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Durante años, los fondos comunes de inversión de liquidez inmediata, las cuentas remuneradas y los plazos fijos fueron las opciones elegidas por quienes buscaban hacer rendir su dinero sin asumir grandes riesgos. Sin embargo, el nuevo escenario macroeconómico comenzó a cambiar esa lógica.
La combinación de tasas de interés reales negativas, una inflación que continúa erosionando el poder adquisitivo y un mayor costo de vida medido en dólares llevó tanto a empresas como a inversores a replantear sus estrategias.
En este contexto, un informe elaborado por Mills Capital detectó una rotación de carteras hacia instrumentos con mayor gestión activa, en busca de mejores rendimientos y una administración más eficiente del riesgo.
“Hoy la discusión dejó de pasar únicamente por acceder a instrumentos y empieza a centrarse en cómo se construyen carteras consistentes y cómo se gestiona el riesgo en un contexto que exige mayor precisión en la toma de decisiones”, explicó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
Por qué los fondos comunes de inversión perdieron protagonismo
El informe sostiene que la normalización de la economía modificó el equilibrio entre liquidez y rentabilidad. Durante años, los fondos Money Market concentraron la mayor parte del patrimonio administrado por la industria de fondos comunes de inversión, pero la caída de los rendimientos redujo su capacidad para preservar el valor del dinero.
De acuerdo con datos del Banco Central (BCRA) citados por Mills Capital, la tasa TAMAR descendió desde un máximo de 67% nominal anual en septiembre de 2025 hasta 21,375% en junio de 2026, para luego estabilizarse en torno al 22,5%.

Como consecuencia, los fondos Money Market comenzaron a ofrecer retornos inferiores a esa referencia, lo que amplió la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.
El cambio ya se refleja en la composición de la industria. Mientras que históricamente los fondos de liquidez inmediata llegaron a representar cerca del 80% del patrimonio administrado por los fondos comunes de inversión, hoy explican alrededor del 59%, de los cuales diez puntos porcentuales corresponden a Money Market en dólares.
Cuáles son las alternativas que hoy eligen los inversores
Frente a este escenario, el informe detectó una migración hacia instrumentos con horizontes de inversión más largos y una gestión más activa.
Entre las principales alternativas aparecen los fondos T+1, que combinan activos de tasa fija, como las Lecap, con instrumentos ajustados por inflación (CER). Según Mills Capital, estas estrategias permiten extender el plazo promedio de las inversiones para reducir el impacto de las tasas reales negativas.
“La gestión de liquidez dejó de ser una decisión puramente operativa. Hoy administrar caja exige evaluar duration, riesgo crediticio y horizonte de inversión con un nivel de precisión mayor al observado en años anteriores”, sostiene el informe.
Qué pasó con los dólares de los inversores
El informe también identifica un cambio relevante en las estrategias de ahorro en moneda extranjera.
Según datos del BCRA, los depósitos privados en dólares crecieron desde u$s 30.380 millones en mayo de 2025 hasta u$s 38.828 millones en mayo de 2026, un aumento de más de u$s 8.448 millones.

Sin embargo, mantener esos dólares inmovilizados dejó de ser una estrategia eficiente. La estabilidad cambiaria y el aumento del costo de vida en moneda estadounidense redujeron el poder de compra del capital dolarizado.
Como resultado, parte de esos recursos comenzó a canalizarse hacia los fondos comunes de inversión en dólares, una industria cuyo patrimonio ronda actualmente los u$s 15.000 millones.
Dentro de las inversiones en dólares, el informe destaca que la demanda comenzó a desplazarse hacia las Obligaciones Negociables (ON) emitidas por empresas privadas.
Las emisiones de compañías energéticas, agroindustriales y exportadoras con balances sólidos se consolidaron como una de las principales alternativas para quienes buscan rendimientos superiores a los de los fondos de liquidez, con una combinación de diversificación y plazos relativamente cortos de liquidación.
Según Mills Capital, estos instrumentos permiten aspirar a rendimientos anuales de dos dígitos en escenarios favorables, una posibilidad que hoy no ofrecen las estrategias tradicionales de liquidez.
Cómo cambió el concepto de inversión conservadora
Una de las principales conclusiones del informe es que el concepto de “ser conservador” cambió en Argentina.
“La redefinición de ‘ser conservador’ implica entender que las estrategias tradicionales de resguardo (liquidez inmediata y acumulación estática de dólares) pasaron a ser las más expuestas a la pérdida de valor real”, sostiene Mills Capital.
En ese contexto, la firma considera que la administración activa de las carteras, la diversificación y la evaluación del riesgo crediticio pasaron a ser factores centrales tanto para inversores individuales como para empresas que buscan proteger su patrimonio y mejorar sus rendimientos.
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