

Rizobacter, una de las compañías de Bioceres Crop Solutions (BIOX), logró avanzar en la reestructuración de su deuda financiera. La empresa había lanzado una oferta de canje para refinanciar Obligaciones Negociables (ON) por más de u$s 42 millones, con el objetivo de extender vencimientos concentrados entre 2026 y 2027.
Según informó este viernes a la Comisión Nacional de Valores (CNV), obtuvo la adhesión de tenedores que representan más del 86% del capital en circulación de las ON. El nivel de aceptación le permitirá emitir las nuevas ON, con una tasa de interés del 9% anual y vencimiento el 3 de septiembre de 2029.
La operación apunta a reprogramar compromisos financieros, de los cuales u$s 19,2 millones vencían durante 2026 (entre junio y noviembre) y otros u$s 23 millones en 2027.
Como parte de la propuesta, los acreedores que ingresaron al canje recibirán un pago inicial equivalente al 20% del capital correspondiente al próximo vencimiento del 28 de junio, sujeto al cumplimiento de las condiciones previstas en la transacción, según informó la firma.
No es la primera vez que la compañía recurre al mercado para reordenar sus compromisos financieros. A comienzos de este año ya había concretado una reestructuración por u$s 3,8 millones vinculada a otra serie de ON. En esa oportunidad, tras alcanzar una adhesión superior al 75%, extendió los vencimientos hasta septiembre de 2029.
Cabe recordar que la agencia FIX bajó la calificación crediticia de Rizobacter luego de que la empresa negociara los plazos de su deuda en febrero de este año.
La refinanciación se produce en un contexto desafiante para Bioceres. En los últimos meses, la compañía detrás del desarrollo del trigo HB4 avanzó en la venta de activos y en cambios dentro de su estructura operativa. A comienzos de año cerró la desinversión de su negocio de semillas y dejó la producción local en manos de Horus Agro y Natal Seeds.
La presión financiera también se reflejó en el mercado. El 2 de febrero, las acciones de BIOX en Wall Street perforaron el umbral de u$s 1 por papel, después de haber alcanzado los u$s 6,55 un año antes. La caída la ubicó dentro de la categoría de las denominadas “penny stocks”, utilizada para compañías con cotizaciones inferiores a ese valor.
En paralelo, el grupo perdió el control de ProFarm Group, una de sus subsidiarias, que pasó a manos de un conglomerado de acreedores tras la ejecución de garantías por u$s 55 millones.
A este escenario se sumó la situación de Bioceres S.A., la sociedad que dio origen al grupo y a través de la cual se estructuró posteriormente BIOX. En marzo, la Justicia declaró su quiebra tras determinar que la empresa se encontraba en cesación de pagos y sin capacidad para afrontar sus obligaciones financieras.













