientras que aumentaron tanto los usuarios como los morosos en otros canales de financiamiento.
Su interpretación es que los bancos buscaron “achicar su cartera de clientes” mientras parte de quienes permanecían dentro del sistema pasó a mora. El fenómeno se profundizó con el deterioro de la calidad de la cartera.
En junio había $ 3,90 billones de deuda familiar en Situación 2 —seguimiento especial— entre bancos y billeteras, de los cuales 82,8% correspondía a bancos. Todavía no es mora efectiva, pero constituye una alerta sobre créditos que pueden deteriorarse.
Al mismo tiempo, el sistema acumulaba $6,73 billones en Situación 4, considerada de alto riesgo, de los cuales $5,16 billones estaban en bancos.
El diagnóstico del CEPA es que, frente a ese deterioro, las entidades “endurecieron las condiciones de otorgamiento” y redujeron la cantidad de deudores en situación normal.
Por qué una estabilización puede importar para las acciones
Para un banco, un crédito que empieza a tener problemas no implica solamente la posibilidad de cobrarlo tarde o no cobrarlo.
El deterioro de una cartera obliga a reconocer el mayor riesgo y puede demandar provisiones que terminan afectando el resultado. Por eso, para el mercado no importa únicamente observar cuántos clientes están en mora, sino también determinar si el costo de ese proceso continúa aumentando en los balances.
IOL dice que sen combinan mejoras operativas en rentabilidad con una estabilización de los cargos por morosidad para sostener una mirada constructiva sobre Galicia y BBVA.
Los últimos datos disponibles continúan mostrando niveles elevados de irregularidad y una parte considerable de la deuda ya migró hacia categorías de mayor riesgo. Incluso en junio, mientras los bancos reducían exposición en algunos segmentos, los saldos crecían en categorías problemáticas.
La novedad bursátil es más acotada. Después de meses en los que la pregunta era cuánto más podía deteriorarse el crédito, empieza a aparecer que otra idea: los bancos ya comenzaron a absorber la peor parte del golpe.
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