El plan económico del Gobierno transita una etapa de marcados contrastes. Mientras el oficialismo celebra la consolidación del superávit fiscal y el ancla monetaria, la contracara del ajuste golpea a la economía real. Así, el freno en algunos sectores de la actividad, la caída salarial y los despidos ponen en duda cómo hará el modelo para traccionar una verdadera recuperación.

En medio de este escenario de incertidumbre, el economista Roberto Cachanosky analizó el rumbo de la gestión libertaria y lanzó fuertes advertencias sobre el impacto directo en la “economía de la calle”.

Según su visión, el Gobierno carece de un plan de crecimiento a futuro y está atrapado en una dinámica que destruye puestos de trabajo en el sector privado.

“Los sectores a los que les va bien son los que absorben menos mano de obra en forma directa. Y los sectores a los cuales no les va bien son los que absorben mano de obra directa en cantidad”, explicó en diálogo con La Voz al detallar la crisis que golpea al comercio y la industria frente al repunte de áreas más concentradas.

Esta destrucción del empleo, que cuantificó en más de 200.000 puestos formales perdidos desde noviembre pasado, se combina con un persistente deterioro salarial que, indica, contradice el relato oficial del rebote en “V”.

Cachanosky fue categórico al describir la situación: “Van siete meses seguidos, u ocho, que los salarios del sector formal crecen por debajo de la tasa de inflación. Si vos de verdad estás creciendo, tomás mano de obra, pagás mejores salarios, y eso hoy no está ocurriendo”.

Uno de los focos más alarmantes que destacó durante la entrevista fue cómo esta crisis de ingresos se trasladó a las finanzas hogareñas, un factor de arrastre que empezó a generar preocupación en el sistema financiero.

El analista reveló un dato crítico que expone el ahogo del sector medio: “Agreguemos un dato: el aumento en la mora de las familias en el pago de los préstamos personales, tarjetas de crédito, etcétera, que está alcanzando niveles récord. Es una preocupación grande de los bancos porque no saben cómo manejar ese problema”.

En cuanto a la necesidad de la Casa Rosada por conseguir divisas frescas, apuntó contra la necesidad de anunciar un nuevo “Súper RIGI”, argumentando que el esquema original no logró captar el volumen de inversiones esperado.

En ese sentido, cuestionó la contradicción ideológica de “elegir a dedo” a los ganadores del modelo: “Milei se declara liberal libertario anarcocapitalista. La pregunta es por qué él tiene que estar digitando a quién beneficia con impuestos y a quién no. Si yo pongo un RIGI y digo ‘esto es para determinados sectores’ y el tipo que pone un maxikiosco no tiene ese beneficio y lo matan con impuestos, estás discriminando impositivamente".

Finalmente, el consultor disparó contra la actual política cambiaria, aclarando que su postura no pasa por pedir un salto devaluatorio abrupto, sino por exigir la liberación definitiva del cepo para normalizar la economía.

Para graficar el profundo nivel de atraso, recurrió a una estadística elaborada por el propio Banco Central comparada con el final de la gestión de Alberto Fernández: “El dólar está exactamente igual que el 7 de diciembre del 2023, que fue el último día hábil del gobierno kirchnerista. Es como si no hubiesen devaluado, toda la devaluación se la comió la inflación. Por eso tenés una Argentina cara”.