La economía en tiempos de administración libertaria cuenta con sectores que marchan a la vanguardia y otros que, rezagados, parecen no poder seguir el ritmo. Entre la pujanza y la carencia, el impacto sobre la creación de empleo está en discusión por las múltiples aristas desde las que se puede abordar.

El tema, de hecho, no pasó desapercibido en la segunda revisión del acuerdo con el FMI que le dedica un capítulo a la relación entre actividad y empleo. Allí, el organismo reconoce que la economía argentina efectivamente está creciendo, pero aclara que se trata de una recuperación “desigual”.

El Fondo señala que los sectores más dinámicos son aquellos vinculados a energía, minería, agro y servicios financieros, mientras que actividades tradicionalmente intensivas en empleo, como la construcción y la industria manufacturera, siguen rezagadas. Cuando esos datos se cruzan con los del empleo, pueden encenderse algunas alarmas.

Lo que se ve desde el fondo

La preocupación del organismo de crédito no es teórica. El propio FMI destaca que el desempleo alcanzó el 7,5% hacia fines de 2025, aproximadamente un punto porcentual por encima de los niveles observados un año antes. Además, menciona un deterioro en la calidad del empleo, mayor informalidad y una desaceleración en el crecimiento de los salarios reales.

En otras palabras, la recuperación económica no se está traduciendo automáticamente en una mejora equivalente del mercado laboral.

La ecuación que explica una parte del mapa del trabajo argentino

Esta semana, el director de Desarrollo Productivo y Curador de Argendata, Daniel Schteingart, publicó un gráfico que muestra distintas variables del mundo laboral argentino, que no mide solo la cantidad del empleo, sino que sirve para entender su calidad.

Se puede observar cual es el salario relativo por rama, la formalidad laboral y la cantidad de empleo.

En el cuadrante superior derecho se pueden ver a dos de las locomotoras del modelo Milei. Los trabajadores del mundo de la energía y de las finanzas son los que mejor ganan y están más formalizados. Dentro de ese espacio, con mejores condiciones laborales, están los servicios profesionales, la pesca y también la industria, uno de los grandes empleadores argentinos.

El comercio, el sector más “gordo” mantiene una formalidad por encima del 50% y un salario “medio”. Es casi un caso testigo. En el cuadrante negativo, la peor condición se la llevan los trabajadores del servicio doméstico.

Sin embargo, la representación gráfica deja en evidencia que petróleo y minería, las grandes ganadoras, tienen un problema: emplean relativamente poca gente.

Al comparar el promedio de actividad económica entre abril de 2025 y marzo de 2026 contra el año previo a la llegada de Javier Milei al poder, CEPA encuentra que los sectores de mejor desempeño fueron agricultura (+47%), minería (+20,1%) e intermediación financiera (+19,7%).

Esos tres sectores -agricultura, minería y servicios financieros- tienen una característica común: explican apenas el 9,2% del empleo privado registrado argentino.

La situación es inversa cuando se observan los grandes empleadores de la economía. Construcción (-13,8%), industria manufacturera (-9,4%) y comercio (-5%) fueron justamente los sectores de peor desempeño relativo. Y son también los que concentran el 44,4% del empleo privado registrado del país.

Diagnóstico compartido

El diagnóstico es compartido por el informe del Banco Comafi que señala que la recuperación económica está liderada por sectores transables e intensivos en capital, mientras que la construcción y la industria siguen mostrando un desempeño débil. El informe incluso vincula esa situación con el aumento del desempleo hasta 7,5% y con salarios reales estancados.

Suramericana observa un fenómeno parecido desde el lado del consumo. Mientras las exportaciones energéticas y la acumulación de reservas muestran una dinámica favorable, supermercados, mayoristas y centros comerciales continúan registrando caídas en términos reales.

La respuesta de la industria petrolera: el empleo indirecto

Sin embargo, los defensores del desarrollo de Vaca Muerta sostienen que mirar sólo el empleo directo conduce a conclusiones incompletas.

El Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) suele utilizar estimaciones según las cuales cada puesto de trabajo directo en petróleo y gas genera hasta 5,1 empleos adicionales en actividades vinculadas. Entre ellas aparecen construcción, logística, transporte, hotelería, gastronomía, comercio y servicios profesionales.

Las proyecciones más optimistas del sector hablan de entre 180.000 y 240.000 empleos totales (directos e indirectos) asociados al desarrollo de Vaca Muerta hacia 2040.