El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, llegó a Washington por primera vez desde que él y Donald Trump lanzaron, hace cinco meses, su ofensiva contra Irán.
Se espera que Netanyahu intente convencer al presidente estadounidense de ampliar ese conflicto, en un momento en que Washington suspendió sus ataques contra la República Islámica tras semanas de una escalada de la violencia.
Trump preparó el terreno para su primer encuentro con Netanyahu en meses al afirmar que Israel “no sobreviviría” sin Estados Unidos y al restar importancia a las preocupaciones sobre la venta de F-35 a Turquía.
La reunión se produce en un momento en que los intereses de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente parecen divergir, con Trump anunciando un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán en abril, antes de que Israel hubiera logrado ninguno de sus objetivos bélicos.
Ayer, Trump reconoció “una pequeña diferencia” entre sus objetivos militares y los de Netanyahu, e insinuó tensiones con el primer ministro israelí, declarando a los periodistas durante su viaje a Michigan que Estados Unidos ha sido demasiado generoso con “muchos países”.
“Francamente, estamos siendo muy amables con muchos países que no sobrevivirían sin nosotros. ¿Y saben quién no sobreviviría sin nosotros? Israel”, dijo Trump a los periodistas a bordo del Air Force One. “Bibi viene de camino; él se lo dirá”.
La reunión de hoy será la octava entre ambos mandatarios desde que Trump regresó al cargo el año pasado, y tendrá lugar unas horas antes de que asistan al funeral del senador republicano Lindsey Graham, un influyente defensor de la guerra contra Irán y un aliado clave de Netanyahu en Washington.

Netanyahu declaró al partir hacia Estados Unidos el lunes que la reunión se centraría “ante todo” en Irán, pero que “todos los temas” estarían en la agenda.
Una fuente al corriente de la situación afirma que Netanyahu viajó a Washington con la intención de “escuchar”, pero que quiere que Estados Unidos amplíe las operaciones contra Irán más allá del estrecho de Ormuz, la vía marítima crucial que se ha convertido en el foco del conflicto en los últimos meses.
Trump suspendió los ataques estadounidenses contra Irán el viernes pasado, tras 13 noches consecutivas de bombardeos. Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU, declaró el domingo que Trump espera dar “cierto margen a las conversaciones” para que tengan éxito.
“Netanyahu quiere que esto vaya más allá de Ormuz”, asegura la fuente. Cuando se inició la guerra a finales de febrero, Netanyahu afirmó que los objetivos eran destruir las capacidades nucleares y de misiles balísticos de Irán y derrocar a su régimen.
Explica que Netanyahu también expresará su preocupación por la solicitud de Turquía de adquirir cazas F-35 avanzados de Estados Unidos, una posibilidad que ha generado alarma en Israel, dado que reduciría su ventaja militar sobre otros países de la región.
Israel es la única nación de Medio Oriente que posee F-35. Sin embargo, Trump declaró este mes tras reunirse con su homólogo Recep Tayyip Erdogan en Ankara que “sin duda consideraría” la venta de estos aviones a Turquía, que utilizan tecnología furtiva para evitar ser detectados.
Netanyahu se ha manifestado enérgicamente en contra del plan, afirmando poco después del anuncio de Trump que seguir adelante con la venta “destruiría el equilibrio de poder”.
También arremetió contra Erdogan, un férreo crítico de la guerra de Israel en Gaza y sus operaciones en Siria, calificando a su Gobierno de “régimen infectado por los Hermanos Musulmanes, que odian a Estados Unidos”.
Trump declaró el lunes que Erdogan “es amigo mío y nadie me dice qué debemos vender y qué no” en la relación entre Estados Unidos y Turquía. Sin embargo, el camino de Turquía para adquirir los cazas sigue siendo legal y políticamente complejo.
Washington excluyó a Turquía del proyecto F-35 en 2019 después de que recibiera el sistema de defensa aérea ruso S-400, que los funcionarios occidentales temían que pudiera comprometer las defensas aéreas de la OTAN. Posteriormente, impuso sanciones a la agencia turca encargada de la adquisición de material de defensa.
El levantamiento de las sanciones no autorizaría por sí solo la entrega de los aviones, ya que la legislación estadounidense también prohíbe la transferencia de F-35 a Turquía mientras posea el S-400 o su equipo asociado.
Funcionarios israelíes también esperan que Trump aproveche la reunión para impulsar una implementación más rápida de su plan para Gaza, que lleva meses estancado debido a que Israel ha ocupado más territorio en el enclave palestino y Hamás se niega a desarmarse.
En un aparente gesto hacia Trump, un funcionario israelí declaró el domingo por la noche que Israel permitiría la entrada en Gaza de una fuerza multinacional de estabilización, tal y como contempla el plan de Trump. El funcionario añadió que la fuerza incluiría soldados de Marruecos y Uganda.
“La decisión sobre Gaza fue una medida para generar confianza de cara a Trump”, afirma la persona al corriente del viaje de Netanyahu. “No es que Trump dijera: “Hagan esto, aquello y lo de más allá y les concederemos una reunión”, pero Estados Unidos sí quería ver avances. Trump sabe que Bibi se acerca a las elecciones y lo necesita”.
Un funcionario de la Casa Blanca explica a Financial Times que Trump “discutirá el conflicto en Irán, el progreso del Marco Trilateral en Líbano y la ampliación de los Acuerdos de Abraham”.
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