El Gobierno presentó la adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un acuerdo que integra a 12 países que representan el 13,4% del PBI global.
El canciller Pablo Quirno presentó el pedido para que Argentina se integra al tratado al ministro de Comercio e Inversiones de Nueva Zelanda, Todd McClay.
“El CPTPP cuenta con estándares de acceso a mercado, reglas de comercio, servicios e inversiones de los más avanzados y competitivos”, destacó Quirno.
ARGENTINA FORMALIZÓ SU INTENCIÓN DE INTEGRARSE AL TRATADO INTEGRAL Y PROGRESISTA DE ASOCIACIÓN TRANSPACÍFICO (CPTPP).
— Pablo Quirno (@pabloquirno) June 3, 2026
Le entregué al Ministro de Comercio e Inversiones de Nueva Zelandia 🇳🇿, Todd McClay la nota de intención formal para integrarnos a uno de los acuerdos… pic.twitter.com/CQIAqCX6bh
El grupo incluye a Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, el Reino Unido, Singapur y Vietnam, y es una de las mayores zonas de libre comercio del mundo medida en términos de PBI. Los lineamientos del tratado buscan una baja progresiva de aranceles aduaneros y establece reglas para los inversionistas.
Además de fijar reglas fitosanitarias, de origen, para el comercio de bienes y servicios, la contratación pública, la propiedad intelectual y otros aspectos, en su arista “progresista”, establece reglas con estándares laborales y ambientales exigentes, prácticas regulatorias responsables, la inclusión social y el desarrollo sostenible.
Más allá de las cuestiones arancelarias, incluye capítulos sobre administración aduanera, facilitación del comercio y obstáculos técnicos, como las barreras no arancelarias y la reducción de tiempos y costos en los despachos aduaneros.
Por último, establece comportamientos para los actores estatales, como las restricciones en subsidios a actividades, como es el caso de los que contribuyan a la pesca ilegal o no reglamentaria.
Riesgos y ventajas
La adhesión al tratado puede implicar un ‘fast track’ para avanzar en otras negociaciones comerciales que Argentina tiene en agenda, como Canadá, Japón, Malasia, Vietnam y Reino Unido, consideró Federico Lavopa, director de comercio exterior en Quipu.
“Son países con alto potencial para comprar productos argentinos, sobre todo agroindustriales, por su alto poder adquisitivo y dependencia de importaciones para cubrir su demanda de alimentos (como Japón o Reino Unido) o por su rápido crecimiento y capacidad de absorber estos productos (Vietnam o Malasia)”, explicó Lavopa.
Con los países con los que Argentina ya tiene acuerdos, como Chile, México, Perú o Singapur, el efecto sería limitado, pero podría profundizar las preferencias existentes para nuestro país, como en el caso de México, con quien rige un acuerdo (ACE 6) de menores implicancias.
Entre las resistencias o efectos contrarios, la industria emerge como el principal afectado por el alto potencial exportador de los miembros del CPTPP. El mayor impacto Lavopa lo vislumbra en la industria textil y de electrónicos por el fuerte crecimiento de Vietnam y Malasia en estos rubros.
“Sin embargo, Argentina ya se encuentra embarcada en negociaciones con estos países a través de Mercosur, por lo que el proceso de adhesión a CPTPP no debería generar ninguna resistencia “adicional” a la que ya exista”, agregó.
El sector lácteo también podría ponerse en alerta por la producción de Australia y Nueva Zelanda.
Entre los afectados están los sectores “intensivos en mano de obra”, marcó Federico Bernini, investigador en comercio exterior de la UBA.
“Por la composición de países que tiene el CPTPP, donde nos puede hacer más fuerza en la parte industrial es Vietnam y Malasia, y quizás algo de México, con quién tenemos un acuerdo, pero no es tan abarcativo. Es de esos países de donde pueden llegar productos industriales con mano de obra barata. Principalmente en ropa, juguetes, calzado, muebles”, sumó Bernini.
Por último, “surge la pregunta sobre la sensibilidad política que podría generar el tratamiento de Malvinas con Reino Unido”, agregó Lavopa. Quien hizo referencia a este factor fue el ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, quien subrayó que el Reino Unido “se reservó la posibilidad de incluir en el futuro a las Islas Malvinas en los territorios alcanzados por el acuerdo”.
Largo plazo
Para Bernini, esto genera dos efectos, uno de corto plazo y otro de largo, porque “los sectores que ganan tardan más en manifestar sus ganancias, invertir y contratar empleados, que los que pierden. Al día siguiente que bajes los aranceles a Vietnam te van a llenar de productos”. La secuencia de baja de aranceles suele ser gradual.
Por el lado del largo plazo, ver aspectos virtuosos sobre la institucionalidad. “Cuando vos entras, es muy costoso salir”, marcó.
“Cuando haces un acuerdo de este estilo, como es tan difícil salir, ya es una barrera que se saca que no la va a poder reimponer otro Gobierno. Entonces da previsibilidad. Un productor automotriz con estos acuerdos sabe que va a poder importar autopartes sin que se le modifiquen los aranceles. Eso da cierta previsibilidad de que se va a poder acceder más barato sin cambios”, explicó.
En el caso de incumplirse los requisitos comerciales (arancelarios y no arancelarios) podría haber represalias ante la Organización Mundial del Comercio si uno de los países del bloque considera que se incumplió el acuerdo.
Factor Mercosur
“Para entrar al Transpacífico, se debería por lo menos cambiar las reglas del Mercosur, porque para estar en un acuerdo comercial de ese tipo donde se dan preferencias arancelarias a países que no son del Mercosur, el bloque dice que se tiene que negociar todos juntos. Uruguay ya pidió el año pasado acceder a ese acuerdo, y pasó lo mismo. Ahí ya hay una barrera”, precisó Bernini.
Sin embargo, destacó que las adhesiones a este tipo de acuerdos suele demorar hasta cinco años.
Lavopa también subrayó que Argentina no tiene autorización del bloque para negociar de manera unilateral, al igual que no la tuvo Uruguay: “Esto eleva la tensión con los socios del bloque, que se verán arrastrados a sumarse a esta negociación, buscar alguna vía legal para ‘validar’ la iniciativa de Argentina y Uruguay, o poner en duda la necesidad de seguir sosteniendo una regla de ‘todos o ninguno’ en las negociaciones extra-regionales del Mercosur”.
El peor resultado que podría darse en el Mercosur sería que Argentina obstaculice su vínculo comercial con Brasil, sobre todo el ingreso sin arancel de productos con el que es hoy el principal socio comercial del país.





















