A más de 15 años de plantar sus primeras vides en Campana, Gamboa avanza con un desarrollo residencial dentro del campo donde nació la bodega, a 65 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.
La empresa lanzó la preventa de Gamboa Vineyards & Wellness, un proyecto de 63 hectáreas que tendrá 133 fincas residenciales. Los valores parten desde los u$s 99.000.
El nuevo desarrollo se suma a la bodega, los viñedos y el restaurante que ya funcionan en el predio. La compañía, que en los últimos años llevó su modelo a General Madariaga y hasta plantó vides en pleno centro porteño, ahora amplía su propuesta original en Campana.

El plan para las 63 hectáreas
Las fincas tendrán entre 1000 y 1200 metros cuadrados. Cada una contará con una parcela de entre 250 y 450 m2 plantada con Malbec, Pinot Noir, Riesling y Sauvignon Blanc.
Los propietarios recibirán 120 botellas de vino por año elaboradas por Gamboa y podrán participar de la poda, la brotación y la cosecha. Más del 40% de la superficie estará destinada a espacios verdes y vides.

El masterplan contempla además un hotel con 36 lodges de 65 m2, con cava y pileta privada, que demandará una inversión de u$s 4 millones.
También sumará un centro de wellness y spa, previsto para fines de 2027. El desarrollo tendrá además coworking, gimnasio, canchas de tenis y pádel, espacios para yoga y pilates, circuitos aeróbicos y una huerta orgánica de dos hectáreas.
El campo está a 1500 metros de la Ruta 9 y limita con el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos.
En la misma zona se encuentran el Sofitel La Reserva Cardales y Estancia Vigil, el proyecto que Alejandro Vigil desarrolla en Campana.
Las fincas parten de los u$s 99.000 y se podrá ingresar con un anticipo del 30%. Otro 50% se pagará en 18 cuotas en pesos ajustadas por el índice de la Cámara Argentina de la Construcción y el 20% restante se abonará con la entrega, prevista para principios de 2028.

Una bodega con más de 15 años
Gamboa nació de la mano de Eduardo Tuite, un economista nacido en Venado Tuerto y criado en una familia vinculada al campo. Antes de dedicarse al vino, fundó una agencia de viajes especializada en turismo receptivo y fue a partir de ese trabajo que empezó a interesarse por el enoturismo.
Los extranjeros que llegaban a la Argentina tenían a las bodegas entre sus principales recorridos y Tuite decidió hacer algo similar, pero cerca de Buenos Aires. En 2010 plantó las primeras vides entre Cardales y Campana, a unos 65 kilómetros de la Capital.
Para empezar invirtió cerca de u$s 1 millón entre la compra del campo, las plantas y la maquinaria. Los primeros años fueron de prueba y error y recién con la vendimia de 2021 llegaron los primeros vinos.

Hoy, Gamboa tiene 6 hectáreas de viñedos, donde produce Malbec, Cabernet Franc, Pinot Noir, Bonarda, Monastrell, Merlot, Sauvignon Blanc, Riesling y Chardonnay.
En 2022 abrió Casa Gamboa, el restaurante que funciona dentro del campo, y empezó a sumar distintas actividades vinculadas al enoturismo.
Ese mismo año lanzó Mi Finca Gamboa, que permite tener una parcela propia dentro del viñedo. Cada una cuenta con 50 plantas y los socios pueden participar de la poda y la cosecha, hacer catas y talleres de enología y tener sus propias botellas y etiquetas.
Para 2024 ya había vendido unas 100 parcelas, que en ese momento rondaban los u$s 15.000. El acuerdo es por 30 años y cada socio puede recibir unas 150 botellas por año.
La expansión fuera de Campana
La segunda bodega se instaló en General Madariaga, a pocos minutos de Pinamar. Tuite compró un campo de 37 hectáreas y comenzó a desarrollarlo en 2022. La inversión, que inicialmente estaba prevista en más de u$s 2 millones, ya supera los u$s 3 millones.
Las primeras vides se plantaron poco después de la compra del campo y, para comienzos de 2025, ya se había completado toda la plantación prevista. En paralelo avanzó la construcción de la bodega y el restaurante.
Gamboa Atlántica abrió sus puertas en febrero de este año. El campo está sobre la Ruta 74, a unos 10 minutos de Pinamar, y actualmente tiene unas siete hectáreas plantadas. La producción está marcada por la cercanía con el mar y entre las variedades aparecen Malbec, Cabernet Franc, Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Riesling.
Al igual que en Campana, se pueden hacer visitas guiadas, degustaciones, clases de blending y picnics entre las vides. En junio abrió además Atlántica, el restaurante de la bodega, que funciona de jueves a domingos y feriados.
El modelo de parcelas también se trasladó a Madariaga. Cuando se lanzó, cada una costaba u$s 7000 y luego el valor pasó a rondar los u$s 15.000.
Más tarde, la empresa llevó sus viñedos al centro de la Ciudad de Buenos Aires. En 2025 cerró un acuerdo con el Hotel InterContinental para plantar unas 150 vides de Malbec, Torrontés y Pinot Noir en los jardines del establecimiento, a metros de Avenida de Mayo.
El desembolso fue de u$s 150.000 y se calcula una producción de entre 300 y 500 botellas por año. En este caso, los vinos no fueron pensados para venderse, sino que el espacio se utiliza para degustaciones, eventos y actividades de poda y vendimia.



















