Horas después de que Donald Trump declarara un bloqueo naval, varios petroleros salieron de puertos iraníes y abandonaron el Estrecho de Ormuz, poniendo a prueba la determinación de las fuerzas estadounidenses apostadas en buques de guerra en el Golfo de Omán.
La respuesta del ejército de EE.UU. —con órdenes de hacer cumplir el bloqueo, en sí mismo un acto de guerra— representará otro momento decisivo en un conflicto de semanas que se ha convertido en una batalla por el control de la vía marítima energética más importante del mundo.
La operación exige una amplia combinación de recursos navales, aéreos y de inteligencia y plantea preguntas complejas sobre cuándo y dónde abordar los buques y qué hacer con ellos después. EE.UU. aplicó muchas de estas tácticas en un bloqueo parcial reciente a Venezuela.
Washington desplegó una fuerza considerable: más de una docena de buques de guerra, más de 100 aviones de combate y aeronaves de vigilancia, y más de 10.000 soldados para ejecutarlo.
Pero quedan apenas ocho días del alto el fuego de dos semanas pactado entre Estados Unidos e Irán y los expertos advierten que podría llevar más tiempo que Irán sienta el golpe económico de una desaceleración en sus exportaciones petroleras.
“Los bloqueos rara vez logran un resultado en poco tiempo, históricamente. Necesitan tiempo para tener peso”, señaló el vicealmirante retirado Kevin Donegan, ex subdirector de operaciones navales.
El ejército estadounidense anunció que bloquearía “todo el tráfico marítimo que entre y salga de los puertos iraníes” y zonas costeras, permitiendo el paso de buques comerciales que operen en puertos no iraníes. El bloqueo se aplicará en el Golfo de Omán y el Mar de Arabia al este del estrecho, mediante “interceptación, desvío y captura”.
El objetivo es presionar al régimen iraní tras el fracaso de una primera ronda de negociaciones, según exmilitares y analistas.
Para el martes por la tarde, el bloqueo ya parecía influir en los movimientos de los buques: un petrolero sancionado que navegaba por el estrecho había dado media vuelta y otros que lo habían cruzado se habían detenido, según datos de seguimiento de embarcaciones. El Comando Central de EE.UU. informó que ningún buque procedente de puertos iraníes logró cruzar el bloqueo en sus primeras 24 horas y que seis embarcaciones comerciales dieron la vuelta al ser interceptadas.
Operar en el Golfo de Omán y el Mar de Arabia permite mantener a las fuerzas estadounidenses lo más alejadas del peligro: “No hay razón para tener ese enfrentamiento en el patio trasero de alguien si puedes hacerlo bien lejos”, dijo Donegan.
Entre los buques de guerra estadounidenses que aplican el bloqueo figuran un portaaviones, un buque de asalto anfibio y varios destructores. La operación también requiere cazas —F-35, F-18, F-16 o F-15— volando sobre los buques para derribar drones o misiles de crucero entrantes. Los aviones despegan tanto de buques como de bases terrestres.
El primer paso es identificar los buques sospechosos mediante vigilancia con drones y satélites, además de los radares de los destructores. Una vez identificado un buque, la Marina lo llama por radio y le ordena detenerse, explicó Mark Cancian, ex funcionario del Pentágono.
Los buques que no den la vuelta serán interceptados por equipos de visita, abordaje, registro e incautación (VBSS, por sus siglas en inglés) de la Marina, la Guardia Costera, el Cuerpo de Marines o fuerzas de operaciones especiales.
El equipo VBSS —de entre seis y dieciséis efectivos— probablemente se aproximará en helicóptero, sobrevolará el petrolero, descenderá en rappel y se desplegará por el buque. EE.UU. siguió este procedimiento en la reciente incautación de al menos diez embarcaciones procedentes de Venezuela.
La mayoría de los buques probablemente acatarán la orden de abordaje, pero algunos podrían resistirse, advirtió Donegan. En esos casos, se enviarían equipos VBSS de mayor entrenamiento, como Marines o fuerzas especiales.
Varios exalmirantes y analistas señalaron que los Marines de la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines, embarcados en el buque de asalto anfibio USS Tripoli —parte del bloqueo—, son los más adecuados para misiones de abordaje, detención o desvío de buques. El USS Tripoli puede transportar alrededor de dos docenas de aeronaves, entre ellas F-35, V-22 Osprey y helicópteros.
Una vez a bordo, las tropas pueden inspeccionar la carga y los registros del buque para determinar su origen y destino, y la procedencia de las mercancías, explicó Donegan.
Si hay evidencia de que el buque se dirigía a un puerto iraní o transportaba carga iraní, EE.UU. deberá decidir qué hacer con él —por ahora, el elemento más opaco del plan.
El primer abordaje e incautación “nos dará mucha más claridad sobre cómo será este bloqueo”, dijo Cancian.
Una opción es el “atrapa y suelta”: interceptar el petrolero, hacerlo dar la vuelta y ordenarle que vaya a otro destino, explicó Joshua Tallis, analista del Centro de Análisis Navales. Otra posibilidad es incautar el buque y retenerlo en un puerto local o neutral con autorización de un tercer país. Una tercera opción sería confiscar la carga, vender el petróleo a bordo y liberar eventualmente el buque, como hizo EE.UU. con algunos petroleros venezolanos.

Sin embargo, incautar un buque podría generar complicaciones legales, advirtió el vicealmirante retirado John Miller, ex comandante de las fuerzas navales estadounidenses en Medio Oriente: cualquier nación que “acepte esos buques se convierte en beligerante en el conflicto”.
Arsenio Domínguez, secretario general de la Organización Marítima Internacional, afirmó el lunes que el bloqueo en su totalidad contraviene el derecho marítimo. “Los países no tienen derecho a bloquear un estrecho internacional”, dijo a periodistas.
Miller sostuvo que “la mayoría de los buques se dejará disuadir y optará por no ir a Irán”, pero que “los buques de los mercados negro y gris son los que más probablemente lo intenten”.
Podrían intentar superar a los buques estadounidenses moviéndose en grandes grupos, como ocurrió con Venezuela el año pasado. “Grupos de petroleros huyeron todos a la vez, frustrando los esfuerzos de EE.UU. por atraparlos. Los iraníes podrían intentar algo similar”, afirmó Gregory Brew, analista senior de Eurasia Group.
Sin embargo, EE.UU. no necesita interceptar cada buque que potencialmente transporte mercancías iraníes para que el bloqueo sea efectivo, señaló el contralmirante retirado Mark Montgomery. Las fuerzas estadounidenses solo necesitan “incautar suficientes” para disuadir a los demás de intentar el recorrido.
“Siempre habrá algunos buques que pasen”, reconoció Cancian.
La empresa de inteligencia marítima Windward detectó el lunes dos petroleros cargando en la isla de Kharg, el principal hub de exportación petrolera iraní, con una capacidad combinada estimada de cuatro millones de barriles. La firma también identificó tres buques en modo oscuro que probablemente cargaban en el puerto de Assaluyeh, y 14 petroleros en modo oscuro en la zona de espera del puerto.
Aplicar el bloqueo lejos del estrecho y de la costa iraní reduce el riesgo de que los buques de guerra estadounidenses sean atacados por lanchas rápidas, drones y misiles de crucero iraníes, aunque el riesgo no desaparece del todo.
Irán también ha amenazado con atacar los puertos de los aliados de EE.UU. Si lo hace, podría escalar la situación y “convertirse en una ruptura del alto el fuego”, advirtió Donegan.
El bloqueo parece apuntar a escalar el conflicto “de una manera que también deje cierto margen para que las negociaciones sigan ocurriendo en el trasfondo”, dijo Donegan. “Eso se complica si están cayendo bombas.”
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