

El nombre alemán Thyssenkrupp reluce en la inmensa mayoría de los ascensores y escaleras mecánicas de edificios corporativos y grandes obras. La empresa utilizó su ingeniería para conquistar ese mercado y así se hizo un nombre en Argentina.
Sin embargo, el grupo se retiró del negocio (conserva una participación minoritaria) y está en un proceso de reconversión. En lugar de ser un gran holding -con ventas anuales por casi 33.000 millones de euros (más de u$s 37.500 millones)-, la compañía tomó la decisión de ser más liviana y formar varios “spinoffs”, dedicados a negocios específicos.

El español Miguel Angel López Borrego es el CEO del conglomerado alemán. Y vino a la Argentina a entrar en contacto con funcionarios del Gobierno y futuros clientes.
“Da una sensación que hay mayor disciplina fiscal, autoridad y orden. Esto se plasma en crecimiento y estabilidad financiera. Es un trabajo muy estricto”, detalló sobre el rumbo de la política económica.
Thyssenkrupp ya formó tk accelis -para la comercialización de materias primas -y TKMS (thyssenkrupp Marine Systems), dedicada a Defensa. En esta última podría haber negocios con Argentina. Están explorando diferentes posibilidades, pero no están confirmadas.
La división estrella es Decarbon Technologies. Allí hay un vasto campo de operaciones en servicios para Vaca Muerta, fertlizantes y minería, todas áreas que están en crecimiento.
“Hay una demanda para nuevas plantas en esos segmentos que nos permiten avanzar en soluciones allí. También hay una necesidad muy fuerte de descarbonización (como parte de la transición energética) con la que también vemos oportunidades”, define López Borrego.
La presencia de la compañía en América latina es pequeña. La región representa menos de un 4% de su facturación. Además, atraviesa cierta reconfiguración propia de los sectores a los que abastece. Hace 10 años, sus mayores clientes eran las plantas cementeras.
“Cuando se hace una inversión, una empresa tiene que estar segura que el entorno de negocios sea el adecuado para
Hoy sigue atendiendo negocios más tradicionales, como acero y autos, pero su fuerte allí está en otra regiones y no tanto en Sudámerica.










