

El presidente Javier Milei ya viajó anoche rumbo a Lima para participar este martes de la ceremonia de jura y toma de mando de la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, en el segundo tramo de la gira regional con la que busca acompañar el ascenso de referentes de derecha en América Latina.
La segunda escala llega en medio de la crisis diplomática más grave que el Gobierno argentino mantiene con Brasil desde el inicio de la gestión libertaria, tras su visita a San Pablo el fin de semana.
La agenda en Lima arranca a las 11 hora peruana, las 13 horas en la Argentina, con una reunión bilateral entre Milei y Fujimori, todavía como presidenta electa. Fujimori gobernará durante el período 2026-2031, tras un ajustado triunfo electoral por apenas unas décimas de punto sobre Roberto Sánchez.
A las 12:45 se realizará la ceremonia de jura en la sede del Congreso peruano, y a las 16 el mandatario argentino recibirá el grado de Doctor Honoris Causa en la Universidad San Martín de Porres, donde ofrecerá unas palabras de agradecimiento.
Este segundo destino de la gira llega apenas 48 horas después del escándalo diplomático que Milei protagonizó en San Pablo, durante el lanzamiento de la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro. En ese acto, el Presidente calificó a Luiz Inácio Lula da Silva de “ladrón” y “basura socialista”, defendió a Jair Bolsonaro como un “amigo injustamente encarcelado” y llamó “basura calva” al juez de la Corte Suprema brasileña Alexandre de Moraes, que le había negado la posibilidad de visitar al expresidente en su prisión domiciliaria.
La escalada no se detuvo ahí. Al día siguiente, en una entrevista radial durante su paso por La Rural, Milei acusó al gobierno de Lula de financiar una “campaña antiargentina” y afirmó que el 25% de esos recursos habría salido de las arcas brasileñas. La frase profundizó la molestia de Brasilia, que ya venía en ascenso desde el sábado.

El Gobierno de Lula respondió con dos medidas simultáneas: llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para pedirle explicaciones formales por el comportamiento de Milei en territorio brasileño.
El canciller Mauro Vieira recibió a Raimondi y le transmitió el “repudio” de su gobierno, aunque la nota entregada no exige un pedido de disculpas sino una explicación sobre lo ocurrido según detallaron a este medio.
El presidente de la Corte Suprema brasileña, Luiz Edson Fachin, salió a respaldar a De Moraes y calificó los dichos de Milei como una “referencia irrespetuosa” hacia un fallo dictado conforme a la Constitución de su país. A esas críticas se sumaron integrantes del gabinete de Lula y del Partido de los Trabajadores, entre ellos el ministro de Hacienda, que llegó a calificar a Milei de “payaso”.
Del lado argentino, el diagnóstico oficial es que se trata de una diferencia política y no de un conflicto de Estado. “Siempre hubo cruces de los dos lados, son diferencias entre los mandatarios, pero nunca la Argentina llevó eso al plano diplomático”, plantearon fuentes oficiales, que remarcaron que la tensión responde al lugar que ocupa Milei como referente de las ideas Pro-Mercado en la región, en contraposición directa con Lula.
Esas mismas fuentes descartaron que la crisis derive en un daño concreto sobre la relación bilateral. “No creemos que esto impacte en la parte diplomática de los dos países, ni que se vean afectadas las relaciones comerciales”, sostuvieron, y remarcaron que Bitelli sigue siendo “bien recibido” en Buenos Aires pese al llamado a consultas. Según indicaron, todavía no hay una definición sobre si la Argentina responderá de manera simétrica llamando a consultas a Raimondi, pese a que ya recibió formalmente la carta de reclamo de Itamaraty.
En el entorno presidencial también salieron a respaldar la acusación de Milei sobre el financiamiento de la campaña “antiargentina”. “Si el Presidente lo dice es porque tiene los datos”, resumieron esas fuentes, sin precisar cuál sería el origen de esa información.
Desde el Gobierno remarcaron, además, que no hubo inconvenientes con el cónsul argentino en San Pablo, Luis Kreckler, quien había articulado la agenda de la visita a Brasil, y que el viaje se había desarrollado en el marco de una recepción oficial que incluyó al gobernador paulista Tarcísio de Freitas y una condecoración para el propio Milei.
El cruce con Brasil se da, además, en una semana de coincidencias diplomáticas: el propio canciller Vieira también viajará a Lima para representar a Lula en la asunción de Fujimori, con lo cual no se descarta un cruce protocolar entre delegaciones en medio de la tensión bilateral. Fuentes de Itamaraty habían señalado que Vieira retomará la conversación con Bitelli recién a su regreso de Perú.
Con este segundo destino, Milei sostiene el objetivo declarado de la gira: acompañar en persona el recambio de gobiernos de derecha en la región, después de Brasil y un día antes antes de la escala en Bogotá, donde el 7 de agosto participará de la asunción de Abelardo de la Espriella en Colombia, Milei también visitará Ecuador para reunirse con el presidente Daniel Noboa. Juntos viajarán después a ver a Espriella.















