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Cada vez más investigaciones apuntan a un protagonista silencioso de la salud: la microbiota intestinal. Se trata del conjunto de microorganismos que habita el intestino y que, según la evidencia científica reciente, participa en procesos relacionados con las defensas, el metabolismo e incluso algunas funciones neurológicas.

La importancia de este ecosistema ganó relevancia en los últimos años, a medida que distintos estudios comenzaron a mostrar vínculos entre la diversidad de microorganismos intestinales y beneficios para el correcto funcionamiento del organismo.

El equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) recopiló estudios científicos recientes que analizan el papel de la microbiota y la forma en que determinados hábitos alimentarios pueden influir en su composición.

El “órgano” que despertó el interés de la ciencia

Los expertos destacan que la microbiota intestinal es considerada actualmente por numerosos investigadores como un verdadero “órgano” debido a su participación en funciones inmunológicas, metabólicas y neurológicas. Esta definición se apoya en trabajos científicos que estudiaron los microorganismos intestinales y su impacto sobre distintos aspectos de la salud.

Los alimentos fermentados ganan lugar entre las estrategias para cuidar la salud.
Los alimentos fermentados ganan lugar entre las estrategias para cuidar la salud.Freepik

Una investigación publicada en mSystems, titulada Consumption of Fermented Foods Is Associated with Systematic Differences in the Gut Microbiome and Metabolome, encontró asociaciones entre el consumo de alimentos fermentados y diferencias significativas en la composición del microbioma intestinal y el metaboloma.

Según la evidencia recopilada, una microbiota más diversa se vincula con beneficios para la función inmunológica y metabólica, además de efectos que podrían impactar en la regulación inflamatoria del organismo.

¿Qué hábitos pueden favorecer su funcionamiento?

Entre las estrategias analizadas por los especialistas aparece la incorporación regular de alimentos fermentados. Un trabajo liderado por Marco, Hill, Hutkins y colaboradores, publicado en Current Developments in Nutrition, asoció el consumo habitual de microorganismos vivos con un mejor estado general de salud.

Además, una investigación de Han y Wang publicada en Nutrients observó una relación entre una mayor ingesta de microorganismos vivos y un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en adultos estadounidenses.

Dentro de los alimentos fermentados, que aportan esos microorganismos que ayudan a la salud el yogur ocupa un lugar destacado. Un estudio publicado en BMC Microbiology encontró que su consumo se asociaba con beneficios en la composición del microbioma intestinal y con perfiles metabólicos vinculados a una menor obesidad abdominal.

La evidencia científica también dio origen al concepto de una “dosis diaria de microorganismos vivos”. Esta propuesta fue desarrollada en una publicación de The Journal of Nutrition, que plantea la importancia de incorporar regularmente alimentos capaces de aportar estos microorganismos beneficiosos.

A partir de estos hallazgos, PROFENI sostiene que una alimentación que incluya alimentos fermentados como el yogur puede contribuir al aporte cotidiano de microorganismos vivos, un factor que la ciencia considera cada vez más relevante para la salud integral.