

En todo el país, miles de personas se ponen sus mochilas de colores cada día para recorrer calles y avenidas sin importar el clima o el tránsito. Detrás de cada uno de esos pedidos hay una ecuación económica que hasta ahora no tenía parámetros claros: ¿cuánto trabajo real representa sostener una vida para una persona que trabaja en plataformas de delivery?
La respuesta la publicó la Fundación Encuentro: en marzo de 2026, un repartidor debió completar 453 pedidos promedio para poder alcanzar la Canasta Básica Total de un hogar tipo de cuatro integrantes.

Este dato surge del nuevo Coeficiente de Alcance del Pedido Promedio (APP), un indicador que establece una relación objetiva entre el valor que cobra un repartidor por pedido -sin incluir propinas- y distintos umbrales de costo de vida. La cifra de 453 pedidos mensuales equivale a realizar aproximadamente 15 entregas por día, todos los días del mes, sin descansos ni fines de semana, solo para no vivir bajo la línea de pobreza.
El pedido promedio: $3165 que valen cada vez menos
El cálculo parte de un valor concreto: en marzo, el pedido promedio entre Rappi y PedidosYa fue de $3165,2. Este número, que surge del promedio entre ambas plataformas considerando diferentes tipos de vehículos, pedidos y horarios, se convierte en la unidad de medida para dimensionar el esfuerzo laboral en la economía de plataformas.
La comparación con diciembre revela una tendencia preocupante: mientras que el valor del pedido promedio se mantuvo prácticamente estable mes a mes, el costo de vida siguió escalando. En apenas tres meses, muchas actividades cotidianas requirieron realizar pedidos adicionales.
El mercado inmobiliario presiona especialmente: cubrir el alquiler de un monoambiente en la Ciudad demanda 177 pedidos mensuales -más de 6 entregas diarias-, mientras que un alquiler promedio de 1 a 3 ambientes exige 250 pedidos -más de 9 pedidos por día-.
| Concepto | Enero | Febrero | Marzo | Variación trimestral (viajes) | Variación trimestral (%) |
|---|---|---|---|---|---|
| Canasta básica para un hogar de cuatro integrantes | 449 | 461 | 453 | 4 | 0.9 |
| Ingreso promedio trimestral vigente | 334 | 334 | 320 | -14 | -4.2 |
| Canasta Básica Total individual (CBTI) | 145 | 149 | 147 | 2 | 1 |
| Canasta Básica Alimentaria individual (CBAI) | 67 | 69 | 67 | 0 | 0.4 |
| Canasta de Crianza (niño promedio) | 176 | 178 | 175 | -1 | -0.3 |
| Canasta de Crianza (bebé) | 157 | 158 | 156 | -1 | -0.5 |
| Alquiler monoambiente (CABA) | 174 | 181 | 177 | 3 | 1.6 |
| Alquiler promedio | 251 | 260 | 250 | -1 | -0.6 |
| Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) | 112 | 114 | 111 | -1 | -0.9 |
| Monotributo categoría A | 14 | 14 | 13 | -1 | -4.2 |
| Tanque lleno de nafta | 2 | 2 | 2 | 0 | 22.3 |
Más allá del hogar: la radiografía completa del esfuerzo
El indicador APP no se limita al hogar tipo. Sus mediciones complementarias traducen a “lenguaje de pedidos” prácticamente todos los aspectos de la vida económica de un repartidor, revelando la precariedad estructural de este trabajo:
Subsistencia básica: para cubrir únicamente su alimentación personal (Canasta Básica Alimentaria individual), un repartidor necesita hacer 67 pedidos al mes. Si se amplía a todos los gastos esenciales individuales (Canasta Básica Total individual), la cifra trepa a 147 pedidos. Son números que, leídos en términos diarios, significan entre 2 y 5 entregas solo para cubrir necesidades básicas personales.
Crianza de hijos: sostener los gastos de un hijo promedio demanda 175 pedidos mensuales —más de 5 entregas diarias—, mientras que criar un bebé menor de un año requiere 156 pedidos. Estas cifras, que aumentaron 5 y 4 pedidos respectivamente entre diciembre y marzo, evidencian cómo la inflación erosiona el poder adquisitivo incluso cuando el valor nominal del pedido se mantiene.

Ingresos formales como horizonte lejano: para alcanzar el ingreso promedio individual de la Argentina (según datos del INDEC al segundo trimestre de 2025), un repartidor debe completar 320 pedidos. El Salario Mínimo Vital y Móvil, en tanto, requiere 111 pedidos: más de 3 entregas diarias durante todo el mes.
Costos operativos y fiscales: incluso los gastos más pequeños se acumulan. Llenar un tanque de nafta de 3,5 litros cuesta 2 pedidos, mientras que pagar el Monotributo categoría A -la obligación fiscal mínima para trabajadores independientes- demanda 13 pedidos mensuales.
La falta de información sobre el trabajo en plataformas
Más allá de los resultados del informe de la Fundación Encuentro, uno de los principales problemas que expone es la escasez de información sobre el trabajo en plataformas digitales. A diferencia de otros sectores de la economía, los repartidores no cuentan con convenios colectivos, referencias salariales ni estadísticas oficiales que permitan conocer con precisión sus condiciones laborales.
Hoy no existen datos públicos sobre cuántas personas trabajan como repartidores en la Argentina, cuántas horas dedican a la actividad, cuál es su ingreso promedio o cómo varía su remuneración según la ciudad, la demanda o las condiciones climáticas.
Esa falta de información dificulta tanto la elaboración de políticas públicas como la posibilidad de evaluar la evolución del sector. Sin indicadores de referencia, resulta complejo determinar si los ingresos mejoran o pierden poder adquisitivo con el paso del tiempo. En ese contexto, el informe propone el APP como un indicador que permita seguir de manera objetiva y comparable la relación entre los ingresos de los repartidores y el costo de vida.
¿Trabajo independiente o precarización disfrazada?
El dato de los 453 pedidos mensuales pone en perspectiva el nivel de actividad que necesita un repartidor para cubrir el costo de una canasta básica. Traducido a la práctica, implica realizar alrededor de 15 entregas por día durante todo el mes, una exigencia que reabre el debate sobre las condiciones laborales dentro de las plataformas digitales.

Si bien estas aplicaciones se presentan como una alternativa de trabajo independiente y flexible, los ingresos dependen de múltiples variables que escapan al control de los repartidores. La demanda, las condiciones climáticas, los incentivos ofrecidos por cada empresa e incluso los cambios en los algoritmos de asignación de pedidos pueden modificar significativamente la cantidad de viajes disponibles y la remuneración final.
En un escenario en el que cada vez más personas -especialmente jóvenes y migrantes- encuentran en las plataformas una de sus principales fuentes de ingresos, contar con indicadores que permitan medir el poder adquisitivo del sector resulta clave para dimensionar las condiciones de trabajo. En ese contexto, el APP busca ofrecer una referencia objetiva sobre el esfuerzo necesario para alcanzar un ingreso equivalente al costo de vida.















