Wall Street en alerta por el aumento de riesgos recesivos en Estados Unidos

La mayor inflación y el endurecimiento en las políticas monetarias de la Fed y los bancos centrales del mundo empeoran las condiciones financieras. La desaceleración China y la guerra entre Rusia y Ucrania también complican el panorama.

Los riesgos de recesión vuelven al centro de la escena. Ya sea por cuestiones monetarias como también por el nivel de actividad en China o la guerra en Ucrania, Wall Street puso la lupa en los riesgos globales que implicarían que la mayor economía del mundo entre en recesión.

En apenas unas pocas horas, Goldman Sachs, Morgan Stanley, JP Morgan, Moodys, Deustche Bank y el Instituto Internacional de Finanzas alertaron sobre esa posibilidad. De esta manera, Wall Street entra en el debate sobre las chances de un aterrizaje suave o forzoso de la economía norteamericana.

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Más riesgos de recesión

Según estimaciones de JP Morgan, las posibilidades de que la economía estadounidense caiga en recesión en el corto plazo implicitas en las acciones se ubican en 70%. 

Desde el banco también ven que la probabilidad implícita de recesión en el mercado de deuda de grado de inversión es del 50%, un 30% de probabilidad implícita en la deuda de alto rendimiento y hasta 20% en mercados de tasas.

El banco de inversión Morgan Stanley advirtió el lunes que el "riesgo de una recesión ha aumentado considerablemente", y ahora proyecta que Estados Unidos caerá en una recesión para 2023.

Concretamente, el indicador de recesión de Morgan Stanley señala un 27% de probabilidad de una recesión en los próximos 12 meses, la más alta desde la pandemia.

El banco de inversión alemán Deutsche Bank también se muestra preocupado por una eventual recesión. Tanto es así que desde la firma indicaron que ven una recesión "importante" que afectará a la economía estadounidense el próximo año. 

Por su parte, el ex director ejecutivo de Goldman Sachs Lloyd Blankfein argumentó el domingo, en una entrevista con CBS, que el riesgo actual de recesión es "muy, muy alto".

El economista jefe de Moody's Analytics, Mark Zandi, también se subió a esta ola de advertencias respecto de los riesgos de recesión. "Pondría las probabilidades de recesión en el próximo año en aproximadamente uno en tres. Los riesgos de recesión son altos", dijo.

Incluso el ex presidente de la Fed Ben Bernanke sostuvo en una reciente entrevista concedida al New York Times que hay riesgos de estanflación que le recuerdan a la década de 1970: "Debería haber un período en el próximo año o dos en el que el crecimiento sea bajo, el desempleo aumente al menos un poco y la inflación siga siendo alta. Así que podría llamarse estanflación", señaló.

Preocupa China

Los riesgos de una recesión se deben a la política monetaria más contractiva que viene aplicando la Fed para contener la inflación y a la desaceleración económica de China a causa de la renovadas cuarentenas por los contagios de Covid.

Los últimos datos sobre la salud de la economía china volvieron a preocupar al mercado. El Instituto Internacional de Finanzas (IIF) señaló que la ola de Ómicron en China es más disruptiva de lo que inicialmente anticiparon y estiman que la misma afectará sustancialmente el crecimiento.

A los riesgos de una desaceleración en China, se le suman también cuestiones monetarias tanto de Estados Unidos como globales.

La mayor inflación a nivel global está provocando que los bancos centrales del mundo apliquen política monetaria contractiva, lo cual acerca aún más los riesgos de ver una recesión global.

"Las condiciones financieras de EE.UU. se están endureciendo de manera desordenada. Este rápido endurecimiento de las condiciones financieras de EE.UU. corre el riesgo de desestabilizar aún más el panorama de crecimiento global, que ya se tambalea por la invasión de Rusia a Ucrania y Ómicron en China", advirtieron desde el IIF.

Por estas razones, desde el IIF anunciaron que están degradando significativamente su proyección de crecimiento global, de modo que vemos un estancamiento de facto en el PBI mundial en 2022.

Ahora esperan un crecimiento del 2,2%, lo cual es menor que el 3,6% que espera el consenso de Bloomberg y el FMI. Goldman Sachs también moderó su estimación de crecimiento al 2,2%.

"Eso deja poco espacio para evitar una contracción total del PBI. El riesgo de recesión es elevado", alertaron desde el IIF.

En línea con los temores recesivos y su respectivo impacto negativo en las acciones y activos financieros, los niveles de efectivo en los portafolios globales se encuentran en su nivel más alto desde el 11 de septiembre, según la encuesta mensual de mercado de Bank of América.

Aterrizaje forzoso sin el paragolpes de la Fed

El mercado claramente tiene sospechas de que la Fed no va a poder evitar un aterrizaje forzoso ya que se vislumbra que la Reserva Federal debe aplicar política monetaria contractiva en un contexto de alta inflación.

Si bien el presidente de la Fed, Jerome Powell, sostuvo que no planea subir la tasa en más de 50 puntos básicos por reunión, aun el mercado ve riesgos de que la suba de tasas termine impactando en los mercados primero, y en la economía después.

Keith Wade, economista jefe de Schroders, señaló que desde la compañía esperan que la Fed siga aplicando política monetaria contractiva y advierte que evitar un aterrizaje forzoso luce como una tarea desafiante para la Fed.

"La tarea de lograr un aterrizaje suave parece particularmente desafiante en la actualidad. Las tasas de interés seguirán aumentando ya que comienzan desde niveles bajos. Esperamos otras seis subas consecutivas, con la tasa de la Fed alcanzando un máximo del 2,25% al 2,5 % a principios del 2023", dijo.

"Algunos verían esto como neutral (los mercados esperan más endurecimiento), pero dados los vientos en contra actuales, podría terminar siendo lo suficientemente ajustado como para hacer que la economía de EE.UU. se derrumbe. La inflación estará bajo control, pero es probable que el precio a pagar sea una recesión", alertó Wade.

Con una visión similar, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, cree que la dinámica inflacionaria llevará a la Fed a disponer de dos subas (hikes) consecutivas de al menos 50 puntos básicos cada una en sus próximas dos reuniones.

"La política hawkish (contractiva) para reducir la inflación podría chocar con un potencial impacto adverso sobre la actividad económica luego de la caída del PBI en el primer trimestre del año", dijo.

Tras la suba de tasas de la Fed a comienzo de mayo, Jerome Powell intentó sonar más laxo (dovish) y calmar a los mercados al advertir que no planea subir la tasa en más de 50 puntos básicos por reunión.

De esa manera, la reacción inmediata del mercado fue festejar la noticia y especular con que la Reserva Federal va a lograr un aterrizaje suave.

Sin embargo, el pesimismo no se revirtió y la volatilidad continuó durante toda la semana pasada. El debate sobre los riesgos recesivos y de un eventual aterrizaje forzoso sigue instalado en el mercado.

Martín Salvo, CIO de Bind Inversiones, advierte que los principales bancos de inversión empiezan a discutir las probabilidades de entrar en recesión en los próximos 24 meses, asociando un 35% de chances a ese escenario según Goldman Sachs.

Para Salvo, la novedad en este caso es que en los últimos 20 años, éste sería el primer ciclo recesivo que debería convivir con un ciclo de suba de tasas, ya que en el pasado siempre hubo espacio para utilizar la política monetaria de manera anti-cíclica.

"El presidente de la Fed, Jerome Powell, descartó un movimiento de 75 puntos básicos para la próxima reunión, lo que trajo algún alivio en la rueda del 4 de mayo, pero luego el mercado entendió que no cambiaba la postura de fondo respecto al cronograma de subas", afirmó.

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